QUE este señor estuviera a principio de semana sentado en una silla Coca Rossa, delante de la puerta de llegadas del aeropuerto de Menorca. Todo apunta a que se trajo de casa el asiento, ya que la silla menorquina no forma parte del mobiliario aeroportuario. A no ser que sea una idea para promocionar la merecida imagen de tranquilidad de los menorquines. Sin duda resulta útil para soportar mejor los retrasos.
QUE se extienda la nueva costumbre de realizar convocatorias de actos públicos y manifestaciones con carteles en los que no aparece ninguna entidad promotora, lo que puede reducir la participación.
QUE un conocido empresario de Maó haya adquirido hace poco una finca rústica, algo que en los últimos tiempos es una excepción, ante las compras por parte de extranjeros y la falta de rentabilidad rural.
QUE Eroski haya advertido de una posible estafa en la que se utiliza su marca y recuerde que nunca pedirá a sus clientes datos bancarios, contraseñas o pins a traves de las redes o de enlaces externos.