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El Gobierno cambia las normas y, a partir de 2026, las mujeres podrán decidir cuándo destruir sus óvulos congelados

El Congreso admite a trámite la proposición del PSOE que equipara la regulación de ovocitos con la del semen

La proposición de ley establece como plazo máximo de conservación de ovocitos la vida de la donante o titular. | Foto: Freepik

| Palma |

El Pleno del Congreso de los Diputados ha dado luz verde a la toma en consideración de una proposición de ley presentada por el PSOE que busca equiparar la regulación de la crioconservación de ovocitos a la del semen, permitiendo que las mujeres mantengan sus óvulos congelados durante toda su vida y decidan libremente cuándo destruirlos. La iniciativa, que contó con el respaldo de la mayoría de grupos parlamentarios, supone un cambio significativo en la normativa sobre técnicas de reproducción asistida vigente en España. La propuesta legislativa pretende eliminar las diferencias actuales entre hombres y mujeres respecto al control sobre sus gametos.

Mientras que los varones pueden solicitar la destrucción de su semen congelado mediante una simple carta, las mujeres necesitan aportar consentimiento expreso e informes médicos que certifiquen su situación de fertilidad. Esta disparidad genera situaciones de incertidumbre y gastos económicos durante años para muchas mujeres que han optado por congelar sus óvulos. «¿Por qué una mujer no puede decidir sobre sus ovocitos como un hombre puede hacerlo sobre sus gametos?», se preguntó la diputada socialista Margarita Martín durante el debate parlamentario.

La representante del PSOE subrayó que esta proposición no constituye un «simple ajuste técnico» de la legislación, sino que «habla de libertad, igualdad, autonomía, pero sobre todo de la capacidad de las mujeres para decidir sobre su edad reproductiva». La iniciativa recibió el respaldo de prácticamente todos los grupos parlamentarios, incluido el Partido Popular, aunque con diferentes matices. Elvira Velasco, portavoz del PP, reconoció que la actual ley «violenta la igualdad» entre hombres y mujeres, especialmente en lo referente a los procedimientos para la destrucción de gametos.

Sin embargo, criticó el momento elegido por los socialistas para presentar la proposición, coincidiendo con el 40 aniversario de la Ley General de Sanidad, cuando el sistema sanitario «no pasa por su mejor momento» y se ha convertido en la tercera preocupación ciudadana según el CIS. Desde Sumar, Alda Recas destacó que se trata de «una deuda con las mujeres» y lamentó que en las comunidades autónomas gobernadas por el PP existan «espacios de desigualdad» que obligan a muchas mujeres a acudir al ámbito privado para acceder a estos tratamientos. Por su parte, Esquerra Republicana de Catalunya también mostró su apoyo a través de su diputada Etna Estems, quien calificó de «tutelaje inaceptable» que «los hombres sencillamente dicen que no quieren conservarlos más, mientras que las mujeres necesitamos aportar los informes médicos que afirmen que no somos más fértiles o que existe riesgo para la vida».

El PNV, representado por Joseba Andoni Agirretxea, coincidió en que el marco legal actual «ya no responde» a la nueva realidad social ni científica, ya que condiciona las decisiones de las mujeres a terceros y genera un sistema que «acumula ovocitos sin salida y que limita la autonomía de mujeres». Noemí Santana, de Podemos, recalcó que la iniciativa «corrige una desigualdad que no se entendía» y urgió a que decidir sobre el propio cuerpo sea el eje fundamental de esta reforma.

El problema pendiente de los preembriones acumulados

El texto aprobado en el Congreso no se limita exclusivamente a los ovocitos, sino que también aborda la cuestión de los preembriones congelados. Actualmente, miles de preembriones se acumulan en las clínicas de fertilidad ante la imposibilidad legal de destruirlos bajo determinadas circunstancias. La proposición de ley mandata al Ministerio de Sanidad a revisar la normativa vigente para adecuarla a los últimos conocimientos científicos disponibles y emprender las reformas necesarias que eviten este almacenamiento indefinido.

Esta cuestión resulta especialmente delicada desde el punto de vista ético y científico, ya que los preembriones congelados generan dilemas morales y prácticos tanto para las parejas como para los centros de reproducción asistida. La acumulación progresiva de estos materiales biológicos plantea interrogantes sobre su destino final, especialmente cuando las parejas que los generaron no desean utilizarlos ni donarlos.

Cambios concretos que introduce la nueva normativa

La proposición de ley establece como plazo máximo de conservación de ovocitos la vida de la donante o titular, eliminando así los límites temporales actualmente vigentes. Este cambio supone que las mujeres podrán mantener sus óvulos congelados durante décadas sin necesidad de justificar médicamente su decisión o enfrentarse a plazos de caducidad arbitrarios que no se aplican a los gametos masculinos.

Además, se simplifica enormemente el procedimiento para solicitar la destrucción de los ovocitos. Si antes se requería un proceso complejo que incluía informes médicos que certificaran la infertilidad o riesgos para la salud, ahora bastará con la manifestación de voluntad de la mujer titular, equiparándose así al procedimiento que ya existe para el semen masculino. Esta modificación elimina la tutela médica sobre las decisiones reproductivas femeninas, reconociendo la plena autonomía de las mujeres sobre sus propios gametos.

Qué es la crioconservación de ovocitos y su regulación actual

La crioconservación de ovocitos es una técnica de reproducción asistida que permite congelar óvulos femeninos mediante nitrógeno líquido a temperaturas de -196 grados centígrados, preservándolos para su uso futuro. Este procedimiento se utiliza tanto por razones médicas, como en casos de mujeres que van a someterse a tratamientos oncológicos que pueden afectar su fertilidad, como por motivos sociales o personales, cuando las mujeres desean posponer su maternidad. En España, la regulación de estas técnicas se rige por la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida. Esta normativa establecía diferencias significativas entre el tratamiento legal de los ovocitos y el del semen masculino, diferencias que la nueva proposición pretende eliminar.

Hasta ahora, la ley condicionaba el mantenimiento y destrucción de óvulos congelados a criterios médicos y plazos determinados, mientras que los varones gozaban de plena libertad para decidir sobre sus gametos. El procedimiento de vitrificación, nombre técnico de esta técnica de congelación ultrarrápida, ha experimentado notables avances en las últimas dos décadas. Las tasas de supervivencia de los ovocitos tras la descongelación superan actualmente el 90%, y las probabilidades de embarazo son comparables a las que se obtienen con óvulos frescos, especialmente cuando la congelación se realiza antes de los 35 años de edad de la mujer.

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