Con 16 años de exilio en Mallorca, Ligia Lilibeth Vásquez no podía evitar ayer la emoción tras conocer la detención de Nicolás Maduro. «Ahora podemos hablar, ahora ya no tenemos miedo. Han sido horas de emoción, de tensión, pidiendo que se lleve a cabo una justicia rápida. Cada venezolano tiene una historia que contar», señaló esta mujer que está en contacto con sus compatriotas en las Islas pero también con todo lo que sucede con sus compatriotas en el resto de España.
«Nos alegramos mucho por la caída de Maduro, de este bicho que tortura y elimina huellas dactilares a los ciudadanos», asegura Vásquez, que advierte que su intención es la de llevar al mandatario venezolano a los tribunales internacionales. «Es un desgraciado que ha torturado familias. Mis dos sobrinos fueron perseguidos y amordazados. Ahora están bien, aquí y protegidos», explicó esta mujer que además de advierte que trabaja dieciséis horas diarias para poder llevar adelante a su familia.
«Ha venido mucha gente a felicitarnos, muchos guardia civiles que están cerca de mi locutorio, en la calle General Ricardo Ortega. Pero también tengo que agradecer la llamada del concejal Fulgencio Coll, que siempre se ha interesado por la situación de mi familia en el país». Pese a la alegría inicial, no puede evitar sacar toda la rabia que lleva dentro después de tantos años en el exilio.
«El consulado aquí está cerrado y en Barcelona te cobran por renovar un documento un mínimo de 500 euros, además de 80 euros de tasas en efectivo. Si quieres conseguirlo, tienes que meter los billetes dentro del pasaporte», denuncia.
Las noticias que le llegan de Venezuela es que «todas las ciudades están ahora militarizadas. Tengo una hermana a la que le han quitado el móvil y la documentación. Se ven obligados a eliminar conversaciones de su teléfono. No nos dejan vestir de blanco o con la bandera tricolor porque los militares te preguntan que por qué vistes así», explica.
En su locutorio se iban agolpando los numerosos compatriotas que viven en Palma para celebrar la caída de Maduro, mientras todos advertían que «quiero ver mi país libre. Aquí todos somos una familia». Vásquez advirtió ayer que «tengo a familiares desaparecidos. Cuando pasó lo de Franco, Venezuela acogió a los españoles. Ahora nos ha pasado a nosotros y me faltan palabras de agradecimiento para España», dijo.
M. RajoyCertament en Maduro ha demostrat sobradament quant d'odi tenía de cap al seu poble.