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Adiós al teletrabajo: la Comisión Europea renuncia a hacerlo obligatorio un día a la semana

La iniciativa, bautizada como 'AccelerateEU', responde al encarecimiento de los combustibles fósiles y de las importaciones energéticas

La propuesta figuraba en los borradores iniciales como instrumento de ahorro energético. | Foto: Freepik

| Palma |

La Comisión Europea ha presentado un paquete de medidas energéticas que excluye finalmente la recomendación de imponer un día semanal de teletrabajo obligatorio, pese a que esta propuesta figuraba en los borradores iniciales como instrumento de ahorro energético. El Ejecutivo comunitario ha optado por un conjunto de iniciativas centradas en la protección de consumidores vulnerables y la aceleración de la transición energética, en respuesta al encarecimiento de los combustibles fósiles provocado por la escalada bélica en la región. El denominado plan 'AccelerateEU' combina instrumentos de alivio inmediato para hogares e industria con estrategias de medio y largo plazo destinadas a reducir la dependencia europea de las importaciones energéticas.

Según datos del Ejecutivo comunitario, el conflicto en Oriente Próximo ha generado un sobrecoste de aproximadamente 24.000 millones de euros para la Unión Europea en apenas 52 días, una circunstancia que ha acelerado la necesidad de adoptar medidas coordinadas entre los Estados miembro. La recomendación sobre el teletrabajo apareció en anexos de los borradores preliminares de la comunicación, pero fue eliminada antes de la aprobación final por parte del colegio de comisarios. Esta decisión refleja las tensiones entre las necesidades de ahorro energético y las preferencias de los gobiernos nacionales respecto a la organización laboral, en un momento en que muchos países revisan sus políticas de trabajo a distancia implementadas durante la pandemia.

Consumidores más vulnerables

Bruselas propone que los Estados miembro activen una batería de herramientas ya contempladas en el marco normativo europeo, aunque infrautilizadas hasta el momento. Entre estas figuran las ayudas directas a la renta, los bonos energéticos destinados específicamente a la sustitución de calderas obsoletas, las tarifas sociales diferenciadas y las rebajas del IVA para tecnologías limpias como bombas de calor, paneles solares y pequeñas baterías domésticas. La legislación comunitaria vigente permite además introducir prohibiciones temporales o totales de desconexión de la red eléctrica para aquellos consumidores en situación de vulnerabilidad que presenten problemas de pago.

Esta posibilidad, que muchos Estados no han aplicado completamente, pretende evitar que los hogares más desfavorecidos se queden sin suministro energético durante los meses de mayor consumo. «La energía no puede utilizarse como instrumento de dominación ni de guerra», ha afirmado en rueda de prensa la vicepresidenta de la Comisión para la Transición Limpia, Teresa Ribera, quien ha subrayado que acelerar la transición energética es «importantísimo» para reforzar simultáneamente la seguridad económica y energética de la Unión Europea, reduciendo la dependencia de proveedores exteriores mediante soluciones limpias, locales y eficientes.

Uno de los anuncios más relevantes del paquete es la presentación en mayo de una propuesta sobre cargos de red y fiscalidad energética. Esta iniciativa pretende favorecer un sistema más electrificado y resiliente, incluyendo la posibilidad de reducir cargas para determinados usuarios y garantizando que la electricidad mantenga una fiscalidad inferior a la del gas natural. La Comisión justifica este giro fiscal en la necesidad de desvincular hogares, transporte e industria de la exposición a los combustibles fósiles.

Según los datos del Ejecutivo comunitario, más del 70% de la electricidad producida en la UE procede ya de fuentes limpias, y aquellos países con mayor peso de renovables y nuclear en su mezcla energética suelen registrar precios eléctricos significativamente por debajo de la media comunitaria. En esta línea, el plan insiste en acelerar la instalación de bombas de calor, reforzar el aislamiento térmico de las viviendas y sustituir equipos ineficientes por tecnologías de última generación. Bruselas estima que estas medidas pueden reducir de forma significativa el consumo energético y las facturas de los hogares, con ahorros que en algunos casos pueden rondar el 25% del gasto actual.

Marco temporal de ayudas de Estado para la industria

En paralelo a las medidas dirigidas a los consumidores, la Comisión adoptará un marco temporal de ayudas de Estado que otorgará mayor margen a los gobiernos nacionales para apoyar a los sectores económicos más expuestos al repunte de precios energéticos. Esta respuesta busca amortiguar el golpe sobre las industrias intensivas en energía, que han visto cómo sus costes de producción se disparaban en las últimas semanas.

«Esto no puede ser algo que puedan permitirse unos pocos, tiene que ser accesible para todos y todas. Tenemos que garantizarnos de que todos puedan depender de una solución energética, porque es así. Y debería ser más justo, además. Tiene que ser una elección fácil y una elección asequible. Tenemos que proteger a los más vulnerables», ha insistido Teresa Ribera durante la presentación del paquete.

El marco temporal de ayudas permitirá que los Estados miembro concedan subvenciones y otros tipos de apoyo financiero a empresas afectadas por el incremento de costes energéticos, sin que estas medidas se consideren ayudas de Estado incompatibles con el mercado único europeo. Esta flexibilidad regulatoria resulta especialmente relevante para sectores como el siderúrgico, el químico o el del vidrio.

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