El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría dispuesto a comprar Groenlandia, según confirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, a un grupo de legisladores y agregó que sus asesores preparan un plan actualizado para encontrar la vía de adquirir el territorio, de acuerdo con medios estadounidenses. El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, anunció este miércoles que se reunirá la semana próxima con diplomáticos daneses para conversar sobre Groenlandia, territorio autónomo que depende de Copenhague y que Washington sigue afirmando que quiere anexionarse.
El secretario de Estado dijo que los principales asesores del presidente están trabajando en una propuesta actualizada para abordar la situación. Groenlandia, un extenso territorio poco poblado administrado por Dinamarca, ha rechazado de plano la idea de ser parte de Estados Unidos, y líderes europeos —incluidos los de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido— respaldaron a Copenhague al afirmar que la isla «pertenece a su pueblo» y que solo este y Dinamarca pueden decidir su futuro.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que cualquier ataque estadounidense contra Groenlandia podría significar el fin de la OTAN, y tanto autoridades danesas como groenlandesas han reclamado respeto por la soberanía y el derecho internacional ante las insinuaciones de Trump de que Estados Unidos «necesita» el territorio por razones de seguridad.
Desde el inicio de su mandato en 2025, Trump ha insistido en diferentes ocasiones sobre la posibilidad de tomar el control de la isla y la polémica tomó potencia esta semana luego de que uno de sus principales asesores, Stephen Miller, durante una entrevista no descartó la posibilidad de tomar por la fuerza el territorio.
Groenlandia tiene una población de unos 57.000 habitantes en 2,1 millones de kilómetros cuadrados y depende de los ingresos de la pesca y de la ayuda económica anual de Dinamarca, que cubre cerca de la mitad de su presupuesto.
Trump ni comprará ni tomará Groenlandia. El acuerdo será poder instalar bases americanas allí, donde ya tiene una, sin contrapartidas, a título gratuito. Y Dinamarca estará encantada de tener aquello repleto de dichas bases americanas. Una vez instaladas, tal vez quiera cobrar por la protección mediante la colaboración en su mantenimiento o con la explotación de recursos naturales. Lo que asusta a Trump es la proximidad de Rusia a ese territorio. Seguridad nacional, lo llama.