La incontinencia urinaria arrastra consigo una larga lista de falsas creencias que han perpetuado el desconocimiento y, en muchos casos, han impedido que quienes la sufren busquen ayuda médica. El doctor Ignacio Galmés, especialista en urología, ha decidido enfrentarse a estos mitos de forma directa, desmontando uno por uno los conceptos erróneos que circulan sobre esta condición.
Entre las afirmaciones más populares destaca aquella de que «mearse de la risa es normal». Sin embargo, el especialista es tajante: se trata de incontinencia urinaria de esfuerzo y tiene solución. Esta normalización de un problema médico ha llevado a miles de personas a convivir con una situación que, lejos de ser inevitable, cuenta con opciones terapéuticas efectivas.
El experto también aclara otra creencia extendida: que este trastorno solo afecta a personas de edad avanzada. La realidad es muy diferente, puesto que puede manifestarse en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta la tercera edad, pasando por adultos jóvenes y personas de mediana edad. Uno de los aspectos fundamentales que subraya Galmés es que la incontinencia urinaria no es igual en todos. Existen diversos tipos y manifestaciones, lo que hace imprescindible un diagnóstico preciso para determinar el abordaje más adecuado en cada caso. Esta variabilidad es precisamente uno de los motivos por los que no debe trivializarse el problema ni adoptar soluciones caseras sin criterio médico.
El urólogo destaca que este trastorno cuenta con múltiples alternativas terapéuticas. Desde tratamientos farmacológicos hasta fisioterapia especializada, pasando por otras opciones no invasivas, la medicina actual ofrece un abanico de posibilidades que permiten mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes sin necesidad de recurrir al quirófano en todos los casos. Cuando la cirugía resulta necesaria, las técnicas han evolucionado considerablemente, ofreciendo procedimientos mínimamente invasivos con altas tasas de éxito. No obstante, el especialista insiste en que cada paciente requiere una evaluación individualizada para determinar la mejor estrategia terapéutica.
Errores comunes que agravan el problema
Entre las prácticas más peligrosas que el doctor Galmés identifica se encuentra la reducción de la ingesta de líquidos. Muchas personas que experimentan pérdidas de orina deciden beber menos agua pensando que así controlarán el problema. Esta estrategia es falsa y además peligrosa, según advierte el especialista, ya que no soluciona la incontinencia y puede generar complicaciones adicionales como infecciones urinarias o problemas renales. La deshidratación derivada de esta práctica puede concentrar la orina, irritar la vejiga y empeorar paradójicamente los síntomas.
Otro de los mitos más arraigados es considerar que se trata exclusivamente de un problema femenino. El urólogo desmiente categóricamente esta afirmación: los varones también pueden sufrir incontinencia urinaria. Aunque es cierto que determinados tipos afectan con mayor frecuencia a las mujeres, especialmente tras embarazos o partos, los hombres no están exentos de padecerla. En el caso masculino, las causas pueden relacionarse con problemas prostáticos, intervenciones quirúrgicas urológicas o debilitamiento de la musculatura pélvica. Este estereotipo de género ha provocado que muchos hombres tarden aún más en consultar, por vergüenza o desconocimiento.
Entre las afirmaciones verdaderas que destaca el especialista se encuentra el papel fundamental del suelo pélvico. Fortalecer esta musculatura representa uno de los tratamientos más efectivos para prevenir la aparición de incontinencia urinaria, así como para mejorar los síntomas en quienes ya la padecen. Los ejercicios de Kegel y otras técnicas de fisioterapia especializada del suelo pélvico han demostrado su eficacia tanto en mujeres como en hombres. En España, cada vez más profesionales sanitarios incorporan estas recomendaciones en las consultas de atención primaria y especializada.