Copenhague ya aplica el programa CopenPay, una iniciativa que plantea un cambio en la gestión del turismo urbano. En lugar de aplicar restricciones o sanciones a los visitantes, la capital danesa apuesta por incentivar comportamientos sostenibles mediante recompensas que incluyen comida gratuita, bebidas, descuentos en museos y acceso a actividades culturales. Más de 30.000 personas ya participan en este sistema que involucra a restaurantes, museos y empresas locales. La mecánica del programa resulta sencilla: los turistas y residentes realizan acciones beneficiosas para el medio ambiente, como recoger residuos de los canales, desplazarse en bicicleta o utilizar transporte público, y a cambio reciben incentivos directos de los negocios adheridos.
Cada establecimiento decide qué tipo de recompensa ofrece, mientras que cada participante elige cómo contribuir, creando así un modelo flexible que se adapta tanto a las necesidades de la ciudad como a las preferencias de quienes la visitan. El objetivo de las autoridades danesas no pasa por reducir el número de visitantes que llegan a la ciudad, sino por mejorar la calidad de su impacto en el entorno urbano. Mientras destinos como Mallorca enfrentan la saturación turística con medidas restrictivas y prohibiciones, Copenhague opta por anticiparse fomentando prácticas más conscientes desde la base, transformando potenciales problemas en oportunidades de colaboración.
Cómo funciona el sistema de puntos de CopenPay
El programa permite acumular puntos por acciones responsables que posteriormente pueden canjearse por experiencias variadas dentro de la ciudad. Entre las recompensas disponibles se encuentran tazas de café, copas de helado, almuerzos en restaurantes participantes, entradas a museos, paseos en kayak por los canales y descuentos en tiendas locales. La variedad de opciones busca atraer a diferentes perfiles de visitantes. Los participantes pueden acumular sus puntos de diversas formas: utilizando la bicicleta como medio de transporte principal, recogiendo basura de espacios públicos y canales, empleando transporte público en lugar de vehículos privados, o participando en actividades de limpieza organizadas.
El sistema no establece un mínimo de puntos necesario, sino que cada negocio determina qué acciones premia y con qué beneficios, generando así una red descentralizada de incentivos. La experiencia de Copenhague no constituye un caso aislado en el panorama europeo. Otras regiones empiezan a implementar iniciativas similares que buscan conjugar turismo y sostenibilidad mediante incentivos positivos. Normandía, por ejemplo, ha puesto en marcha un programa que premia a quienes utilizan transporte sostenible para desplazarse por la región francesa, ofreciendo ventajas en alojamientos y restaurantes.
Berlín se encuentra actualmente estudiando la posibilidad de implementar sistemas de incentivos parecidos adaptados a las características de la capital alemana. Las autoridades germanas analizan cómo trasladar este modelo a una ciudad de mayor tamaño y con diferentes problemáticas medioambientales. Otras ciudades europeas han mostrado interés en desarrollar programas que recompensen el comportamiento responsable de visitantes y residentes por igual. CopenPay representa un proyecto piloto de turismo sostenible desarrollado por las autoridades de Copenhague en colaboración con el sector privado local.
La iniciativa parte de la premisa de que los incentivos positivos resultan más efectivos que las medidas punitivas para cambiar comportamientos a largo plazo. El programa busca crear una cultura de responsabilidad compartida entre visitantes y habitantes. La filosofía detrás de CopenPay se basa en convertir a los turistas en agentes activos de la sostenibilidad urbana, en lugar de considerarlos únicamente como fuente de problemas medioambientales. Este enfoque contrasta con las estrategias implementadas en destinos saturados, donde predominan las restricciones y las tasas turísticas como principales herramientas de gestión.
Participación de negocios locales
El éxito de CopenPay depende en gran medida de la colaboración del sector privado local. Museos, restaurantes, cafeterías, tiendas y empresas de actividades turísticas participan ofreciendo recompensas a quienes demuestren comportamientos sostenibles. Esta implicación del tejido empresarial convierte el programa en una herramienta de promoción tanto del turismo responsable como del comercio local. Los negocios adheridos se benefician de una mayor afluencia de visitantes conscientes, que tienden a valorar positivamente las empresas comprometidas con la sostenibilidad.
Además, el programa genera publicidad orgánica y diferenciación en un mercado turístico cada vez más competitivo. Las autoridades municipales facilitan la adhesión mediante procesos sencillos y sin costes iniciales para los establecimientos. Las actividades promovidas por CopenPay tienen un impacto directo en la limpieza y conservación del entorno urbano de Copenhague. La recogida de residuos en canales y espacios públicos contribuye a mantener la ciudad más limpia, mientras que el fomento del uso de bicicletas y transporte público reduce las emisiones de gases contaminantes y la congestión del tráfico.
Según los promotores del programa, las más de 30.000 personas participantes han generado un cambio medible en determinados indicadores ambientales. La reducción de residuos en espacios públicos y el incremento en el uso de transporte sostenible contribuyen a los objetivos climáticos que la capital danesa se ha marcado para las próximas décadas. El programa complementa otras iniciativas verdes ya existentes en la ciudad.