Cada día, millones de personas se enfrentan al mismo dilema: suena el teléfono, aparece un número desconocido en la pantalla y comienza la incertidumbre. ¿Responder o ignorar? Las estafas telefónicas se han multiplicado exponencialmente en los últimos años, convirtiendo cada llamada entrante en una potencial amenaza para la seguridad personal y financiera.
La Policía Nacional ha decidido intervenir ante esta situación que afecta a la tranquilidad de la ciudadanía. Los expertos en ciberseguridad del cuerpo policial han desarrollado un método sencillo pero tremendamente eficaz que cualquier persona puede aplicar antes de descolgar el teléfono. La técnica, conocida como método LAP, se ha convertido en la respuesta definitiva a un problema que parecía no tener solución. Las llamadas fraudulentas no son un fenómeno nuevo, pero su sofisticación y frecuencia han alcanzado niveles preocupantes. Desde falsas promociones bancarias hasta suplantaciones de identidad de organismos oficiales, los delincuentes telefónicos han perfeccionado sus técnicas de manipulación psicológica para conseguir datos sensibles o transferencias económicas.
El acrónimo LAP responde a tres palabras fundamentales: Localiza, Autor y Propósito. Esta triple verificación permite identificar llamadas peligrosas antes de compartir cualquier información. Cada letra representa un filtro de seguridad que, aplicado correctamente, puede evitar convertirse en víctima de fraude. La primera L, correspondiente a Localizar, invita a verificar el origen geográfico de la llamada. Los prefijos internacionales son una señal de alerta inmediata, especialmente si no se esperan comunicaciones desde el extranjero. Los estafadores utilizan frecuentemente líneas telefónicas de otros países para dificultar el rastreo de sus actividades delictivas.
En muchas ocasiones, las llamadas proceden de prefijos exóticos o poco habituales en las comunicaciones cotidianas de un ciudadano español medio. Si el número comienza con prefijos desconocidos o corresponde a países con los que no se mantiene ningún tipo de relación personal o profesional, la recomendación policial es clara: no descolgar.
Identificación del interlocutor
La letra A del método hace referencia al Autor de la llamada. Una vez localizado el origen, el siguiente paso consiste en identificar con certeza quién se encuentra al otro lado de la línea. Incluso cuando el número parece familiar o la persona se identifica como conocida, conviene aplicar medidas de verificación adicionales. Los ciberdelincuentes han perfeccionado técnicas de clonación de voz y suplantación de identidad que pueden engañar incluso a personas cercanas. La Policía Nacional recomienda realizar preguntas de seguridad cuyas respuestas solo podría conocer la persona auténtica. Datos sobre conversaciones previas, encuentros recientes o información compartida exclusivamente entre ambos interlocutores funcionan como contraseñas verbales. Cuando la llamada proviene de una empresa, organización o institución con la que supuestamente se tiene relación, es fundamental verificar la autenticidad antes de continuar. Si no existe ningún vínculo previo con la entidad mencionada, o si la llamada resulta inesperada, lo más prudente es finalizar la comunicación inmediatamente.
La P del acrónimo representa el Propósito de la llamada, posiblemente el elemento más crítico del método. Una vez superados los dos primeros filtros, resulta imprescindible analizar qué solicita el interlocutor y con qué objetivo. Las peticiones de información bancaria, datos personales sensibles o claves de acceso constituyen señales de alarma inequívocas. Ninguna entidad financiera legítima solicitará números de cuenta, contraseñas o códigos de verificación a través de una llamada telefónica. Los organismos oficiales tampoco requieren este tipo de información por vía telefónica sin previo aviso formal. Cualquier petición en este sentido debe interpretarse como un intento de estafa.
Los delincuentes emplean estrategias de presión psicológica para acelerar la toma de decisiones y evitar que la víctima reflexione. Crear sensación de urgencia, amenazar con consecuencias legales o prometer beneficios extraordinarios son tácticas habituales. El método LAP incluye una advertencia fundamental: no dejarse llevar por el miedo ni por la prisa.