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Ya es oficial: así queda la tabla de las pensiones contributivas y mínimas con la subida del 1 de enero de 2026

La base máxima de cotización aumenta un 3,9% hasta los 5.101,2 euros mensuales, mientras que la pensión máxima alcanza los 3.359,6 euros

La base máxima de cotización aumenta un 3,9% hasta los 5.101,2 euros mensuales, mientras que la pensión máxima alcanza los 3.359,6 euros

| Palma |

El Gobierno ha confirmado las revalorizaciones de las pensiones para 2026, que beneficiarán a cerca de 13 millones de perceptores en España. Las pensiones contributivas y de clases pasivas experimentarán un incremento del 2,7%, mientras que las pensiones mínimas subirán más de un 7%. Por su parte, las pensiones con cónyuge a cargo, las de viudedad con cargas familiares y las no contributivas registrarán el mayor aumento, con un 11,4%, igual que el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

La subida del 2,7% de las pensiones contributivas responde a la evolución de los precios, según establece la reforma de pensiones aprobada. El sistema toma como referencia la inflación media de los últimos doce meses, concretamente desde diciembre de 2024 hasta noviembre de 2025, para determinar el alza del año siguiente y garantizar que las prestaciones no pierdan poder adquisitivo. Este mecanismo automático de revalorización vincula directamente las pensiones al Índice de Precios al Consumo (IPC). En total, el Ejecutivo revalorizará para el próximo ejercicio las pensiones contributivas y no contributivas, las de clases pasivas, las correspondientes a hogares que reciben el IMV y las asignaciones por hijo a cargo con discapacidad igual o superior al 65%. Asimismo, el complemento para la reducción de la brecha de género también se incrementará en un 2,7%, beneficiando a las mujeres que hayan visto interrumpida o perjudicada su carrera profesional por el cuidado de hijos.

Incremento de las pensiones contributivas y de clases pasivas

Desde el próximo 1 de enero de 2026, las pensiones contributivas se revalorizarán un 2,7% en función de la fórmula establecida en la reforma de pensiones, que vincula su evolución directamente a los precios. Esta cifra contrasta con los incrementos de años anteriores: en 2025 estas pensiones subieron un 2,8% debido a que la inflación media fue mayor, mientras que en 2024 aumentaron un 3,8% y en 2023 lo hicieron en un notable 8,5%, consecuencia de la elevada inflación registrada ese periodo.

El incremento del 2,7% beneficiará a 9,4 millones de personas que reciben más de 10,4 millones de pensiones contributivas en España. Además, afectará a los más de 734.000 perceptores del Régimen de Clases Pasivas del Estado, cuyas pensiones también experimentarán la misma revalorización del 2,7%. Este colectivo incluye a funcionarios jubilados y sus familiares que mantienen derechos pasivos. Según los cálculos realizados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la revalorización del 2,7% para el próximo año supondrá aproximadamente 570 euros adicionales al año para una pensión media de jubilación. Por su parte, las pensiones medias del sistema aumentarán en cerca de 500 euros anuales, lo que representa un alivio económico significativo para millones de hogares españoles.

De manera concreta, un pensionista que actualmente perciba una pensión de 1.511,51 euros al mes, cifra coincidente con la pensión media de jubilación de noviembre de 2025, pasará a recibir en 2026 una pensión de 1.552,32 euros mensuales. Este ajuste supone un incremento anual de 571,35 euros, que se distribuirá a lo largo de las catorce pagas que perciben los jubilados españoles.

Pensiones mínimas: aumentos superiores al 7%

Las pensiones mínimas experimentarán una subida del 7,07% en 2026, una revalorización notablemente superior a la aplicada a las pensiones contributivas. Este incremento diferenciado forma parte de la estrategia del Gobierno para proteger a los colectivos más vulnerables y reducir las desigualdades en el sistema de pensiones español. No obstante, este porcentaje resulta aún mayor para determinados colectivos: las pensiones con cónyuge a cargo y de viudedad con cargas familiares aumentarán un 11,4%, al igual que las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital. Este incremento del 11,4% representa casi el doble de la inflación registrada y constituye un esfuerzo presupuestario considerable para mejorar la situación económica de las familias más necesitadas.

Las pensiones de vejez e invalidez del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) se revalorizarán también un 7,07% para 2026, con lo que alcanzarán los 599,60 euros mensuales en el caso de las no concurrentes y los 582,10 euros mensuales para las concurrentes. El SOVI es un régimen especial que protege a trabajadores que cotizaron antes de 1967 y que no tienen acceso a otras prestaciones. La pensión mínima de jubilación para titulares con 65 años o más en hogares unipersonales ascenderá a 13.106,80 euros anuales en 2026, frente a los 12.241,60 euros de 2025. En los casos con cónyuge a cargo, la cuantía alcanzará los 17.592,40 euros, por encima de los 15.786,40 euros de este año, lo que representa un incremento sustancial para estas familias.

Asimismo, la asignación por hijo a cargo o menor con discapacidad reconocida igual o superior al 65% alcanzará en 2026 los 5.962,80 euros al año. Por su parte, la asignación por hijo a cargo o menor con discapacidad reconocida igual o superior al 75% se situará en 8.942,40 euros anuales, un 2,7% más respecto a 2025, siguiendo la revalorización general del IPC.

Bases máximas de cotización y pensión máxima: nuevos topes

En virtud de la reforma de pensiones aprobada, en 2024 entró en vigor la revalorización anual de las bases máximas de cotización en función del IPC. Sin embargo, en el caso de las bases máximas, al IPC se le suma una cuantía fija de 1,2 puntos porcentuales cada año durante el periodo comprendido entre 2024 y 2050, una medida diseñada para reforzar la sostenibilidad financiera del sistema. Esto supone que, para el año próximo, la base máxima de cotización subirá un 3,9%, resultado de sumar el 2,7% del IPC promedio de los últimos doce meses más un 1,2% adicional establecido por la normativa. De esta forma, la base máxima de cotización se situará en 5.101,2 euros mensuales en 2026, lo que representa el límite sobre el cual los trabajadores y empresas deberán cotizar a la Seguridad Social.

Al tiempo que aumentará la base máxima de cotización, la pensión máxima se incrementará en 2026 con el IPC más un 0,115% adicional, según determinó la reforma de pensiones. De este modo, con la revalorización del 2,7% del IPC más ese porcentaje adicional, la pensión máxima se situará en 2026 en 3.359,6 euros mensuales por catorce pagas, frente a los 3.267,6 euros de este año 2025. En virtud de la reforma de pensiones, el destope de la pensión máxima inicial comenzó a aplicarse en 2025 y consiste en revalorizar la pensión máxima con el IPC más un incremento adicional de 0,115 puntos porcentuales cada año hasta 2050. Esta medida supondrá un incremento aproximado del 3% en ese periodo de veinticinco años, permitiendo que las pensiones más altas también recuperen poder adquisitivo de forma gradual.

Qué son las pensiones contributivas y no contributivas

Las pensiones contributivas son prestaciones económicas que perciben aquellas personas que han cotizado a la Seguridad Social durante su vida laboral. Estas pensiones incluyen las de jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y en favor de familiares. Su cuantía depende directamente de las bases de cotización y del tiempo cotizado por el trabajador, estableciéndose unas cuantías mínimas y máximas reguladas anualmente. Por el contrario, las pensiones no contributivas son prestaciones asistenciales destinadas a ciudadanos que se encuentran en situación de necesidad pero que no han cotizado lo suficiente o nunca lo han hecho. Estas pensiones están financiadas mediante los Presupuestos Generales del Estado y no requieren un historial de cotización previo, aunque sí establecen requisitos de edad, discapacidad y situación económica para poder acceder a ellas.

El sistema español de pensiones combina ambos modelos para garantizar la protección social tanto de quienes han cotizado como de aquellas personas en situación de vulnerabilidad. Las pensiones no contributivas incluyen las de invalidez y jubilación, estableciendo unas cuantías inferiores a las contributivas pero que se actualizan anualmente para mantener su capacidad de compra frente a la inflación.

Impacto presupuestario y número de beneficiarios

El conjunto de estas revalorizaciones tendrá un impacto significativo en los Presupuestos Generales del Estado para 2026. El gasto en pensiones representa uno de los principales capítulos de inversión social del país, superando ampliamente los 160.000 millones de euros anuales. Los incrementos previstos para el próximo ejercicio supondrán varios miles de millones de euros adicionales en el presupuesto de la Seguridad Social. En términos de beneficiarios, cerca de 13 millones de personas verán incrementadas sus prestaciones a partir del 1 de enero de 2026. Esta cifra incluye a los 9,4 millones de perceptores de pensiones contributivas, los más de 734.000 beneficiarios del Régimen de Clases Pasivas, los receptores de pensiones no contributivas, los hogares que perciben el Ingreso Mínimo Vital y las familias con asignaciones por hijo a cargo con discapacidad.

