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Crítica es libertad

¿Guerras injustas o necesarias?

| Menorca |

Directo al grano... La proclama del «No a la guerra» del sanchismo y similares ofrece una inmediata sensación de superioridad moral. Y mucho más si se presenta rodeada de botafumeiros parroquiales y mediáticos que la lanzan como incienso de paz universal aunque, en muchos casos, sea por conveniencia política. Pero la consigna generalizada sin más es una posición infantiloide y simplista porque no todas las guerras son iguales ni, algunas,    evitables. Veamos.

Visto desde el parámetro del purismo pacifista el desembarco de Normandía debió ser algo atroz e ilegal ya que se atacó a un país amigo invadido por otro vecino que, además, había atacado a buena parte del resto de Europa. Pero en puridad el ataque aliado fue contrario a derecho. Preguntas: ¿alguien se quejó, alguien protestó por haberse derrotado al racismo? ¿Fueron los Aliados acusados de genocidas o, por el contrario, la historia les felicitó por habernos liberado del nazismo?

Lo mismo sucedió en los Balcanes. Las guerras balcánicas nos enseñaron que la pasividad internacional también tiene costes humanos enormes. Durante años, la comunidad internacional se limitó a declaraciones diplomáticas mientras se producían matanzas y limpiezas étnicas. Solo cuando la intervención de la OTAN, sin autorización del Consejo de Seguridad, se volvió inevitable se logró frenar la tragedia aunque fuese contraria al Derecho Internacional. «La experiencia de Kosovo llevó a la comunidad internacional a reflexionar sobre el dilema entre legalidad formal e imperativo moral. El principio es sencillo: la soberanía no puede servir como escudo para que un Estado cometa atrocidades contra su propia población... la pasividad internacional tiene consecuencias» (M.A. Benedicto, «The Objective»).

Mencionemos también que la actual invasión de Ucrania por parte del imperialismo ruso tampoco contó con el beneplácito de la ONU y buena parte de quienes ahora se desgañitan contra la guerra quedaron callados como muertos. ¿Y qué decir del rapto de Maduro? ¿No será el comienzo de una vuelta a la democracia en Venezuela? ¿No era inevitable sacar al tirano del poder... como fuera? ¿Y cómo no querer acabar con la pobreza y la miseria intemporal de Cuba, esa próxima estación?

«Irán es un ejemplo incómodo para el pacifismo de consigna. El régimen de los ayatolás no es solo un adversario geopolítico de Occidente; es también un sistema que, según la ONU, recurre a detenciones masivas, tortura, ejecuciones, represión sistemática y asesinatos políticos. La respuesta simplista de nuestro presidente a esta barbarie es el eslogan del ‘No a la guerra’». Sí, es preocupante que Sánchez no parezca entender que hay escenarios en los que la fuerza, aun siendo trágica, puede ser necesaria porque la no intervención es peor. «Defender la idea de guerra justa no significa aplaudir cualquier bombardeo ni otorgar cheques en blanco a Washington o a Israel. Significa aceptar la realidad incómoda, de que hay momentos históricos en los que la fuerza puede ser necesaria para proteger vidas humanas o frenar amenazas mayores» (como lo es permitir que unos fanáticos religiosos dispongan de armamento atómico). «Significa reconocer que la inacción también mata y que una democracia adulta no puede refugiarse siempre en el (beatífico) pacifismo verbal cuando se enfrenta a regímenes que desprecian los derechos humanos (esclavizan a las mujeres, ejecutan a los gays y exportan terrorismo) y utilizan la legalidad internacional como escudo» (MAB)

La verdadera responsabilidad internacional no consiste en repetir como cotorras adiestradas el ‘No a la guerra’ de Sánchez, sino en impedir que la injusticia se imponga cuando nadie está dispuesto a detenerla. Porque todos queremos superar esta situación de violencia pero deberemos aprender, como tuvo que entender en su día Chamberlain en relación con el nazismo, que no se puede dejar que un régimen de terror, ahora    islamista, regule y amenace la vida de Occidente. Y para esto la disuasión y la acción militar es imprescindible.

Notas:

1- ¿Ha vuelto la H al PSOE, Éctor? Lo decimos por la pregunta del momento, ¿hodian Uds. de forma adecuada?

2- Una vez cubierta la Isla con horribles placas solares y vista su inutilidad futura ¿qué hacemos ahora con ellas?

3- ¿Convertirá    la nueva sanidad pública, universal y gratuita a España en el hospital de África? ¡Tot de franc!

4- La Vista del Contencioso Administrativo que presentó Iniciativa por Mahón contra el cambio del topónimo oficial de la ciudad se celebrará el próximo día 14 de Abril, fecha elocuente y significativa para defender el valor cultural del topónimo Mahón, independientemente de los fervores políticos que cada uno profese.

5- Un recuerdo imborrable para Juan J. Quetglas. Impresionante su perdón a los asesinos de su padre. DEP.

6- Me sumo a la voluntad de proteger el puerto der Mahón de la depredación económica. También es del pueblo.   

7- Recomendación: si visitan Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) no dejen de subir a la terraza del ático del Hotel Guadalquivir. Verán una impresionante vista sobre la desembocadura del río y si tienen suerte verán una persecución entre una vetusta lancha de la Guardia Civil de Marlaska persiguiendo a una saeta del narco de turno. No hay color. Luego recuerden Barbate (cerca de Tarifa) y entenderán el desespero y el enfado de quienes tienen que perseguir el narcotráfico en el Estrecho.

8- ¿Por qué no se permite un hospital de tortugas de mar en ‘Es Vivers’ del Fonduco?

9- Elecciones C y L: Todos contentos, incluso Alvise. La derecha arrasa y confirma un futuro cambio en España.

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