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Crítica es libertad

De tibios, carcas y progres

| Menorca |

Directo al grano... Recordémoslo. Las distintas capas sociales de nuestra isla, en su versión irónico-política, se pueden clasificar en tres grandes gremios esenciales. Estudiémoslos, jerarquizándolos, según su incidencia social en la isla. El primero, y quizás el más numeroso, está formado por los que podemos denominar tebs, los tibios. Son los que no se meten en líos y, aunque estén realmente disgustados por la política, solo protestan haciendo aspavientos frente al televisor mientras, sentados en su sofá, se toman una cerveza a su salud (yo les he llamado varias veces, como Pombo, ‘los cabreados sentados’).   

Sí, una inmensa mayoría de los tibios solo se preocupan de sus cuestiones familiares y laborables sintiendo la política como un mal menor que hay que soportar. Son el gremio que practica el famoso ‘mind your bussines’ anglosajón, es decir, aquello de ‘no te metas en líos y ocúpate de lo tuyo’. Es un grupo social solo beligerante en el fútbol y ocasionalmente, cuando suben a Primera los baloncestistas de la Isla, se convierten, de repente, en ignotos aficionados al basketball formando una auténtica epidemia que exige a los gobernantes que paguen todos los gastos habidos y por haber para sostener su nueva afición particular.

Es un gremio cómodo que conforma buena parte del cuarenta por ciento de menorquines que nunca votan en las elecciones. Son los que evitan tomar partido y prefieren dejar que las cosas fluyan según los deseos de los otros, así siempre podrán quejarse luego de los errores ajenos. Algunos de ellos, eso sí, protestan con la habitual y socorrida ‘Carta al Director’, esa protesta institucionalizada en la Isla. También frecuentan, siempre desde el anonimato, el particular parlamento de manipulaciones e insidias en que se han convertido los comentarios de las noticias publicadas en la prensa digital local. Ahí es donde algunos, los que no se atreven a hacerlo a cara descubierta, ‘es desfoguen’ contra todo escondidos detrás de la cortina de la impunidad. Es un gremio convencido de que todo está perdido y que no vale la pena votar... ¡total, para que nada cambie!

Después están los llamados carcas que conforman el facherío local. Aquí se incluyen a todos, absolutamente todos, los que no comulgan con las ruedas de molino que impone la corrección política y el sanchismo. Lo curioso es que se les llama así por no compartir los códigos jibarizantes que ha impuesto la ideología dominante con tendencia claramente totalitaria. Les tildan de desubicados por no aceptar la pretendida superioridad moral de una izquierda desquiciada desde lo del Muro y que desde hace décadas ha perdido la noción del sentido común y de la socialdemocracia clásica para verterse en posiciones radicales de tipo woke tintadas de amor venezolano. Anoten que, sorprendentemente, de cada día aumenta su número y pronto conseguirán el poder si ‘no fan s’ase’ y si consiguen dominar los celos hacia sus consanguíneos.

Finalmente están los progres, un gremio en decadencia y ya aburrido por demasiado conocido. Normalmente son gente triste, nostálgicos del pasado y ya convertidos en vulgares ‘tronges sense suc’ que repiten consignas subvencionadas para imponer el miedo a la gente. Que si cambio climático, que si nucleares no, que si feminidades absurdas, que si propalestinos (cuya bandera representa la persecución de gays y la esclavitud forzada de la mujer), que si Irán es intocable, etc. Muchos de ellos, sarcófagos felipistas de ultratumba, son redomados burgueses disfrazados de ‘zurdos’ que aún mantienen la consigna del «contra Franco se vivía mejor», esa antigualla. Ese grupo de nostálgicos se cree depositario de las esencias de la democracia pero viven enclaustrados en la corrección política más mormona que la destruye. Los progres de hoy increíblemente aún leen «El País» tragándose todas sus bolas y manipulaciones como si fuesen vulgares bulos dictados por los pseudomedios en manos de la derecha más carca. Pero, como decimos en Menorca, ¿Què hi farem?, Entre tots feim el món. I és ben cert.

Notas:

1- ¡Qué triste que los nuevos inquilinos del histórico Hotel Port Mahón le quieran cambiar su nombre por el de un vulgar tocho! Los nuevos inquilinos andaluces empiezan con muy mal pie. ¿Qué pensaría D. Juan Victory, promotor original del hotel y exalcalde de Mahón?

2- Topónimo Mahón: Falta una semana para la Vista del Contencioso en Palma.

3- ¿Fue ilegal el cambio de topónimo en Mahón? ¿Deberá el Ayuntamiento/CIM repetir el proceso?

4- Que se sepa: Quien presidió el Pleno del Consell Insular que rechazó los sensatos recursos al cambio de topónimo y quien no esperó al informe de la RAHE fue Miquel A. María, de Més.

5- Cada vez que aún me encuentro con antiguos trabajadores de las fábricas de bisutería de mi familia (Felixor e INBIME) me emociono. Todos me hablan bien de mis abuelos y de mi padre.

6- Turismo: Para algunos ahora empieza la peor época de la Isla. Para muchos otros, la mejor.

7- Menorca conectada con 74 aeropuertos. Una maravilla. Esperemos que no nos paguen con la misma moneda y nos reciban con pancartas de «Turist, go home». No todos tiramos piedras contra nuestro propio tejado.

8- Antes de que los ayuntamientos martiricen y asusten al pueblo con restricciones de agua ¿no deberían resolver las escandalosas fugas de sus redes?

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