La distribución de estos aumentos refleja la política de protección social del Gobierno, que prioriza los incrementos más elevados para las pensiones más bajas y para aquellos colectivos en situación de mayor vulnerabilidad. El incremento del 11,4% para pensiones no contributivas y para el IMV supera ampliamente la inflación, constituyendo una medida redistributiva que busca reducir la brecha de desigualdad en España.

¿Cómo afecta la reforma de pensiones a las subidas?

La reforma de pensiones aprobada en años anteriores establece el marco legal que determina las revalorizaciones anuales. El principal cambio introducido fue la vinculación automática de las pensiones al IPC, garantizando que las prestaciones mantengan su poder adquisitivo independientemente de las decisiones políticas de cada ejercicio presupuestario. Este mecanismo de actualización automática sustituye al antiguo sistema del Índice de Revalorización de Pensiones (IRP), que durante algunos años limitó las subidas a un 0,25% anual, provocando una pérdida significativa de poder adquisitivo entre los pensionistas españoles. La reforma actual garantiza que las pensiones suban, como mínimo, lo que suba el coste de la vida.

Además, la reforma introdujo medidas específicas para las pensiones mínimas y las bases máximas de cotización. En el caso de las primeras, se establecen incrementos superiores al IPC durante un periodo de transición para recuperar el terreno perdido. En cuanto a las bases máximas, el incremento adicional del 1,2% anual busca aumentar los ingresos del sistema y mejorar su sostenibilidad a largo plazo.

¿Cuándo se cobrarán las nuevas cuantías de pensiones?

Las nuevas cuantías de las pensiones revalorizadas comenzarán a abonarse a partir del 1 de enero de 2026. Los pensionistas verán reflejado el incremento en la primera paga del año, que habitualmente se hace efectiva durante los primeros días de enero, aunque las fechas exactas pueden variar ligeramente según la entidad bancaria y el tipo de pensión. Es importante recordar que las pensiones en España se abonan en catorce pagas anuales, incluyendo dos pagas extraordinarias que se hacen efectivas en los meses de junio y noviembre. Todas estas pagas experimentarán el incremento correspondiente según el tipo de pensión: 2,7% para las contributivas, más del 7% para las mínimas o 11,4% para las no contributivas y con cargas familiares.

Los pensionistas no necesitan realizar ningún trámite para recibir estas actualizaciones, ya que la revalorización se aplica automáticamente por parte de la Seguridad Social y del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). No obstante, se recomienda revisar el primer recibo de pensión de enero para verificar que se ha aplicado correctamente el incremento correspondiente a cada situación particular.

¿Qué pensionistas se benefician más de las subidas de 2026?

Los pensionistas que experimentarán mayores incrementos en términos porcentuales son aquellos que perciben pensiones no contributivas, pensiones mínimas con cónyuge a cargo y pensiones de viudedad con cargas familiares, todos ellos con una subida del 11,4%. Este incremento, que supera ampliamente la inflación del periodo de referencia, responde a una política de redistribución orientada a los colectivos más vulnerables. Por su parte, quienes perciben pensiones mínimas sin cónyuge a cargo también se beneficiarán de un incremento significativo del 7,07%, notablemente superior al aplicado a las pensiones contributivas ordinarias. Esta diferenciación busca reducir la brecha entre las pensiones más altas y más bajas del sistema, combatiendo la desigualdad y el riesgo de pobreza entre las personas mayores.

En términos absolutos, sin embargo, los pensionistas que perciben las cuantías más elevadas experimentarán incrementos mayores en euros, aunque el porcentaje sea inferior. Un pensionista que cobre la pensión máxima verá aumentada su prestación en aproximadamente 92 euros mensuales, mientras que uno que cobre la pensión media recibirá unos 40 euros más al mes. En cualquier caso, todos los pensionistas mantendrán o mejorarán su poder adquisitivo con estas actualizaciones.

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