Tras el intenso periodo navideño que registró cerca de 22,4 millones de desplazamientos por las carreteras españolas, la vuelta a la rutina trae consigo una mayor exigencia en la conducción. La Dirección General de Tráfico (DGT), junto con organismos de seguridad vial, ha advertido recientemente sobre prácticas que se replican entre muchos conductores y que pueden trastocar gravemente la seguridad vial. Las principales conductas de riesgo detectadas incluyen el incumplimiento de los límites de velocidad, la ausencia del cinturón de seguridad, la conducción bajo la influencia de alcohol o drogas y el uso indebido del teléfono móvil mientras se conduce.
El exceso de velocidad sigue siendo una de las infracciones más habituales y peligrosas en las vías españolas. Datos del Observatorio Europeo de Seguridad Vial indican que un 30% de los accidentes mortales en Europa están directamente relacionados con superar los límites establecidos o con velocidades inapropiadas para las condiciones del tráfico. Sobrepasar la velocidad permitida puede sancionarse con multas de hasta 600 euros y la retirada de 6 puntos del carné de conducir. Si además se considera que la conducción fue temeraria, las consecuencias legales pueden ser más severas, abarcando penas de prisión de 2 a 5 años, multas económicas durante 12 a 24 meses y la privación del derecho a conducir de 6 a 10 años. Estas sanciones reflejan la gravedad con la que se toma esta conducta en el sistema jurídico español.
Obligatoriedad y beneficios del cinturón de seguridad
El cinturón de seguridad es una herramienta fundamental para reducir riesgos en un accidente. Su uso disminuye en aproximadamente un 50% la probabilidad de fallecer y puede reducir hasta un 90% el riesgo de lesiones graves en choques frontales. A pesar de este dato, algunos conductores siguen negligentes. La DGT establece que no llevar puesto el cinturón constituye una infracción grave y acarrea una multa de 200 euros junto con la pérdida de 4 puntos del permiso de conducir para el conductor que incumple la norma. Es un costo económico y, sobre todo, un riesgo para la propia vida y la de los demás pasajeros.
Consecuencias de conducir bajo efectos de alcohol y drogas
La conducción bajo la influencia de sustancias estupefacientes o alcohol es un factor agravante con consecuencias potencialmente letales. El consumo de estas sustancias altera las capacidades motoras, disminuye reflejos y afecta la concentración, multiplicando la probabilidad de sufrir accidentes severos. En España, la tasa máxima legal de alcohol en aire espirado es de 0,0% para conductores noveles y profesionales, y ligeramente superior para el resto. La sanción por superar los límites o negarse a realizar las pruebas puede llegar hasta 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos del carné. En casos con tasa superior a 0,60 mg/l o negativa a la prueba, se puede imputar un delito con penas de prisión y suspensión del permiso de conducir. Por ello, la recomendación firme es: »Si consumes alcohol o drogas, no conduzcas». Esta regla es la única garantía real de seguridad para todos los usuarios de la vía.
Distracciones al volante: el problema del móvil
Otra de las principales distracciones es el uso del teléfono móvil mientras se conduce. Esta práctica desvía la atención del conductor y ralentiza el tiempo de reacción ante cualquier incidencia en la carretera. La legislación vigente sanciona con una multa de 200 euros y la pérdida de 6 puntos del carné el hecho de sujetar el móvil con la mano durante la conducción, incluso aunque no se utilice realmente para hablar o escribir. El impacto de esta conducta en la siniestralidad es notable, pues representa una de las causas de accidentes evitables en España.