Este verbo empoderar, desagradablemente chirriante y malsonante (yo procuro no usarlo jamás), lo pusieron de moda las mujeres hace unos años, y tuvo tanto éxito (el verbo, no el empoderamiento de las mujeres) que ahora ya se empodera hasta el gato. Mi gata, sin ir más lejos, está empoderadísima. El caso es que el verbo de marras adquirió un enorme prestigio social, si era para empoderar a las mujeres hasta las mayores tonterías eran válidas, y pronto empezó a empoderarse todo el mundo. Sobre todo los más poderosos. Grandes empresas tecnológicas, naciones soberanas, Europa, Arabia Saudí, EEUU. De pronto, el que más se empodera es el presidente de Estados Unidos, porque si es para empoderarse todo vale. Como sabemos por el Antiguo Testamento, los canallas y los imbéciles llevan desde la prehistoria intentando empoderarse, con malas artes si es preciso, y he aquí que este verbo churrigueresco les facilita la excusa intelectual perfecta. Es que nos estamos empoderando, dicen. Ah, entonces bueno, hay que contestar. Puesto que empoderarse, igual que rearmarse como insiste Europa, es algo bueno por definición.
Pero claro, todo el mundo no se puede empoderar, ya que para que se empoderen unos se tienen que desempoderar otros. El poder es lo que es, y hay el que hay, no más. Como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo cambia de manos. Nada que objetar a que las mujeres se empoderen, con gusto les cedería mis poderes si los tuviese, pero de momento y debido a la dinámica del poder, los que se están empoderando son los más ricos y poderosos. El señor Trump, el señor Putin, el señor Netanyahu, los oligarcas tecnológicos. Y en Europa, que por lo visto es muy débil y se durmió en sus laureles, no dejamos de escuchar que debe empoderarse, y ya. Con más armamento, más efectivos (¡el servicio militar!), más poder intimidante y disuasorio. El viejo método. Lo vi venir desde que se puso de moda ese repelente verbo, traicionero y malsonante, que nunca quise escribir en años, y ahora llevo veinte empoderamientos en un párrafo. Qué remedio, si es el verbo que mueve el mundo y define la actualidad. Empoderar, empoderarse. Como sea, por las buena o las malas. Multitudinaria actividad, aquí ya se empodera hasta el gato. Hasta el poder se empodera afanosamente, sin tregua.