Mónica Preto fue madre joven y ahora su primer hijo tiene 24 años y es el mayor de cuatro. Tras separarse de su primera pareja, formó su familia actual junto a Diego Escribano y viven en Es Castell. Ambos estaban predispuestos a hacer crecer su hogar, no hay creencias religiosas detrás de su decisión, simplemente «me gusta la maternidad y él también quería ser padre», explica Mónica.
Para ella la mayor alegría es que en su casa «siempre hay jaleo, gente, opiniones diferentes», y lo peor, las dificultades para compaginar la vida laboral con la familiar. La pareja «solapa turnos, otra joya de la conciliación», comenta.
Ambos trabajan en el hospital, él como técnico en electromedicina y ella como auxiliar de enfermería, si él hace mañanas, a ella le tocan las tardes o noches. Cuando esos cambios de turno coinciden, a las 8 de la mañana o a las 15 horas, recurren a la abuela materna. «Mi madre nos echa un cable en el día a día, a ratitos, porque aunque está muy bien, cuidar a tres criaturas pequeñas un turno entero es agotador», reconoce Mónica; su pareja no tiene familia en la Isla.
Las dificultades para encajar horarios laborales y el cuidado de los hijos es lo que más cuesta, «cuando tengo vacaciones y estoy en casa pienso que eso ya es un trabajo, siempre hay cosas que hacer». Sus tres hijas pequeñas tienen 10, 8 y 5 años. Con ellas mantienen el título de familia numerosa de categoría general. El primogénito, de 24, ya no entra en los beneficios de ese título, aunque sigue residiendo en casa, como es habitual a esa edad y en los tiempos que corren, ya que la edad media de emancipación en los jóvenes está en los 30 años. Formar una familia, hoy día, no es algo fácil, y si es numerosa, la tarea es casi titánica, los gastos crecen, si hay un viaje, se complica «donde te metes con seis», dice. Ser familia numerosa «no te lo planteas por las ayudas, desde luego», afirma esta madre, «no tenemos ayudas directas, solo la desgravación en la declaración del IRPF» y en cuanto a descuentos en consumos, como el agua, «nos dicen que nos pasamos de renta, pero es que el umbral es bajísimo, con esos ingresos no tendrías cuatro hijos», razona. Sobre si tiene esa sensación de ser atípicos, por ser muchos, «en general sí, eres un poco bicho raro», bromea Mónica.
Mi enhorabuena, por tener familia numerosa. Pero no me llore, por favor...