El mes de enero suele presentarse como una época especialmente compleja, especialmente tras finalizar unas intensas y emocionantes fiestas navideñas. Con el apagado de las luces culturales y la retirada de los adornos tradicionales como el Belén y el árbol de Navidad, muchas personas sienten una especie de vacío anímico que dificulta reincorporarse a las obligaciones cotidianas. Esta sensación es particularmente notoria entre quienes han disfrutado de escapadas durante el puente de Reyes Magos o en otras fechas del invierno.
Generalmente se escucha hablar mucho sobre la conocida depresión postvacacional en septiembre, cuando la mayoría regresa tras el verano, pero pocos reconocen el impacto que tiene la vuelta al trabajo en enero. Lejos de la calidez veraniega, enero en España es frío y se percibe cuesta arriba, sobre todo para los viajeros que aún tienen el año lleno de planes, ilusiones y destinos por descubrir. ¿Cómo lograr que el ánimo vuelva a brillar con fuerza y afrontar el inicio del año con energía? La respuesta es una combinación equilibrada entre planificación, actitudes positivas y pequeños placeres viajeros que actúan como motor emocional.
Los retos de la vuelta a la rutina
La vuelta a la rutina tras las fiestas no es sencilla. En España, enero es tradicionalmente un mes en el que la actividad laboral se intensifica y la energía disminuye debido al clima invernal y la reducción significativa de días festivos. La mayoría vuelve a su puesto de trabajo el 7 de enero de 2025 aproximadamente, tras el descanso navideño y la celebración del Día de Reyes. La llamada «cuesta de enero» no solo alude a términos financieros para muchos, sino también a un proceso emocional. Cuando el fervor navideño queda atrás, la expectativa de las próximas vacaciones puede parecer demasiado lejana, especialmente para quienes no se movilizarán a destinos exóticos en el corto plazo.
Una forma efectiva de minimizar el impacto negativo del regreso a la actividad habitual es mantener vivo el espíritu viajero dentro del propio entorno. Por ejemplo, si los Reyes Magos han sorprendido este año regalando un viaje, la sola idea de esa próxima escapada puede ser suficiente para superar la fatiga inicial y reorganizar el ánimo. En caso contrario, siempre es posible planificar una mini escapada local. No es necesario pensar en destinos internacionales para alimentar la ilusión viajera; basta una visita a algún pueblo cercano o un lugar histórico local.
De hecho, redescubrir la propia ciudad con ojos de turista, tal como ocurre en ciudades relevantes de España como Madrid, Barcelona o Sevilla, es una excelente manera de reconectar con la curiosidad y la emoción por descubrir. Estos pequeños viajes de fin de semana o escapadas cortas permiten romper con la monotonía, equilibrar la carga mental y fomentar una mentalidad positiva para encarar las responsabilidades.
Reviviendo viajes
Los viajes no terminan en el momento de regresar. Guardar álbumes de fotos, vídeos o llevar diarios de viaje ayuda a preservar los momentos vividos y mantener una conexión emocional con las experiencias recientes. Revisitar estas memorias, ya sean digitales o físicas, es un estimulante poderoso que refuerza el bienestar emocional. Además, existen otras alternativas para viajar sin salir de casa, una tendencia que ha ganado fuerza gracias a las herramientas tecnológicas actuales. La gastronomía es una puerta abierta a otras culturas con recetas internacionales que incluyen desde la pizza napolitana hasta los tacos mexicanos o el sushi japonés. La música, las películas y las series también constituyen un viaje sensorial y cultural que puede enriquecer el ánimo.