Directo al grano... A veces es difícil entender que haya opiniones contrarias a lo que algunos consideramos de sentido común. Ciñéndonos al terreno de la educación privada a veces nos sorprenden algunos escritos que la rechazan por, dicen, ser elitista. Es decir no la consideran como una simple opción más para que los padres puedan ‘elegir’ el tipo de educación que desean para sus hijos sino que inmediatamente politizan su sola posible presencia para, sin más, criticarla. Y eso pasa en nuestra isla.
Al anunciarse el proyecto de un colegio privado en Es Mercadal (donde la antigua harinera, a la entrada de la localidad llegando desde Mahón, pasada ‘Sa Penya de s’Indio’) han surgido los catastrofistas al uso. Basado en la pedagogía Waldorf el colegio propone una enseñanza basada en «priorizar la creatividad, el arte, la naturaleza y el juego libre; así como restringir el uso de pantallas y tecnología en etapas tempranas para fomentar la imaginación y la conexión con el entorno físico». Como ven unos propósitos peligrosísimos.
Algunos incluso han ilustrado su opinión contraria a la enseñanza privada adornándola con dibujos imaginativos que muestran buitres carroñeros sobrevolando el colegio citado en alusión a los males que, ellos, y solo ellos, creen trae consigo la enseñanza privada.
Sus argumentos para rechazar este Colegio en nuestra isla son de carácter clasista ya que, aseguran, que, supuestamente, incentivará la separación de las clases sociales. Pero, lamento contradecirles, la opción de la libertad nunca es clasista. Solo será una oportunidad para los padres que quieran educar a sus hijos alejados de las imposiciones político-educacionales al uso cuyos resultados locales evidencian los diversos informes sobre educación que anualmente se emiten en Europa.
Afortunadamente la isla de Menorca no es (o no tendría que ser) un campo de concentración donde rija una normativa única bajo la batuta de un soviet que dirige, manu militari, una sociedad enclaustrada bajo unas rígidas normas de comportamiento. Muchos de los contrarios a la enseñanza privada no persiguen la igualdad sino el maligno igualitarismo, ese que impide la diversificación social y que tanto daño ha hecho al mundo. Por otra parte, algunas opiniones respiran un cierto rencor social hacia quienes, por las causas que sean, disponen de una comodidad económica determinada.
Por la misma regla de tres, y siguiendo su prescripción para evitar diferencias sociales, deberían también prohibirse los coches de lujo por crear envidias a los que no pueden comprarlos así como los restaurantes de un cierto nivel ya que no propician la asistencia de personas de débil condición económica. Para no crear diferencias sociales también debería prohibirse las tiendas de lujo ya que promocionan ‘looks’ que desigualan a la gente. Las galerías de arte también deberían estar prohibidas por su precio inasumible para muchos. Asimismo tampoco deberían autorizarse las viviendas de lujo, con lo que deberíamos de prohibir vivir en cualquier casa que no fuese solo una humilde cambra o una planta baja sin patio, todas ellas viviendas muy dignas, por cierto y que conste. Más: las embarcaciones de recreo que fuesen de un rango superior a las tèquines o a las barquitas de plástico made in China también no deberían ser autorizadas... Y así siguiendo ad infinitum. Son opiniones politizadas que respaldan un triste y perverso ¡no a la diferencia!, la salsa de la vida.
No sé si se recuerda que en Ciudadela ya hubo una especie de Colegio privado femenino (‘Ca Las’) donde también estudiaban en régimen de internado chicas bien venidas de Mahón... ahí, en Sa Contramurada, no tan lejos, por cierto, de Ses Monges tancades de Santa Clara.
La educación de los hijos es responsabilidad exclusiva de sus padres (a no ser que seas de extrema izquierda y creas que los niños pertenecen al Estado para tornearlos como buenos y adecuados muyahidines ideológicos).
Otro sí: es bien conocido que los políticos nacionalistas y de izquierda (con Sánchez y Pablo Iglesias a la cabeza) son los primeros en llevar a sus hijos a colegios privados trilingües con lo que son ellos mismos quienes desmontan su casuística ideológica y la revisten de hipocresía propia de los mejores sepulcros blanqueados.
Y ¿cómo no? al final muchas de las opiniones contrarias muestran la inevitable patita nacionalista al lamentar que en la privada no se practique la inmersión lingüística localista sino que se educa en las lenguas universales. ¡Acabáramos!. ¿Fobia a lo universal? ¿Fobia a Shakespeare?
Hay padres que quieren que sus hijos sean men of the world (hombres de mundo) y no parroquianos adheridos a la reducida miel localista. Menorca tiene nueva población y por tanto nuevas necesidades. Impedir la elección educativa, hacer ‘pasar por el tubo’, es totalitarismo en estado puro. Por otra parte, ya sabemos que no todos podemos comer langosta pero eso no significa que haya que prohibir o impedir pescarla. Falta tolerancia y sensatez.
Notas:
1- Ya se imprime la tercera edición del libro «La Bisutería de Mahón» de Margarita Caules, historiadora.
2- También se ha puesto a la venta la tercera edición de dos de sus libros sobre el puerto de Mahón.
3- Baleares: Se ha demostrado lo evidente: La exigencia del barceloní impide cubrir plazas en la Administración.
4- Aclaración judicial sobre Mazón: una conducta puede ser reprobable políticamente pero no es suficiente para que conlleve una responsabilidad penal. Ya asumió su responsabilidad al dimitir de su cargo. Fin.
5- Mientras, los culpables de la desgracia valenciana y sus consecuencias siguen en Bruselas y en Madrid.
6- México: España les llevó ciudadanía y cultura. Quieran o no Hernán Cortés es el ‘padre’ de México.
7- Gran decepción ha causado la posición del PP balear sobre los topónimos. Contradice a la del PP-Menorca.
8- La única verdad toponímica: Mahó-Mahón. Tot lo demés són paraules buides.