Collage: técnica que consiste en unir o superponer materiales diversos sobre una superficie para formar una composición.
Para muchos, los papeles desclasificados sobre el 23-F no aportaron prácticamente nada, en contra, tal vez, de lo esperado. Pero, para ti, modestamente, sí que son relevantes porque invitan a la reflexión sobre lo sucedido hace cuarenta y cinco años y que estuvo a punto de costaros la libertad recobrada, la libertad anhelada… A modo de collage, y a título meramente personal, he aquí algunas consideraciones al respecto… Hacen referencia tanto a los papeles «liberados» como a la tormentosa (nihil novum sub sole) sesión parlamentaria de la Cámara Baja «celebrada» el pasado miércoles 25…
A saber:
D.- Supongo, Su Majestad Emérita, que más de uno, ante la desclasificación aludida en el inicio de este artículo, encontró, entristecido, lo contrario de lo que buscaba. Usted y la Institución que encarnaba no habían sido verdugos, sino «objetivos a batir», víctimas y, a la par, y finalmente, salvadores de una democracia todavía muy quebradiza. ¡Gracias, Majestad! Sin embargo, ¡qué pena de cacerías y de alcobas extraconyugales y de irresponsabilidades posteriores! ¡Qué pena, Emérita Majestad, la de quien pudo pasar a la Historia por puerta de mármol y acabó optando por la de servicio! Pesadumbre parecida a la que debe sentir ese atleta que, tras correr brillantemente una prolongada y durísima maratón, tropieza a escasos metros de la meta. No obstante, te quedas con lo primero e iteras un «¡Gracias, Su Majestad!»
E.- Gracias, igualmente, a Adolfo Suárez, Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo por haber permanecido sentados durante el asalto, desafiando a la fuerza de la violencia con la fuerza de la razón. Escaños mudados en heroicidad...
M.- ¿Queda, hoy, alguien así en el Congreso? ¿Dónde están los hombres de Estado? ¿Dónde los Adolfo Suárez, los Julio Anguita, los Tierno Galván, los…?
O.- Antonio Tejero probablemente, como Guardia Civil, debió amar la palabra «honor». Pero, ¿dónde estaba este cuando toleraba que sus subordinados zarandearan a un venerable anciano y superior jerárquico, a Gutiérrez Mellado?
C.- ¡Qué cosas tiene el azar!
R.- Quien colaboró con que subordinados suyos estuvieran dispuestos a tirar a matar en la TVE de la época y jamás se arrepintió de ello, ¿puede denominarse cristiano? La pregunta es meramente retórica…
A.- Lo siento, sra. Álvarez de Toledo: no todo vale en política. Aprovechar la sesión parlamentaria del 25 para pedir la desclasificación del historial clínico del presidente Sánchez fue, simple y llanamente, un acto miserable…
C.- ¿Cuántos disparates, a lo largo de la Historia, se habrán cometido antitéticamente en nombre de Dios, la Patria o la Libertad?
I.- ¿Podremos entendernos, alguna vez, y ya para siempre, a pesar de las discrepancias políticas?
A.- ¿Olvidaremos lo que todos los españoles, con un mínimo de bonhomía, sentisteis al contemplar el óleo de Juan Genovés «El abrazo»? ¿Cuándo, tras el miedo vivido, experimentasteis el suave aroma de la razón y la cordura?
Y cierras con un sencillo «¿23-F? ¡Nunca más!».