El pasado 2025, el Boletín Oficial del Estado publicó el Real Decreto Ley 9/2025, una normativa que transforma significativamente el sistema de permisos por nacimiento. La medida supone un avance en las políticas de conciliación familiar, ampliando de 16 a 19 semanas el tiempo que padres y madres pueden dedicar al cuidado de sus hijos recién nacidos, con la totalidad del coste asumido por la Seguridad Social.
Esta reforma, según explica Alfonso Muñoz, funcionario de la Seguridad Social, representa un hito en la protección de la maternidad y paternidad en el país. La medida afecta a millones de trabajadores en todo el territorio nacional y supone un importante respaldo económico para las familias.
La ampliación no solo beneficia a las parejas tradicionales, sino que introduce mejoras sustanciales para las familias monoparentales, que podrán acceder a hasta 32 semanas de permiso retribuido. Esta diferenciación reconoce las necesidades específicas de aquellas personas que asumen en solitario la responsabilidad del cuidado de los menores.
Estructura del nuevo permiso parental
El nuevo sistema establece una distribución clara del tiempo de permiso. Cada progenitor tendrá derecho a 17 semanas de permiso por nacimiento, a las que se suman dos semanas adicionales de permiso parental, completando así las 19 semanas totales. Este esquema busca fomentar la corresponsabilidad entre ambos progenitores y eliminar la tradicional asimetría en el cuidado infantil.
Las seis primeras semanas tienen carácter obligatorio y deben disfrutarse inmediatamente después del parto o la adopción. Este período se considera fundamental para la recuperación física de la madre y para el establecimiento del vínculo inicial con el recién nacido. Durante estas semanas, la presencia de al menos uno de los progenitores se considera imprescindible.
Las siguientes 11 semanas ofrecen mayor flexibilidad, aunque deben consumirse antes de que el menor cumpla 12 meses. Esta disposición permite a las familias organizar el cuidado del bebé de manera más adaptada a sus circunstancias particulares, facilitando la transición progresiva hacia la incorporación laboral o la búsqueda de soluciones de cuidado alternativas.
Las dos semanas de permiso parental adicional introducen una novedad significativa: pueden disfrutarse hasta que el niño o niña cumpla ocho años. Esta flexibilidad temporal reconoce que las necesidades de cuidado y atención no se limitan a los primeros meses de vida, permitiendo a los progenitores dedicar tiempo a sus hijos en momentos críticos de su desarrollo o ante situaciones especiales.
Aspectos económicos y de financiación
Uno de los elementos más destacados de la reforma es que la Seguridad Social asumirá el coste íntegro de las 19 semanas de permiso. Esta decisión elimina cualquier carga financiera directa para las empresas, un aspecto que había generado controversia en reformas anteriores y que podía desincentivar la contratación de personas en edad reproductiva.
En cuanto a la cuantía económica, los trabajadores que estén dados de alta en la Seguridad Social y cumplan con el período exigido de cotización recibirán el 100% de su base reguladora. En términos prácticos, esto significa que percibirán una prestación equivalente a su salario habitual, garantizando que la decisión de tener hijos no suponga un perjuicio económico inmediato.
Este modelo de financiación pública total refleja un compromiso del Estado español con las políticas de natalidad y conciliación, en un contexto demográfico marcado por bajas tasas de natalidad y envejecimiento poblacional. Las autoridades consideran que eliminar barreras económicas al cuidado infantil puede contribuir a revertir tendencias demográficas adversas.
Igualdad e intransferibilidad de derechos
La normativa mantiene el principio de que los permisos son iguales e intransferibles para ambos progenitores. Esta característica busca romper con el modelo tradicional en el que, de facto, era principalmente la madre quien asumía el permiso por nacimiento, perpetuando desigualdades en el mercado laboral y en el reparto de tareas de cuidado.
La intransferibilidad significa que cada progenitor tiene su propio derecho individual, que no puede cederse al otro. Si uno de los progenitores decide no disfrutar de su permiso, ese tiempo se pierde definitivamente, incentivando así la implicación de ambas partes en el cuidado de los hijos desde los primeros momentos.
Protección especial a familias monoparentales
Muñoz destaca que las familias monoparentales reciben un tratamiento diferenciado que reconoce su situación particular. Estas unidades familiares podrán acceder a un total de 32 semanas de permiso, casi duplicando el tiempo disponible para cada progenitor en familias biparentales. De estas semanas, cuatro podrán solicitarse en cualquier momento antes de que el menor cumpla ocho años.