Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
Levantando el velo

Jaume Matas: 30 años después

| Menorca |

Este año 2026, se cumple el treinta aniversario del ascenso de Matas a la presidencia del Govern balear, motivo por el cual creo de justicia hacer un recorrido por su trayectoria política, desde sus orígenes iniciales, allá por los años 80.

Conocí a Jaume Matas cuando yo era vicepresidente del Govern balear en la etapa del presidente Cañellas. Bajo mi responsabilidad trabajaban Fernando Garrido y Antonio Martínez como juristas, y un joven economista de sólida formación, metódico y analítico, llamado Jaume Matas. Desde el primer momento aprecié en él algo que iba más allá de la competencia técnica: una decidida vocación política, una ambición clara de servicio público y una visión estratégica poco habitual en alguien de su edad.

Recuerdo con nitidez la primera vez que le pedí que me acompañara a un acto público del partido en Ciutadella. No estaba previsto que interviniera. Pero, viendo su preparación y su claridad de ideas, decidí darle la palabra. Aquella fue su primera intervención en un acto político y de partido. Habló con rigor, con datos, con convicción. Allí se evidenció que no estábamos solo ante un técnico brillante, sino ante un dirigente en potencia.

Tiempo después, tras una remodelación del Govern, propuse su nombramiento como director general en la Conselleria de Hacienda junto al entonces flamante conseller Alejandro Forcades. El tiempo demostró que aquella decisión fue acertada. Desde esa posición comenzó una trayectoria que acabaría marcando de manera profunda el rumbo de las Illes Balears.

Desde la Conselleria de Economía y Hacienda y posteriormente como president del Govern de les Illes Balears, Jaume Matas imprimió un sello inequívoco: planificación estratégica, credibilidad financiera e inversión estructural. Impulsó el primer Plan Estratégico de Competitividad de Baleares, promovió el primer rating financiero de la comunidad con Standard & Poor’s y lanzó la primera emisión internacional de bonos de la CAIB, lo que significó situar a Balears en los mercados internacionales con solvencia y prestigio, reforzando su autonomía financiera.

Bajo su impulso se desarrolló el Parc BIT como polo tecnológico, se logró la inclusión del Raiguer como zona Objetivo 2 de la Unión Europea —lo que permitió acceder a importantes fondos europeos— y se consiguió en el Consejo de Política Fiscal y Financiera la primera cesión relevante de impuestos estatales, como el primer tramo del IRPF, Patrimonio, Sucesiones o AJD (Actos Jurídicos Documentados).

Durante su primera etapa como president (1996-1999) se consolidaron avances fundamentales: la aprobación del Régimen Especial de Balears, elevando el descuento de residente del 10 por ciento al 33 por ciento; el traspaso de las competencias de Educación; el regreso del tren a Sa Pobla; el desarrollo del Pla Mirall, que financió infraestructuras municipales en todas las islas; la introducción de rebajas autonómicas pioneras en el IRPF; el impulso sanitario, incluyendo el helicóptero medicalizado para Formentera y el compromiso de construcción del Hospital de Inca. Fueron decisiones que reforzaron la cohesión territorial y social del archipiélago.

No es propósito del presente comentario desarrollar su extensa actividad al frente del Ministerio de Medio Ambiente entre 2000 y 2003. Solo tres apuntes: España ratificó el Protocolo de Kyoto, se culminaron los Planes Hidrográficos de Cuenca y el Congreso aprobó el Plan Hidrológico Nacional.

Sin embargo, fue su regreso al Govern en 2003, con mayoría absoluta, lo que marcó la mayor transformación infraestructural de la historia balear. Gracias a acuerdos alcanzados con el Gobierno de España se incluyeron en la financiación estatal el gasoducto y la interconexión eléctrica submarina con la Península, superando el histórico aislamiento energético del Archipiélago. Se firmó un Convenio de Carreteras que permitió ejecutar la autopista Palma-Sa Pobla, la mejora de la vía de cintura y el tercer carril al aeropuerto, las circunvalaciones de Eivissa, Ciutadella y Alaior, y múltiples actuaciones en todas las Islas. Pese a intentos posteriores de paralización, el Govern decidió continuar las obras, defendiendo en los tribunales los derechos adquiridos, y finalmente la justicia reconoció la obligación del Estado de financiar lo pactado.

En materia de transporte público se construyó el metro de Palma hasta la UIB, se creó la estación intermodal subterránea y se remodeló el Parc de Ses Estacions, además de ampliarse la red ferroviaria hacia el norte de Mallorca. En sanidad se inauguró el Hospital de Inca, se construyó el hospital de Formentera y se adjudicó el nuevo hospital de referencia, Son Espases, destinado a sustituir al deteriorado Son Dureta. Se acordó con el Estado la construcción de diez residencias para la tercera edad.

En el ámbito cultural y deportivo se construyó el Palma Arena, que permitió la celebración del Campeonato Mundial de Ciclismo en Pista y otros grandes eventos internacionales; se puso en marcha IB3; se promovió la reforma de la Capilla Mayor de la Catedral de Palma por el artista Miquel Barceló; y se apoyó la proyección internacional de la marca Balears en el deporte profesional. Se aprobó además el nuevo Estatut d’Autonomia, del cual yo fui el coordinador parlamentario en su tramitación, por amplio consenso político, ampliando competencias y mejorando la financiación.

Como puede comprobar el lector, este artículo trata de gestión, de decisiones políticas y de inversiones estructurales que transformaron físicamente y económicamente nuestras islas. No pretende juzgar ni reinterpretar procesos judiciales, pero tampoco ocultarlos, por ello añado a modo de epílogo lo siguiente:

Tras su etapa política, se le abrió la causa judicial conocida como «Palma Arena». Tras casi diez años de investigación, la causa principal quedó archivada. No obstante, a raíz de dicha causa se abrieron hasta 28 piezas separadas. Fue condenado por tráfico de influencias y, principalmente, en el caso Nóos (Urdangarin), por malversación, fraude y prevaricación —delitos reconocidos y aceptados por el propio encausado—. Fue absuelto de apropiación indebida, enriquecimiento ilícito y blanqueo de capitales.

La historia pública de una persona debe contarse completa. Las responsabilidades judiciales forman parte de ella. Pero también lo forman las decisiones de gobierno que modernizaron Balears con una intensidad y una ambición difícilmente repetibles. Yo conocí al joven economista antes que al presidente y al ministro. Y desde aquella primera intervención en Ciutadella supe que estaba ante alguien con una determinación poco común para la acción política. El tiempo, creo humildemente, con sus luces y sus sombras, me ha dado la razón. Por ello, treinta años después de su ascenso a la presidencia de la Comunidad Autónoma he intentado hacer justicia a su ingente trabajo al frente del Gobierno balear.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto