El Área de Gestión de Residuos de Milà está logrando producir un compost de altísima calidad que no puede poner en el mercado por falta de una certificación oficial del Ministerio de Agricultura. La empresa gestora del recinto ha realizado análisis que sitúan el nivel del abono que proviene de los residuos orgánicos en la categoría de fertilizante A, la máxima posible, y lleva esperando desde el mes de julio del año pasado a recibir el visto bueno para su comercialización, para la que se ha constatado una considerable demanda en la Isla.
Esta realidad está generando una situación como mínimo extraña. La ciudadanía –sobre todo desde la implantación del puerta a puerta en Es Castell y buena parte de Maó– está aportando materia orgánica separada de buena calidad, pero por el momento no está sirviendo para cerrar el círculo de la revalorización. La mayor parte del compost se está acumulando en el recinto a la espera de recibir el visto bueno del Ministerio, pero hay una parte que va al vertedero.
Desde la empresa gestora, una Unión Temporal de Empresas en la que PreZero lleva la voz cantante, explican que ya cuentan con autorización para utilizar una parte de este fertilizante como tierra para los trabajos del sellado definitivo de la celda 3, que ya no está en explotación. En concreto el diez por ciento de las tierras que se utilizarán para esos trabajos de cobertura será compost de alta calidad.
De un tiempo a esta parte se multiplican las llamadas de particulares y empresas que se interesan por poder adquirir el abono que se produce en Milà, pero la empresa se ve obligada a decir que no está a la venta. Mientras tanto, desde el pasado mes de julio, cuando se hizo la solicitud de certificación al Ministerio, la concesionaria de Milà va haciendo seguimiento del trámite. Hace cosa de un mes, recibieron una respuesta que promete retrasarlo más. El Ministerio les comunica que hará una inspección sorpresa con el objetivo de supervisar los procesos que se siguen en la planta antes de poner el sello de calidad y que ya se pueda poner en el mercado.
El bioestabilizado, un problema
El vertedero de Milà, como muchos otros, tiene un problema con el llamado material bioestabilizado. Se trata de un subproducto derivado del tratamiento de residuos. Se obtiene en grandes cantidades a través del tratamiento mecánico-biológico y se diferencia del compost en que no tiene efecto fertilizante, aunque resulta beneficioso para la estabilización de los terrenos de un vertedero. Se utiliza para cubrir –en teoría diariamente– los residuos que se depositan en el vertedero insular.
Para hacerse una idea de la cantidad que representa su vertido, valgan los datos de la última memoria anual Consorcio de Residuos y Energía de Menorca. En 2024 se depositan unas 10.000 toneladas, una cuarta parte de la cantidad anual que se entierra en Milà. El problema es que la normativa, desde el pasado 1 de enero, hará computar su vertido como un residuo más, lo que se tendrá en cuenta en el balance oficial, a efectos de la drástica reducción de vertidos –de alrededor de un 75 por ciento– que impone la normativa para el horizonte 2030, acelerando el llenado de las celdas autorizadas y la consiguiente búsqueda de alternativas al vertido.
A ponerse las pilas Consell y Ministerio !!!! Para que cobran sueldo ?!