El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, se aproxima a culminar su primer año de mandato caracterizado por un claro giro en materia de política internacional y relaciones internacionales de Estados Unidos, en plena pugna de dominancia con China. Soliviantado por no haber sido agasajado con el Premio Nobel, el presidente estadounidense siempre que puede se postula en público como un hombre de paz. No obstante, algunas acciones contradicen esta retórica si se tienen en cuenta todos los bombardeos de la segunda administración Trump desde su regreso al poder.
El presidente Trump busca reafirmar su posición global y ha decidido potenciar su intervencionismo en diversas regiones del mundo. Como consecuencia ha desplegado una serie de operaciones militares que dibujan un mapa complejo de intervenciones. Este patrón de acciones bélicas, que se ha consolidado a lo largo de 2025 y los primeros días de este 2026, refleja una reconfiguración de alianzas y una estrategia de seguridad nacional que prioriza la acción directa. La discrepancia entre la retórica de «hombre de paz» y la realidad de los bombardeos y ataques selectivos ha generado debate tanto a nivel nacional como internacional, marcando un nuevo precedente desconocido hasta la fecha en la forma en que Estados Unidos proyecta su poder en el escenario global.
Cuerno de África y Oriente Medio
El 1 de febrero de 2025, se registró el primer gran golpe del segundo mandato de Trump en Somalia. Esta operación atribuida a AFRICOM fue presentada por el Pentágono como un ataque directo contra ISIS, con el objetivo explícito de degradar su capacidad de planear atentados. La campaña, según el recuento de fuentes especializadas, ha continuado de manera sostenida en el país del Cuerno de África, buscando desestabilizar la presencia yihadista en la región. La implicación de AFRICOM subraya la importancia estratégica que Estados Unidos otorga a la estabilidad en esta zona, crucial para las rutas marítimas y la seguridad regional.
En Irak, el 13 de marzo de 2025, una acción de la coalición liderada por Estados Unidos en la provincia de Anbar apuntó a un mando de alto rango de Estado Islámico. Este episodio fue descrito como parte de un patrón de «golpes quirúrgicos» contra nodos de liderazgo y logística del grupo yihadista. Entre el 15 de marzo y el 6 de mayo de 2025, Washington desplegó una intensa campaña aérea contra los hutíes en Yemen, a quienes define como una fuerza respaldada por Irán. El Pentágono informó que los ataques buscaron degradar capacidades de mando y control, defensas aéreas e infraestructura asociada a armas avanzadas. Los golpes hutíes al comercio marítimo en el mar Rojo también explican en parte esta intervención, que incide en la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, y la preocupación por la influencia del régimen iraní en la región, especialmente en el conflicto yemení causante de una devastadora crisis humanitaria.
El 22 de junio de 2025, Estados Unidos lanzó la Operación Midnight Hammer contra instalaciones nucleares iraníes profundamente protegidas. El gobierno estadounidense informó que en esta compleja operación participaron los sofisticados y esquivos bombarderos B-2 que emplearon municiones de profundidad, así como un submarino aportando misiles de largo alcance. Este ataque simboliza la determinación de Washington para evitar el desarrollo de capacidades nucleares por parte de Teherán, y tras generar una considerable preocupación internacional por sus posibles repercusiones, parece acreditado que tan solo ha retrasado temporalmente la aplicación de dichas capacidades nucleares.
Intervenciones en el Caribe, Pacífico y África Occidental
A partir del 2 de septiembre de 2025, la administración Trump impulsó una campaña sostenida de interdicción y ataques letales en el Caribe y el Pacífico oriental. El argumento principal de estas operaciones fue desmantelar redes de tráfico y frenar el flujo de narcóticos. Fuentes especializadas en seguridad y defensa han reportado un balance de al menos 106 muertos como resultado de estas acciones.
El 19 de diciembre de 2025, el Comando Central (CENTCOM) informó la ejecución de la Operación Hawkeye Strike en Siria. Esta operación tuvo como objetivo más de 70 objetivos asociados a Estado Islámico (ISIS) en el centro del país árabe, y fue presentada como una represalia directa por un ataque previo que causó la muerte de dos soldados estadounidenses y un intérprete civil en el transcurso de una acción militar sobre el terreno. Finalmente, el 25 de diciembre de 2025, el presidente Trump anunció ataques en Nigeria contra ISIS. Estas operaciones fueron coordinadas con fuerzas locales y ejecutadas, según la reconstrucción de los hechos, con misiles Tomahawk.
Futuro inmediato: Venezuela y Groenlandia
Aunque los ataques directos sobre territorio venezolano y la captura del presidente Nicolás Maduro ocurrieron ya en enero de 2026, este episodio se inscribe como una extensión inmediata del patrón de operaciones militares iniciado durante 2025 bajo la segunda presidencia de Donald Trump. La escalada de tensiones con Venezuela, que culminó en una intervención militar no vista desde la captura de Manuel Antonio Noriega en Panamá en 1989, refleja una política exterior de confrontación directa con regímenes considerados hostiles a los intereses nacionales estadounidenses. Asimismo, la reciente retórica sobre Groenlandia hace temer nuevas acciones ofensivas por parte de Trump en su misión de 'hacer América grande otra vez', sugiriendo que la expansión de la influencia estadounidense podría no limitarse a intervenciones militares tradicionales.
Desde luego la doctrina de «América Primero» (America First) es un principio fundamental que ha guiado la política exterior de Donald Trump. Esta filosofía prioriza los intereses nacionales por encima de todo, abogando por un enfoque unilateralista en las relaciones internacionales y una revisión de acuerdos internacionales y alianzas que, según esta visión, no benefician directamente a Estados Unidos. Se caracteriza por una postura escéptica hacia las instituciones multilaterales, un énfasis en la seguridad fronteriza y la protección económica, y una disposición a utilizar la fuerza militar para proteger lo que se perciben como intereses vitales. Este unilateralismo en la toma de decisiones ha redefinido el papel de Estados Unidos en el mundo, generando tanto apoyo como críticas a nivel global y situando a la Unión Europea (UE) en una delicada coyuntura.
La única novedad de tito Donald ha sido lo de Irán (que antes lo subcontrataban a Israel) y lo de cargarse narco lanchas. El resto de operaciones las vienen realizando desde hace 20 años (Siria, Irak, África...). Son simple "rutina", vamos que los militares ni preguntan que opina el presidente de turno.