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La crisis de la vivienda

Cooperar o competir. Un caso práctico

| Menorca |

El entorno en que nos movemos nos inclina a competir unos contra otros. En general, el cooperar se considera una muestra de debilidad, y desgraciadamente la realidad de cada día nos confirma esta hipótesis.

La política de Trump es un buen ejemplo; hace ver que negocia con el régimen iraní para controlar sus avances en la consecución del arma nuclear, y, de la noche a la mañana, porque encontró una oportunidad, lanza un fuerte ataque. Se salta las reglas internacionales que nos hemos dado como si sus actos fueran definitivos y no tuvieran segunda vuelta. Insulta a sus aliados y luego requiere su colaboración etc, etc.

Ejemplos claros de que busca victorias a corto plazo sin contemplar que el resultado de las guerras se evalúa a largo plazo.

En la Empresa y en la Política -también en las relaciones familiares- es de aplicación lo que se ha venido en llamar el «dilema del prisionero»; para los no familiarizados pueden consultar la página de Wikipedia.

Básicamente se trata de establecer una estrategia negociadora de competencia o de cooperación, donde el historial del negociador, si es honesto, si mantiene la palabra, es fundamental para que el oponente fije sus posiciones y actúe en consecuencia. Hay confianza o no, nos podemos fiar o no, jugamos con las mismas reglas. En la negociación pueden ganar los dos o si, en el juego, siempre gana el mismo.

En la vida política podemos observar muchos ejemplos, y, hoy quisiera traer a discusión un caso actual grave, que afecta a casi todos, en el    que es de aplicación el «dilema». La crisis de la vivienda en Menorca es evidente y, en estas últimas semanas, las distintas organizaciones sociales, profesionales, cívicas, han promovido un intenso debate con la idea de buscar soluciones al problema.

Las Jornadas organizadas el fin de semana del 13 de marzo por el Cercle d´Economia de Menorca tuvieron un indudable impacto. Por la calidad de las ponencias (se pueden consultar las intervenciones en su web) como por las propuestas; son un magnífico escaparate donde poder extraer acuerdos de tipo general y aplicables a la realidad menorquina.

Es reconfortante observar cómo de oportunas y transversales son las soluciones propuestas y lo concordante del diagnóstico avalado por estudios y casos concretos de éxito en España (especialmente en el País Vasco y en Navarra).

En estas circunstancias es fácil que aparezca una propuesta, digamos natural; si disponemos de datos de Menorca, si hemos analizado casos de éxito (y de fracaso), si existe un clamor social que empuja, nos preguntamos por qué todavía no nos hemos puesto a trabajar en común. En cooperar para fijar una posición compartida.

Por qué el Consell no convoca una reunión de personas interesadas, con técnicos en la materia, con las evidencias similares acumuladas, coordinados por una personalidad de prestigio y, aprovechando las fiestas de Pascua, se reúnan, pongamos en el Toro, e intenten consensuar unas (pocas) políticas, adaptadas a la realidad de Menorca, aplicables en el corto plazo.

El acuerdo, donde la cooperación y el compromiso de la sociedad es lo relevante, le doten de la fortaleza necesaria.

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