Eroski tiene a la venta un preparado de paella de marisco congelado que facilita la elaboración de este plato tradicional español sin necesidad de dedicar tiempo a la selección y limpieza de ingredientes. El producto, comercializado en una bandeja de 500 gramos, tiene un precio de 5,19 euros y está diseñado para cuatro raciones, lo que supone un coste de 10,38 euros por kilogramo. La propuesta de la cadena de supermercados incluye una variedad de productos del mar que representan el 48,5% de la composición total. Entre los ingredientes principales se encuentran potas, almejas del Pacífico, berberechos, mejillones —incluyendo ejemplares procedentes de Chile—, camarones boreales y cigalas.
Además, el preparado incorpora un 31,5% de vegetales como judías, guisantes y pimientos, junto con un 20% de caldo elaborado con tomate frito, aceite de girasol, ajo, cebolla y especias naturales. El fabricante del producto es Cabomar Congelados, S.A., empresa con sede en la Zona de Servicios del Puerto de Marín, en Pontevedra. La compañía ha desarrollado esta fórmula que combina mariscos, verduras y caldo para ofrecer una solución práctica a quienes buscan cocinar paella sin realizar todo el proceso tradicional desde cero. El producto requiere mantenerse a una temperatura de -18ºC y debe consumirse completamente cocinado, sin posibilidad de volver a congelarse una vez descongelado.
Composición nutricional
Desde el punto de vista nutricional, cada 100 gramos de este preparado de paella aportan 240 kilojulios, equivalentes a 57 kilocalorías. El contenido en grasas es moderado, con 1,3 gramos por cada 100 gramos de producto, de los cuales 0,22 gramos corresponden a ácidos grasos saturados, 0,4 gramos a monoinsaturados y 0,67 gramos a poliinsaturados. En cuanto a los hidratos de carbono, el preparado contiene 4,05 gramos por cada 100 gramos, con apenas 0,04 gramos de azúcares. La fibra alimentaria presente alcanza los 0,5 gramos, mientras que las proteínas representan 7 gramos por cada 100 gramos de producto.
El contenido en sal es de 2,4 gramos, un dato relevante para quienes deben controlar el consumo de sodio en su dieta. El producto contiene varios alérgenos que deben tenerse en cuenta: moluscos, crustáceos, pescado y sulfitos. Además, el fabricante advierte que puede contener trazas de leche y apio debido a los procesos de fabricación. Entre los aditivos utilizados se encuentran antioxidantes como E-222 y E-300, correctores de acidez (E-331) y estabilizantes (E-450 y E-451), que contribuyen a la conservación y textura del producto.
Ingredientes y proceso de elaboración
El caldo que acompaña al preparado de marisco representa el 20% del peso total y se elabora a partir de una base de agua mezclada con tomate frito. Este último ingrediente se compone de tomate y concentrado de tomate, aceite de girasol, cebolla, azúcar, sal y ácido cítrico como acidulante. Para potenciar el sabor, el caldo incorpora sal, aceite vegetal de girasol y almidón modificado de patata, que actúa como espesante. Los aromas naturales incluidos contienen pescado y crustáceos, lo que refuerza el perfil gustativo marino del producto.
El ajo y la cebolla aportan matices aromáticos tradicionales, mientras que la curcumina funciona como colorante natural y el extracto de levadura contribuye a la intensidad del sabor umami. La combinación de estos ingredientes busca recrear el característico sabor de la paella marinera sin necesidad de que el consumidor tenga que preparar un sofrito o fumet desde cero. El producto está diseñado para simplificar el proceso culinario manteniendo una composición equilibrada entre proteínas del mar y vegetales que aportan color y textura al plato final.
Las indicaciones del fabricante son precisas respecto al almacenamiento y manejo del producto congelado. La temperatura de conservación debe mantenerse constante a -18ºC hasta el momento de su uso. Una vez descongelado, el preparado no puede volver a congelarse, una norma de seguridad alimentaria fundamental para evitar el deterioro de los productos del mar y el crecimiento bacteriano. El producto debe consumirse completamente cocinado, lo que significa que no es apto para consumo directo tras la descongelación. Esta indicación es especialmente importante dado que contiene múltiples variedades de pescado, moluscos y crustáceos que requieren cocción para eliminar posibles patógenos y garantizar la seguridad alimentaria.
La presentación en bandeja de 500 gramos facilita el control de porciones y permite calcular con precisión las cantidades necesarias para cuatro comensales. El formato congelado ofrece la ventaja de poder almacenar el producto durante períodos prolongados sin perder propiedades, siempre que se respeten las condiciones de temperatura indicadas. Los alimentos congelados listos para cocinar han experimentado un crecimiento significativo en el mercado español durante los últimos años. Este tipo de productos responde a cambios en los hábitos de consumo y en la organización doméstica, donde la conciliación entre vida laboral y familiar reduce el tiempo disponible para la compra y preparación de alimentos frescos.
Entre las ventajas principales de estos preparados se encuentra la reducción del desperdicio alimentario, ya que se adquieren en porciones calculadas que pueden almacenarse durante meses sin deteriorarse. Además, permiten acceder a ingredientes que de otra manera requerirían visitar múltiples establecimientos especializados, como pescaderías o marisquerías. Desde el punto de vista nutricional, la congelación ultrarrápida que se aplica industrialmente preserva las propiedades de los alimentos de manera eficaz. Los productos del mar congelados inmediatamente después de su captura o procesado pueden mantener mejor sus cualidades que algunos frescos que han pasado varios días en circuitos de distribución antes de llegar al consumidor final.