El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una próxima reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el marco del prestigioso Foro Económico Mundial que se celebra en la ciudad suiza de Davos. El objetivo principal de este encuentro, según ha trascendido, será abordar la delicada cuestión de Groenlandia, un tema que ha vuelto a situarse en el centro de la agenda geopolítica internacional. Esta noticia, que añade una mayor incertidumbre a la ya compleja situación global, ha tenido un impacto inmediato en los mercados financieros, con el oro alcanzando cotas históricas y el IBEX 35 experimentando un retroceso significativo.
A través de su plataforma social, Truth Social, el líder republicano compartió detalles sobre una «conversación telefónica muy interesante» que mantuvo con Rutte «sobre Groenlandia». En dicha publicación, Trump precisó que, como resultado de esta llamada, acordó una reunión de las distintas partes en Davos. Posteriormente, en una segunda publicación en la misma red, el expresidente estadounidense divulgó una captura de pantalla de un mensaje en el que Mark Rutte, figura clave de la Alianza Atlántica, le aseguraba su «compromiso a encontrar una solución» a la situación planteada.
La repercusión de esta escalada de tensión no se ha hecho esperar en los mercados. El IBEX 35, principal índice bursátil español, abrió este martes con una nueva caída, alejándose de los máximos históricos que había alcanzado la semana pasada. Esta contracción se atribuye directamente a la presión generada por el repunte de la tensión arancelaria, después de que Donald Trump amenazara con imponer gravámenes adicionales a aquellos países europeos que se opongan a la propuesta de Estados Unidos de tomar el control de Groenlandia. En contraste, la cotización del oro al contado ha proseguido su imparable escalada, superando por primera vez el umbral de los 4.700 dólares por onza. Este hito se produce en medio de las crecientes fricciones entre Estados Unidos y Europa, alimentando el temor a una guerra comercial transatlántica y consolidando al metal precioso como un valor refugio por excelencia.
Nuevo frente geopolítico
La isla de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, ha emergido nuevamente como un punto de fricción en la geopolítica global, especialmente desde el interés manifestado por Donald Trump en su adquisición durante su anterior mandato. La propuesta de Estados Unidos de «tomar el control» de esta vasta isla ártica no es nueva, pero su resurgimiento ahora, con amenazas de aranceles, eleva considerablemente la apuesta. La importancia estratégica de Groenlandia radica en su posición geográfica privilegiada en el Ártico, una región cada vez más relevante por sus rutas marítimas y sus vastos recursos naturales, incluyendo minerales críticos y reservas de hidrocarburos. El control de Groenlandia podría otorgar a cualquier potencia una ventaja significativa en términos de seguridad, defensa y explotación económica en una de las últimas fronteras geopolíticas del planeta.
La oposición europea a esta iniciativa estadounidense es rotunda y se fundamenta en el respeto a la soberanía de Dinamarca y a los principios del derecho internacional. La Unión Europea y sus estados miembros ven con preocupación cualquier intento de alterar el statu quo de un territorio europeo sin el consentimiento de sus legítimos representantes. Esta postura ha provocado la reacción de Trump, quien ha utilizado la amenaza de aranceles como herramienta de presión, una táctica ya conocida de su anterior administración. La reunión en Davos entre Trump y Rutte, en este contexto, adquiere una relevancia capital, ya que el secretario general de la OTAN representa a una alianza que incluye a muchos de los países europeos afectados y que tiene un interés directo en la estabilidad del Atlántico Norte y el Ártico.
Impacto económico inmediato
La incertidumbre generada por este nuevo conflicto abierto por Donald Trump con sus socios europeos se suma a una persistente inestabilidad geopolítica global, que ha sido una constante en los últimos años. Esta situación, junto con las continuas compras de oro por parte de los bancos centrales de diversas naciones y las perspectivas de nuevos recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, ha impulsado la cotización del oro a niveles sin precedentes. El metal precioso alcanzó un máximo histórico intradía de 4.722,51 dólares, registrando una subida superior al 1 % respecto a su último cierre. Este comportamiento del oro refleja su tradicional papel como «valor refugio» en tiempos de turbulencia económica y política, atrayendo a inversores que buscan proteger su capital de la volatilidad.
De este modo, el precio de la onza de oro, que ya había roto la barrera de los 4.600 dólares hace apenas una semana, acumula en lo que va de este 2026 una revalorización superior al 9 %. Este impresionante rendimiento sigue a un excepcional 2025, que despidió como su mejor año desde 1979, con una subida de casi el 70 %. Estos datos confirman una tendencia alcista sostenida para el oro, impulsada por factores macroeconómicos y geopolíticos. Por otro lado, la caída del IBEX 35 es un claro indicador de la aversión al riesgo que se ha instalado en los mercados bursátiles europeos. La posibilidad de una guerra comercial con Estados Unidos, con la imposición de nuevos aranceles, genera preocupación entre los inversores y afecta negativamente a las expectativas de crecimiento de las empresas cotizadas.
¿Qué implica la reunión de Davos para la OTAN y Europa?
La presencia de Rutte, secretario general de la OTAN, en una reunión para discutir Groenlandia con Donald Trump en Davos es un hecho significativo. Aunque la OTAN es una alianza de defensa colectiva, su ámbito de acción se extiende a la seguridad de sus miembros, y la estabilidad en el Ártico es de creciente interés estratégico para la Alianza. La participación de Rutte deja claro que la cuestión de Groenlandia no se percibe únicamente como un asunto bilateral entre Estados Unidos y Dinamarca, sino que tiene implicaciones más amplias para la seguridad y la cohesión de la Alianza Atlántica. La postura de Trump, al amenazar a aliados europeos, pone a prueba la unidad de la OTAN y la diplomacia de su secretario general.
Para Europa, esta reunión representa una oportunidad, pero también un desafío. Por un lado, la intervención de Rutte podría servir para mediar en la disputa y buscar una solución que evite una escalada de tensiones comerciales y geopolíticas. Por otro lado, la insistencia de Trump en un tema tan sensible como la soberanía territorial de un aliado europeo subraya la fragilidad de las relaciones transatlánticas y la necesidad de que Europa fortalezca su propia autonomía estratégica en un mundo donde los viejos paradigmas están dejando de tener sentido. El resultado de este encuentro en Davos podría sentar un precedente importante para futuras interacciones entre Estados Unidos y sus aliados, especialmente en un contexto de creciente multipolaridad y competencia global.