El domingo hubo elecciones en Castilla y León y después del barullo pasó lo que suele pasar. A los partidos dominantes, PSOE y PP, les fastidia enormemente gobernar con muletas (de izquierdas unos, de ultraderecha otros), pero mucho peor y más fastidioso es no poder gobernar por falta de muletas. El PP ya tiene en este momento tres gobiernos regionales bloqueados por las aviesas muletas que no consiguen controlar como es debido, pero lo del PSOE debe ser más desesperante, porque se le han desintegrado las suyas, se están quedando en nada, y aunque librarse de las muletas ha sido su mayor deseo durante años, ahora resulta que sin ellas no se aguantan por más que resistan. Es decir, se caen. Ah, la maldición de las muletas, qué drama político. No es que no tenga remedio, es bastante peor. El remedio es una cabronada, algo por otra parte muy propio de cualquier remedio. O gobiernas con muletas o no gobiernas y no se hable más del asunto. Volvamos al resultado del domingo, que se puede resumir de manera poética. Por la terrible estepa castellana, polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.
Normal, porque aunque estos versos que me tuve que aprender en el colegio son de Manuel Machado, el Cid lleva casi mil años cabalgando por esas tierras, y con notables resultados electorales en los últimos tiempos. De hecho, es la muleta del PP, y yo diría que también la muletilla, muy útil para sazonar los discursos patrióticos. ¡Polvo, sudor y hierro! ¡El sol en las aristas de las armas! Asombrosa la estrecha relación entre la poesía y la política, a través de la épica histórica, madre de todas las patrias, ese gran invento de los poetas. Y sigue funcionando. El PP se queja mucho de tener que gobernar con muletas, y mientras intenta desembarazarse de ellas, al mismo tiempo las cuida y abrillanta, les da lustre, no sea que les pase como al aborrecido Sánchez que extravió las suyas, están hechas pedazos, y a la pata coja no se puede gobernar sin muletas. No hay quien resista. Por los resultados del domingo, es obvio que las muletas (y las muletillas) de la derecha son más sólidas que las de la izquierda. Históricas. Y mucho más poéticas. El Cid cabalga.