Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
Asseguts a sa vorera

Cuando no puedes más

| Menorca |

A uno se le quitan las ganas de muchas cosas, la verdad. Incluso de pasarse por aquí a escribir y echar un rato. Ves el planeta y las malas noticias vencen por goleada o, al menos, eso nos parece porque tienen el poder de hacer más ruido y, no lo niegues, el superpoder de llamarnos más la atención. Y ahora estamos en una de esas épocas en las que el optimista que llevo dentro se ve abrumado por el exceso de cosas malas que nos rodea.

Ves a un tarado y a otro tarado lanzándose bombas mientras un tercer tarado los manipula a su antojo. Ninguno de los tres sufre el menos daño mientras un montón de inocentes sí, ya sea físico, emocional o material. Asistes impávido y en primera fila a una situación que tus emociones difícilmente aguantan en una película y te entristece que eso sea la vida real. Ves como las injusticias son cada vez más injustas y la justicia brilla por su ausencia y piensas ¿para qué tanto dolor?

Ves a una joven que se ha cansado de vivir porque la vida que le hemos brindado (sí, entre todos) no ha estado a la altura de su dolor o, como mínimo, de su exigencia emocional. La empatía, una vez más, ha brillado por su ausencia y si alguien se quiere morir, adelante, que se muera, pero quizás deberíamos hacer que morirse fuera un poco más difícil y que querer vivir fuese un poco más fácil. Porque no ayuda. De verdad que levantar la cabeza del puñetero cacharro que tenemos entre manos y que nos tiene atontados las 24 horas del día y encontrarte un panorama así, no ayuda.

El ’yo’ como individuo va camino de diluirse al mismo ritmo que se está diluyendo el ‘nosotros’ como sociedad. La banalidad que nos acompaña cada día invita a pensar que vivir es un trámite constante hacia algo mejor que nunca termina de llegar y lo que termina al llegar es la propia vida. El tiempo. La oportunidad. El regalo.Levanta la puñetera cabeza, alza los ojos y mira la normalidad que te rodea. Esa misma normalidad es impensable e imposible en muchos lugares del planeta donde las pesadillas no terminan y donde hasta el propio monstruo del armario se plantea si salir de su escondite cada noche porque es él quien vive acojonado.

Y lo peor son los síntomas. Porque no apuntan a que haya una mejoría. Las señales no indican que todo va a ir bien, que se va a arreglar todo y que podrás vivir tranquilo del mismo modo que otros podrán hacerlo. Parece como si no hubiese cura y que lo único que anestesia un poco es mirar hacia otro lado, esquivar el bulto o el problema, pensar que como no te toca de cerca y otras cosas así.

Y yo no puedo, te juro que no puedo.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto