El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares durante los últimos años. Prometiendo desde reducir el colesterol hasta mejorar el sueño, este mineral ha generado un mercado millonario respaldado por influencers y gurús del bienestar. Sin embargo, un cardiólogo ha decidido enfrentarse a las falsas creencias con datos científicos contundentes. José Abellán, cardiólogo muy famoso en redes sociales, ha publicado un análisis detallado que desmonta, uno por uno, los supuestos beneficios milagrosos atribuidos al magnesio. Sus declaraciones, basadas en evidencia científica, revelan que muchas de las promesas comerciales carecen de respaldo en estudios rigurosos. La realidad, según este especialista, es mucho más matizada de lo que la industria de los suplementos quiere hacernos creer.
Contrariamente a lo que muchos creen, el magnesio no reduce el colesterol total, ni el LDL, ni los triglicéridos. Esta afirmación del cardiólogo desbarata uno de los argumentos más repetidos en redes sociales y tiendas de nutrición. Miles de personas en España compran estos suplementos esperando mejorar sus niveles de lípidos en sangre, cuando la evidencia científica simplemente no respalda esta expectativa. Respecto a la tensión arterial, el efecto existe pero es modesto. Puede bajarla ligeramente entre 2 y 4 milímetros de mercurio, principalmente en personas que ya sufren hipertensión. Una reducción que, si bien puede ser beneficiosa, está lejos de los efectos espectaculares que algunas publicidades sugieren.
Tampoco hay evidencia sólida de que el magnesio prevenga infartos o alargue la vida en personas sanas. Esta es quizás una de las revelaciones más importantes del cardiólogo, ya que desmonta la narrativa de la suplementación preventiva generalizada que tanto ha proliferado en los últimos años. No todo son malas noticias. El magnesio sí mejora la resistencia a la insulina, aunque el efecto es pequeño pero consistente según los estudios. Para personas con problemas de regulación de glucosa o prediabetes, este puede ser un dato relevante, siempre bajo supervisión médica.
En cuanto al sueño, uno de los usos más populares del magnesio en España, puede ayudar efectivamente, pero con matices importantes. Funciona sobre todo en personas con déficit de sueño o insomnio leve, y específicamente cuando se toma en forma de glicinato. No todas las presentaciones comerciales tienen el mismo efecto, lo que hace fundamental elegir correctamente. El magnesio es esencial para el organismo, participando en más de 300 reacciones enzimáticas, incluidas las relacionadas con la contracción cardíaca. Este mineral es fundamental para el funcionamiento básico del cuerpo humano, lo que explica por qué su deficiencia puede provocar problemas de salud importantes.
El problema del diagnóstico del déficit
Aquí surge una cuestión fundamental que complica todo el panorama. No existe una epidemia de déficit de magnesio tan extendida como muchos creen. La deficiencia severa es poco frecuente, aunque algunos estudios sugieren que entre un 2% y un 15% de la población podría tener niveles subóptimos. El verdadero problema radica en la dificultad para diagnosticarlo. El magnesio en sangre no refleja bien si una persona tiene déficit real, ya que solo el 1% del magnesio corporal se encuentra en el torrente sanguíneo. Esto significa que tu analítica puede mostrar valores normales mientras tus reservas reales están comprometidas.
Existen poblaciones específicas con mayor riesgo de déficit. Los diabéticos encabezan la lista, seguidos por personas con problemas digestivos, alcoholismo, estrés crónico y quienes usan de manera prolongada fármacos como el omeprazol y similares. Estos grupos deberían prestar especial atención a sus niveles de magnesio. No todas las presentaciones comerciales son iguales. Las formas de citrato o glicinato se absorben mejor que el óxido de magnesio, que es frecuentemente la versión más económica en el mercado español. Esta diferencia en biodisponibilidad puede marcar la diferencia entre un suplemento efectivo y uno que simplemente atraviesa el organismo sin absorberse.
La recomendación del cardiólogo es clara: siempre es mejor obtener magnesio de los alimentos. Verduras de hoja verde, frutos secos, semillas y cacao son fuentes naturales excelentes que, además, aportan otros nutrientes beneficiosos.