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El Código Técnico de Edificación lo confirma: el artículo 3 lista los requisitos que un edificio debe cumplir por ley

La ley establece en su artículo 3 una lista de exigencias obligatorias en funcionalidad, seguridad y habitabilidad

Todos los requisitos quedan recogidos en los Documentos Básicos | Foto: Freepik

| Palma |

Cualquier edificio que se construya o rehabilite en España debe cumplir una serie de requisitos mínimos establecidos por ley. No se trata de recomendaciones ni de buenas prácticas opcionales, sino de obligaciones legales que garantizan la seguridad, la funcionalidad y la habitabilidad de las construcciones. Estos requisitos están recogidos en el artículo 3 de la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación (LOE), promulgada hace más de dos décadas y que sigue siendo la base del marco normativo de la construcción en el país.

El Código Técnico de Edificación (CTE), que desarrolla técnicamente esta ley, especifica cómo se deben aplicar estos principios en la práctica. Los arquitectos, ingenieros y constructores están obligados a seguir los llamados Documentos Básicos (DB) del CTE, que detallan las soluciones técnicas para cumplir con cada uno de los requisitos legales. La lista de exigencias se divide en tres grandes bloques: funcionalidad, seguridad y habitabilidad. Cada uno de ellos aborda aspectos fundamentales que afectan tanto a la vida cotidiana de los usuarios como a la protección del medio ambiente y la prevención de accidentes. A continuación, se detallan cada uno de estos apartados y sus implicaciones prácticas.

Requisitos de funcionalidad

El primer bloque de requisitos se centra en garantizar que el edificio sea útil y práctico para las personas que lo habitan o utilizan. No basta con que una construcción sea segura; también debe estar diseñada para cumplir adecuadamente con su función. Dentro de este apartado se incluyen tres aspectos clave. En primer lugar, la distribución y dimensiones de los espacios deben ser coherentes con el uso previsto del edificio. Esto significa que una vivienda debe tener habitaciones con el tamaño suficiente para colocar una cama, un salón donde quepan muebles y una cocina funcional. En edificios públicos, como hospitales o colegios, los espacios deben diseñarse pensando en el flujo de personas y en las necesidades específicas de cada actividad.

El segundo aspecto es la accesibilidad universal, un requisito cada vez más exigente en España. Los edificios deben permitir que personas con movilidad reducida o con dificultades de comunicación puedan acceder y moverse de forma autónoma. Esto incluye la instalación de rampas, ascensores adaptados, baños accesibles y señalética adecuada. En 2025, la normativa en este ámbito se ha reforzado para garantizar la inclusión real de todas las personas. Por último, el edificio debe contar con acceso a los servicios básicos, como electricidad, agua potable, gas y telecomunicaciones. La infraestructura debe estar preparada para conectarse a las redes públicas y permitir que los usuarios disfruten de estos servicios sin complicaciones técnicas.

Requisitos de seguridad

La seguridad es el pilar más estricto del marco normativo, ya que de ella depende directamente la integridad física de las personas. Este bloque se subdivide en tres categorías fundamentales que todo proyecto constructivo debe respetar. La seguridad estructural obliga a que el edificio soporte su propio peso y las cargas externas sin colapsar ni deformarse. Esto incluye el peso de los materiales de construcción, el mobiliario, las personas que lo habitan y las fuerzas naturales como el viento, la nieve o, en zonas de riesgo sísmico, los terremotos.

En segundo lugar, la seguridad en caso de incendio es un aspecto crítico que ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Los edificios deben contar con vías de evacuación claramente señalizadas, sistemas que impidan la propagación del fuego a otras construcciones y estructuras resistentes que permitan a los bomberos actuar sin que el inmueble se derrumbe inmediatamente. Finalmente, la seguridad de utilización busca prevenir accidentes cotidianos. Esto implica diseñar escaleras bien iluminadas, evitar puertas de cristal invisibles, instalar barandillas seguras y garantizar que las instalaciones eléctricas no presenten riesgos de electrocución. El objetivo es que el uso diario del edificio no suponga un peligro para nadie.

Requisitos de habitabilidad

El tercer bloque se centra en la salud de los ocupantes y en el respeto al medio ambiente. Estos requisitos han cobrado especial importancia con la transición ecológica y las políticas de sostenibilidad impulsadas en España y en la Unión Europea. El primer punto es la higiene y salud del edificio. Esto significa que la construcción debe estar libre de humedades, contar con una ventilación adecuada que renueve el aire interior y garantizar que el agua potable sea segura para el consumo.

La protección contra el ruido es otro aspecto fundamental. Los muros, suelos y techos deben tener el aislamiento acústico suficiente para que el ruido exterior o el generado por los vecinos no afecte a la salud ni a la intimidad de las personas. En zonas urbanas densamente pobladas, este requisito es especialmente relevante. Por último, el ahorro de energía es una exigencia legal que busca reducir el consumo energético de los edificios. Esto se logra mediante un buen aislamiento térmico, el uso de sistemas eficientes de calefacción y refrigeración, y la incorporación de energías renovables cuando sea posible.

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