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La pediatra Lucía Galán aclara la verdadera relación entre una baja estatura y la celiaquía

La experta revela el síntoma silencioso que muchos padres ignoran y que podría explicar el estancamiento en el desarrollo

Galán ha compartido la información en redes sociales.

| Palma |

Una consulta aparentemente rutinaria en la que unos padres acudían preocupados porque su hijo no alcanzaba la estatura esperada se ha convertido en el detonante de una reflexión médica. La pediatra Lucía Galán ha desvelado la conexión invisible que existe entre un crecimiento deficiente y la enfermedad celíaca en niños.

La escena se repite con más frecuencia de lo imaginable: padres desconcertados al comprobar que su hijo, a pesar de comer con normalidad e incluso disfrutar del pan, la pasta y la pizza, no crece al ritmo esperado según los percentiles y la genética familiar. La respuesta podría estar en un trastorno que se camufla tras una aparente tolerancia alimentaria.

El caso que la doctora Galán compartió recientemente ilustra perfectamente esta paradoja médica. Un niño cuya talla no correspondía con la altura de sus progenitores necesitaba iniciar un protocolo de estudio. Entre los diagnósticos diferenciales figuraba la celiaquía, lo que generó sorpresa en los padres: ¿cómo podía ser celíaco si toleraba perfectamente los alimentos con gluten?

La enfermedad del camaleón en la población infantil

La enfermedad celíaca presenta manifestaciones clínicas extremadamente variables durante la infancia, lo que complica su detección temprana. Según explica Galán, aunque lo más habitual que observan los pediatras son lactantes y niños pequeños con fallo de medro —un estancamiento evidente en las curvas de peso—, existen otros signos que pasan inadvertidos para muchas familias.

La doctora describe cómo la curva de crecimiento muestra un patrón característico: una trayectoria ascendente normal que súbitamente se estanca o incluso desciende. Este fenómeno puede afectar tanto al peso como a la talla, siendo a veces la estatura el único indicador visible del problema subyacente.

En niños de aproximadamente 2 o 2,5 años, los signos físicos pueden incluir un abdomen notablemente distendido, atrofia muscular progresiva y diversos grados de desnutrición. Algunos pequeños presentan episodios recurrentes que los padres interpretan como gastroenteritis de repetición, cuando en realidad se trata de síntomas gastrointestinales provocados por la malabsorción del gluten.

Síntomas que van más allá del sistema digestivo

Contrariamente a la creencia popular, la celiaquía no siempre se manifiesta con problemas digestivos evidentes. La pediatra señala que en ocasiones los únicos indicadores son cambios conductuales: niños que se vuelven especialmente irritables, lloran con mayor frecuencia o experimentan alteraciones en el patrón de sueño.

Otro signo que puede alertar a las familias es la caída del cabello sin causa aparente. Estos síntomas atípicos explican por qué muchos casos permanecen sin diagnosticar durante años, afectando al desarrollo integral del menor.

La enfermedad celíaca puede debutar en cualquier momento desde los 15 meses hasta la edad adulta, aunque la franja entre los 18 meses y los 5 años representa un periodo especialmente crítico. En España, se estima que aproximadamente el 1% de la población padece esta condición, aunque muchos casos permanecen sin identificar.

El protocolo diagnóstico ante la sospecha clínica

Cuando un niño presenta talla baja sin justificación genética evidente, los protocolos pediátricos en España incluyen sistemáticamente el despistaje de celiaquía dentro del estudio analítico. La doctora Galán aclara que solicitar esta prueba no implica certeza diagnóstica, pero permite descartar o confirmar una de las causas tratables de retraso en el crecimiento.

El último caso celíaco que la pediatra diagnosticó se detectó precisamente a raíz de un estudio por talla baja, lo que subraya la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica. La analítica específica busca marcadores inmunológicos característicos de la enfermedad, que deben confirmarse posteriormente mediante otros procedimientos diagnósticos.

La paradoja de la tolerancia aparente

Uno de los aspectos que más confunde a las familias españolas es que su hijo pueda ser celíaco pese a consumir regularmente alimentos con gluten sin mostrar reacciones inmediatas. Esta tolerancia aparente se explica porque la celiaquía es una enfermedad autoinmune cuyo daño intestinal se produce de forma progresiva y silenciosa.

La absorción deficiente de nutrientes puede estar ocurriendo sin manifestarse en forma de diarreas o dolores abdominales, afectando únicamente al crecimiento y desarrollo del menor. Este mecanismo explica por qué algunos niños solo presentan talla baja como síntoma visible.

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