El diccionario, ese redil de las palabras, dice que eslogan «es una frase corta, original y memorable utilizada en publicidad o política para identificar una marca, producto o campaña, buscando generar impacto emocional y diferenciación. Se caracteriza por ser pegadizo y sintético, facilitando su recuerdo para influir en el consumidor o electorado».
El vocablo proviene del gaélico sluagh-ghairm, que significa «grito de guerra». Curiosamente, el grito de guerra actual es «No a la guerra».
Son frases concisas, a menudo con rimas o juegos de palabras, diseñadas para fijarse en tu mente. Como esa de BMW: ¿Te gusta conducir?... pues si no te gusta conducir, no te compres un BMW.
Si ya vivíamos en un mundo ilusorio y mendaz, como explicaba Calderón de la Barca en «La vida es sueño», ahora con la Inteligencia Artificial, la publicidad y el marketing, cualquiera se cree nada. Un eslogan actual podría ser: el mundo está polarizado… y para muestra, un votante. O este otro: Tanque Vinted con munición. Si no lo usas, véndelo.
Ha de ser sencillo, para que lo entiendan todos. Nuestro gobierno es campeón mundial de propaganda sincronizada, en la modalidad: repetición de eslogan.
Suerte que El algodón no engaña y Rexona no te abandona. Así que no te lo pienses tanto: Just do it. Hazlo y punto. Déjate de rollos. Recuerda que Impossible is nothing o «To pué ser», en español. Y anímate un poco, bro, Porque tú lo vales.