Directo al grano... Estas últimas semanas se ha venido hablando mucho de la suspensión de un acto que debía de haberse celebrado en Sevilla de la mano de Pérez Reverte. Debía ser un debate sobre la nunca olvidada guerra civil, esa especie de avispa venenosa que sigue inyectando dosis de odio a muchos y que nos hace preguntar ¿hasta cuándo? El acto era una tenida democrática vista, opinada y tratada desde diversas ópticas ideológicas. Había programadas opiniones de gentes de izquierda, de extrema izquierda, de derechas, de supuestos centristas, liberales, etc. (¿por qué se margina tanto a Vox?).
Pero surgió la ‘sorpresa esperada’. Ganó la polarización y el enfrentamiento que hoy impregna toda España: algunos de los anunciados participantes declinaron a última hora su asistencia alegando motivos de incompatibilidad política con otros invitados. ¿Cómo? ¿Cómo puede ser uno incompatible con quien defiende cosas opuestas? En todo caso será de opinión diferente y tendrá su ocasión de rebatir las afirmaciones del otro ¿no? Negarse a escuchar al otro supone cerrarse en banda a considerar cualquier otra opinión distinta a la suya. Así el diálogo democrático es imposible. Los boicoteadores demostraron no consentir la discrepancia ni la opinión ajena al evidenciar ser unos intolerantes que recuerdan lo dicho por el propio Reverte: «Hoy, cuando no hay violencia política ni amenaza de involución militar, se tolera menos la palabra libre que en los años setenta».
Efectivamente, parece que ha vuelto la intolerancia de las peores épocas de nuestra historia reciente. Hoy «no se consiente la discrepancia, se desconfía de la libertad intelectual y se considera legítimo silenciar al adversario». «No se argumenta, sino que se señala, no se persuade sino que se estigmatiza» (A.P-R). La culpa es, claro, de la tirantez política que ha impuesto un sanchismo descocado y miedoso del final que le espera. Acosado por la corrupción, por los chantajes de sus socios, por la inflación que empobrece a las clases más humildes, por el caos del transporte, por la falta de vivienda, por los apagones inexplicados y enfrentado a docenas de causas judiciales solo le queda dividir y enfrentar a la sociedad para intentar resistir hasta su inevitable caída. Y así nos va.
Lamentablemente esta polarización también llegó a Menorca. Sucedió en la pasada conferencia institucional del Día de San Antonio, Patrón de Menorca. A los dos representantes de la extrema izquierda separatista, ese retén de desubicados que quieren expulsar a España de Menorca, no les gustó la designación del conferenciante por parte de quien hoy gobierna el Consell Insular por voluntad democrática de los menorquines. Y, maleducados como demostraron ser, decidieron ausentarse del acto cuando comenzó a hablar el invitado. Solo les faltó el escupitajo. Y sí, boicotearon el acto. Y al hacerlo no solo demostraron ser unos radicales extremistas sino que evidenciaron «una falta de tolerancia realmente intolerable».
No se ha calibrado lo suficiente la gravedad de ese abandono. Huir de un círculo democrático donde se expresan opiniones diversas que deben ser respetadas y donde se ejerce la discrepancia natural, es una bomba de relojería en la conversación democrática que una sociedad moderna y pacífica como Menorca no se merece. Mostrar ese rechazo al estilo de los años 30’s es definitorio de quienes lo practican. Demuestran estar incapacitados para participar en la vida democrática. «En una democracia sana el desacuerdo se plantea sobre que el oponente puede estar equivocado, pero no por eso es un malvado». «La guerra que los malvados y los estúpidos libran hoy contra el sentido común no es solo cultural ni ideológica: es contra la conversación misma, contra la posibilidad de escuchar, discernir, debatir y seguir conviviendo» (A. Pérez-Reverte).
Muchos han considerado que esa huida fue un insulto a la democracia y un ataque directo a la convivencia pacífica de las ideas. ¿Por qué no quisieron escuchar las opiniones de otros en el día del Patrón de la isla? ¿Por qué prostituyeron la democracia? De Sevilla a Mahón, en todas partes cuecen habas. Lamentablemente.
Notas:
1- Pregunta dramática: ¿qué harán de su vida los políticos que pierdan las elecciones en mayo 27?
2- Muchos mahoneses temen que la reforma des Pla de sa Parròquia de Mahó acabi amb un disgust.
3- Hace meses que Iniciativa por Mahón ha solicitado reunirse con el alcalde de la ciudad. Le quieren proponer y explicar cosas de interés para la ciudad. Pero no hay manera. Al final van a tener que quitarle la H y llamarle Éctor.
4- Visitar Barcelona ahora es lamentar el declive de una ciudad maravillosa que paga los excesos de sus políticos.
5- Gracias a Alberto V. Exquisito.
6- Redes: son los padres quienes deben cuidar y educar a sus hijos. El Gobierno no puede convertirse en un Big Brother is watching you. La intromisión del sanchismo en la vida privada es ya intolerable.
7- IME: El colonialismo subvencionado está desprestigiado. Cuando se acabe la subvención se acabará la fiesta. El presupuesto del pueblo no tiene por qué pagar los caprichos de algunos. La cultura subvencionada es siempre una dictadura teledirigida.
8- Elecciones Aragón: sucedió lo esperado. Vox asciende a los cielos, el PP baja algo y la PSOE se estrella.
9- Error del Ayto. de Es Castell al generalizar el desalojo de todas las viviendas de San Esteban, El Fonduco y Cala Figuera. El peligro puntual no puede conducir a una histeria general.