«Un socialista es alguien que tiene poco y da mucho».- ZP dixit (ni se despeinó, ni levantó su ceja derecha un milímetro).
«Luis, sé fuerte».- Tecleó Mariano, desde su mesa camilla en su día más empático (y bonachón).
«La fiscalía, ¿de quién depende?».- El big boss, algo sobradillo aquel día: estaba bien (quizás ya había comido).
«¡Menuda inventada!».- El mismo caudillo, sincerándose. No se refería entonces al robo de las primarias, pero valdría también para esa brillante operación del equipo A.
«Seguiré viviendo en Vallecas».- Sentencia dictada por un señorito muy a favor de lo bueno (y en contra de lo malo) algún tiempo antes de acometer su primera siesta en su chalet de Galapagar escuchando, ya en estado duermevela, los ruiditos producidos por el piscinero mientras limpiaba los fondos de su alberca (donde no está documentado que se haya bañado aún ningún okupa).
«Permaneceré en el Congreso pocos meses».- Declaración de intenciones perfectamente fiable de un separatista muy separatista y mucho separatista que, cuando los pocos meses acabaron convirtiéndose en un puñado de años, y para mantener la coherencia, se auto propone para liderar (no es por pasta, que esto quede muy claro) una coalición de izquierdas, muy de izquierdas y mucho de izquierdas, de índole nacional. Estarían también a favor de lo bueno y en contra de lo malo, pienso.
«¿Cuántas veces quiere que se lo repita?»- Pregunta retórica (y pelín chulesca) pronunciada por un líder supremo fechas antes de pactar con quien aseguraba que jamás lo haría. Bien pudiera ser que al no contestar el periodista la pregunta y al no haberlo (por tanto) repetido, se pueda considerar que nada obligaba al desafiante líder a cumplir su palabra. Apoya esta hipótesis la constatación de que su palabra ha valido «cero patatero» en tantas ocasiones como aquellas en las que fue dada en prenda.
En un programa de televisión (uno de esos canales muy profesionales y honestos que luchan contra los bulos, el fascismo y todo eso) la moderadora (a favor de lo bueno y en contra de lo malo, damos por hecho) fue interpelada por un tertuliano peleón que se refirió al suegro del presi como «proxeneta». Entró en cólera la objetiva periodista (creo que así se hacen llamar) y puso pie en pared: «Esto no lo permito en mi programa».Tras la queja del peleón (creo que fascista o así), accedió la defensora de la verdad a buscar en el diccionario, y leyó. Proxeneta: persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona.
¿Adivinan la contestación de esta noble profesional al comprobar el significado de esa palabra? ¡Tiempo! Respuesta de la pava: «Bueno; eso está por comprobar».
«Medios de desinformación».- Dicho por un tertuliano en RTVE (pero no se refería a RTVE).
Estos ejemplos costumbristas nos ayudan a trazar una fiel panorámica sobre el tipo de persona que tiene acceso a los niveles altos de la política y a los niveles cutres de aquel periodismo que consume «piensos Pedro».
¿Por qué nuestra sociedad acepta tan mansamente durante tantos años este orden de cosas?
Gran pregunta que muchos nos hacemos y cuya respuesta ignoro.
Resulta sorprendente para estudiosos y aficionados esa conducta del respetable tan contraintuitiva si descartamos la hipótesis de que nuestro país esté poblado en parte nada desdeñable por fans, pusilánimes, gentes poco (y mal) informadas o bobos.
Respalda esta conjetura la constatación (tantas veces confirmada en charlas de bar o cenas familiares con cuñados variopintos) de que mucha gente se limita a asomarse a la misma ventana para ver lo que pasa en la calle y no siente la curiosidad (no vaya a descubrir que le engañan o le obliguen a salir de la zona de confort) de asomarse a otros balcones.
A veces lo verdadero viene enredado entre medias verdades o camuflado entre variados trampantojos. A veces,«creer» que lo que me suena chungo es un bulo solo cuando afecta al grupo al que pertenezco es una forma penosa de enfrentarse a la realidad.
Truco: si la explicación requiere dar por buenas muchas coincidencias fortuitas, no compres esa moto. Lo auténtico no suele necesitar de tal aderezo.