Una nueva modalidad de estafa digital está circulando por las redes sociales, donde perfiles creados mediante inteligencia artificial suplantan la identidad de miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Estos perfiles fraudulentos utilizan tecnología deepfake para generar contenido aparentemente legítimo que simula ser oficial, poniendo en riesgo la confianza de miles de usuarios que interactúan con estas cuentas creyendo que son auténticas.
La sofisticación de estas técnicas de suplantación digital ha alcanzado niveles preocupantes durante 2026, cuando los ciberdelincuentes han perfeccionado el uso de herramientas de inteligencia artificial para crear perfiles que resultan prácticamente indistinguibles de las cuentas oficiales. Las autoridades han emitido advertencias urgentes para que la ciudadanía verifique siempre la autenticidad de los perfiles antes de seguirlos o interactuar con ellos.
El fenómeno representa un desafío significativo para la seguridad en el entorno digital , donde millones de personas utilizan diariamente plataformas sociales para informarse y comunicarse. La capacidad de la inteligencia artificial para generar rostros, voces y contenido convincente ha abierto la puerta a estafas cada vez más elaboradas que explotan la confianza ciudadana en las instituciones oficiales.
Características de la estafa con 'deepfake'
Los perfiles falsos detectados en redes sociales presentan características específicas que los hacen especialmente peligrosos. Utilizan fotografías y vídeos generados mediante algoritmos de inteligencia artificial que reproducen uniformes, insignias y contextos realistas. Estos contenidos imitan la estética oficial de las comunicaciones institucionales, incluyendo el tono formal y la estructura de los mensajes que habitualmente comparten las cuentas verificadas.
La tecnología deepfake empleada en estos fraudes digitales permite crear vídeos donde supuestos agentes ofrecen consejos de seguridad, alertas sobre amenazas o solicitan información a los seguidores. En algunos casos, estos perfiles han llegado a interactuar con usuarios mediante mensajes directos, solicitando datos personales bajo pretextos relacionados con investigaciones o procedimientos administrativos ficticios.
La Guardia Civil advierte que la calidad de estas falsificaciones ha mejorado exponencialmente. Mientras que hace apenas dos años los deepfakes presentaban imperfecciones evidentes, las versiones actuales resultan prácticamente imperceptibles para el ojo no entrenado. Esta evolución tecnológica ha facilitado que los estafadores puedan crear perfiles convincentes en cuestión de horas, multiplicando el alcance y la efectividad de sus operaciones fraudulentas.