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El Reglamento General de Circulación lo confirma: en estos dos casos es legal saltarse las normas de circulación sacando un pañuelo por la ventanilla del coche

La normativa regula esta práctica de emergencia, pero con importantes matices y sanciones de hasta 300 euros

Se trata de una manera de pedir ayuda que muy poca gente conoce | Foto: Freepik

| Palma |

En plena era digital, donde los teléfonos móviles permiten solicitar ayuda al instante, existe un procedimiento casi olvidado que sigue siendo completamente legal en España para convertir cualquier vehículo particular en prioritario. Se trata de sacar un pañuelo blanco por la ventanilla del coche, acompañado de señales acústicas y lumínicas, cuando se produce una emergencia grave en el interior del automóvil. Esta práctica, aunque cada vez menos común en las carreteras españolas, continúa recogida en la normativa de tráfico vigente. La presencia masiva de servicios de emergencia y la rapidez en la comunicación han relegado este método a situaciones extremadamente excepcionales, pero nunca se sabe cuándo puede resultar necesario conocer su existencia y correcta aplicación.

Los conductores que se vean obligados a recurrir a este sistema deben tener presente que, aunque legal, implica una serie de responsabilidades y limitaciones que lo diferencian sustancialmente de los vehículos de emergencia profesionales. El uso fraudulento de esta señal puede acarrear sanciones económicas importantes, por lo que su utilización debe reservarse exclusivamente para circunstancias verdaderamente graves.

Marco legal y regulación específica

El artículo 70 del Reglamento General de Circulación establece el marco normativo completo para esta situación excepcional. Según el texto legal: «Si, como consecuencia de circunstancias especialmente graves, el conductor de un vehículo no prioritario se viera forzado, sin poder recurrir a otro medio, a efectuar un servicio de los normalmente reservados a los prioritarios, procurará que los demás usuarios adviertan la especial situación en que circula». Para ejecutar correctamente este procedimiento según la legislación española, el conductor debe cumplir tres requisitos simultáneos: agitar un pañuelo u objeto similar por la ventanilla, utilizar el avisador acústico de forma intermitente y conectar las luces de emergencia del vehículo si dispone de ellas. La combinación de estas tres señales permite alertar con claridad al resto de usuarios de la carretera sobre la situación crítica que se está produciendo.

Los demás conductores que circulen por la vía tienen la obligación legal de facilitar el paso a estos vehículos. Deben apartarse hacia los laterales y permitir el adelantamiento, aunque el vehículo señalizado no goza de todas las prerrogativas que sí poseen ambulancias, coches de policía o bomberos en servicio de emergencia. Aquí radica uno de los aspectos más importantes que todo conductor debe conocer antes de recurrir a esta medida. A diferencia de los vehículos prioritarios profesionales, un coche particular que exhiba el pañuelo blanco no puede saltarse la normativa de circulación general. Esta limitación resulta fundamental para evitar accidentes mayores.

Concretamente, estos vehículos «deberán respetar las normas de circulación, sobre todo en las intersecciones», según especifica la normativa. Esto significa que no pueden ignorar señales de STOP, cruzar semáforos en rojo, exceder los límites de velocidad establecidos ni desobedecer otras señalizaciones viales que pudieran generar situaciones de peligro adicional. Esta restricción marca una diferencia sustancial: mientras una ambulancia con sirenas puede, bajo su responsabilidad y con las debidas precauciones, saltarse un semáforo en rojo para atender una emergencia, un vehículo particular señalizado con pañuelo debe detenerse obligatoriamente. La razón es doble: por un lado, los conductores profesionales de emergencias cuentan con formación específica; por otro, sus vehículos son más visibles y reconocibles.

Actuación policial y posibles sanciones

Cuando las fuerzas de seguridad se encuentran con un vehículo circulando con esta señalización de emergencia, tienen la obligación de prestar asistencia inmediata. Si los agentes consideran justificada la situación, deben escoltar al vehículo hasta el centro médico más cercano o hasta donde sea necesario, facilitando su tránsito de manera segura. No obstante, el mismo artículo 70 del Reglamento General de Circulación otorga a los agentes de la autoridad la potestad de «exigir la justificación de las circunstancias» que han motivado el uso de esta señal de emergencia. Esta verificación resulta imprescindible para evitar abusos y garantizar que el sistema se utiliza únicamente cuando resulta imprescindible.

En caso de que los agentes determinen que se trataba de una simulación o de una situación que no revestía la gravedad suficiente para justificar este procedimiento, el conductor incurriría en una infracción grave tipificada en la normativa de tráfico. La sanción económica asociada a este tipo de infracción asciende a 300 euros, una cantidad nada desdeñable que busca disuadir el uso fraudulento de este recurso legal. La normativa habla de «circunstancias especialmente graves» sin concretar exactamente cuáles son. En la práctica, se considera justificado en casos como partos inminentes, infartos, hemorragias graves, reacciones alérgicas severas o cualquier otra situación que ponga en riesgo inmediato la vida de algún ocupante del vehículo.

También podría aplicarse cuando se encuentra a una persona herida en zona aislada sin cobertura telefónica, o cuando los servicios de emergencia tardarían demasiado en llegar. El requisito fundamental es que no exista otro medio alternativo más adecuado, como esperar a una ambulancia profesional.

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