Una nueva amenaza digital se extiende por toda España durante este 2026, y millones de usuarios podrían estar en riesgo sin siquiera saberlo. La modalidad de ataque es simple pero devastadora: los ciberdelincuentes utilizan WhatsApp como vehículo para introducir software malicioso en los teléfonos móviles, aprovechando una característica que casi todos los usuarios mantienen activada por defecto. El peligro reside en que la infección puede producirse automáticamente, sin necesidad de que la víctima realice ninguna acción deliberada.
Los delincuentes digitales han perfeccionado su técnica hasta convertirla en un método prácticamente invisible que compromete la seguridad de millones de dispositivos. El procedimiento utilizado por los ciberdelincuentes es engañosamente sencillo pero efectivo. Todo comienza cuando un desconocido, o incluso un contacto comprometido, inicia una conversación aparentemente inocente a través de WhatsApp. El pretexto puede variar: desde una supuesta oferta comercial, una notificación bancaria, información sobre un paquete pendiente de entrega o cualquier otro gancho que despierte la curiosidad del receptor.
Lo verdaderamente peligroso del ataque reside en la configuración predeterminada de WhatsApp, que descarga automáticamente los archivos multimedia y documentos que se reciben. Esta funcionalidad, diseñada originalmente para mejorar la experiencia del usuario, se ha convertido en una vulnerabilidad crítica que los delincuentes explotan sin piedad. Los archivos maliciosos pueden presentarse en diversos formatos: documentos PDF aparentemente legítimos, fotografías que simulan ser capturas de pantalla importantes, vídeos que prometen contenido exclusivo o archivos de audio que supuestamente contienen mensajes urgentes.
Una vez descargado el archivo en el dispositivo, el malware comienza su trabajo silencioso. Las implicaciones de este tipo de infección son extremadamente graves. El software malicioso puede acceder a información sensible almacenada en el teléfono, incluyendo contraseñas, datos bancarios, fotografías personales y conversaciones privadas. En casos más avanzados, los atacantes pueden incluso tomar control remoto del dispositivo, activar la cámara o el micrófono sin conocimiento del usuario.
Además, una vez que el dispositivo está comprometido, puede convertirse en un vector de propagación, enviando automáticamente mensajes infectados a todos los contactos de la víctima, creando así una reacción en cadena difícil de contener. Para evitarlo debes cambiar la configuración de la aplicación: entra en ajustes, ve a almacenamiento y datos y desactiva la opción de descarga automática de archivos.