Las mujeres del Talaiot de Trepucó andan revolucionadas, es de suponer alguno de ustedes comprenderá nuestra postura, al explicarles nuestra desilusión. Lamentamos no cuadren las estaciones tal como los aparceros siempre confiaron, por ello todos los domingos y festivos, enganchamos en Blanco as carretó camino a la iglesia bajando al pueblo rogando a Dios y a San Isidro, piedad, madona y los hijos han prometido un corderito lechal a unos pobres transeúntes en motivo de la Pascua Florida, por recibir tantas bendiciones de nuestro Jesús.
El pasado domingo día 15 del corriente, llegada la noche y al pasar vetlada repasamos en un santiamén las calamidades los fuertes vientos y las lluvias desde que iniciamos el año, también tuvimos jornadas de mucho sol, incluso cálidas, mas no dejamos de recordar la siembra con la luna creciente de enero y los injertos, intentando restablecer varios árboles frutales entre ellos los ciruelos (prunes negres) el pasado verano ni tan siquiera pudimos confeccionar la sabrosa mermelada que tanto gusta a la familia.
Tal cual sucedió, con las legumbres, garbanzos, habas, lentejas y judías tan socorridas que son las mismas para días de pont i cova. Eso que les cuento sucedió a las pocas semanas del pasado mes de febrero, con uno de los chaparrones todo quedó en nada. Es más, lo mismo sucedió con el trasplante que habíamos realizado de diferentes clases de manzanos y el sembradío de melones.
No deseo cansarles con mis lamentos antes bien me encantaría decirles que por aquí todo va bien, viento en popa a toda vela, como decían en otros tiempos cuando frecuentaba por baixamar, tan solo añado una noticia de este mes de marzo. He llegado a la conclusión que me suscribiré a la revista «El Sembrador Moderno», tal cual uno de nuestros parientes recibía todos los meses, por si es posible enterarme del porqué no logro hacer crecer el perejil. Sé que no grana hasta pasados dos años. Por lo visto no he encontrado el truco de verme favorecida, mientras me dediqué a hacerlo en macetas llegué a tenerlas preciosas y por el contrario, no lo logro en tierra.
Y nada más, que desear que el próximo 20 de Marzo de 2026 se inicie una auténtica primavera, acompañada de tiempo bonancible y que el campo menorquín resurja fértil y abundante, que el mundo vuelva a recobrar la paz y el amor entre los humanos, lejos de las malvadas y nefastas guerras, que el seminario diocesano de Menorca se vuelva a llenar de juventud en busca de un nuevo caminar.