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Energía

Encarecer el diésel a los extranjeros: Insólita fórmula para vadear la crisis energética mundial

Filipinas aplica el estado de emergencia por la situación de la energía y Eslovaquia impone medidas rompedoras pese a las advertencias de Bruselas

Un empleado de una gasolinera reposta un coche en una estación de servicio en Nanjing, provincia de Jiangsu. | Foto: Efe - FANG DONGXU

| Bratislava |

La crisis energética mundial ha alcanzado niveles sin precedentes, obligando a varios países a adoptar medidas extraordinarias para garantizar el suministro de combustible en plena ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. En este contexto Eslovaquia ha aprobado una controvertida normativa que obliga a los conductores extranjeros a pagar 2,012 euros por litro de diésel, casi un 30 % más que los nacionales, mientras que Filipinas se convierte en el primer país en decretar el estado de emergencia energética ante el agravamiento de la situación y el fantasma del desabastecimiento de carburantes, especialmente presente en el sudeste asiático.

El Gobierno eslovaco, formado por populistas, socialdemócratas y ultranacionalistas, defiende que la medida es temporal y se justifica por las dificultades de abastecimiento derivadas del cierre del oleoducto Druzhba, que transporta petróleo ruso a través de Ucrania. La Comisión Europea ha advertido que esta decisión es ilegal y viola el principio fundamental de igualdad entre ciudadanos comunitarios. Además, el incremento de los precios del combustible por el conflicto en Irán provoca que numerosos conductores de países vecinos acudan a repostar a Eslovaquia, donde tradicionalmente ha sido más económico.

Dentro mismo de la UE, Chipre acaba de anunciar un paquete de ocho medidas valorado en 200 millones de euros. Entre lo llamativo de las disposiciones adoptadas destaca el mantener el tipo reducido del 5 % de IVA sobre la electricidad hasta mayo de 2027, mientras que el impuesto sobre los combustibles se reducirá entre abril y junio; el IVA sobre la carne, las aves de corral y el pescado será eliminado entre abril y septiembre y no se aplicarán los denominados «impuestos verdes» sobre el combustible como forma de mitigar el incremento de precios.

Por su parte, en el archipiélago asiático, el presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. ha explicado que explora contactos con otros países proveedores «no afectados por la guerra» para lograr acuerdos que aseguren el suministro de petróleo y productos derivados. Durante su intervención, aunque Marcos evitó nombrar países específicos durante su discurso, en la pantalla situada a su espalda aparecían naciones como Japón, China, Corea del Sur, India y Rusia, esta última con ciertas sanciones levantadas temporalmente por Estados Unidos.

Polémica eslovaca contra conductores extranjeros

La decisión del Ejecutivo de Bratislava establece un precio diferenciado que discrimina directamente a los ciudadanos de otros países de la Unión Europea. Esta estrategia busca frenar el denominado «turismo de combustible», fenómeno que se ha intensificado en las últimas semanas debido a las importantes diferencias de precio entre Estados miembros. El Gobierno eslovaco argumenta que sin esta medida el país podría enfrentarse a un desabastecimiento crítico de carburante.

Sin embargo, Bruselas ha dejado claro que esta iniciativa contradice los tratados europeos y el principio de libre circulación. Los expertos legales advierten que cualquier ciudadano europeo afectado podría recurrir esta normativa ante los tribunales comunitarios, lo que podría derivar en cuantiosas sanciones para Eslovaquia. Pese a ello, el Gobierno mantiene su postura alegando que se trata de una situación excepcional que requiere respuestas inmediatas.

Emergencia energética

Asimismo el archipiélago filipino se ha convertido en el primer país del mundo en decretar formalmente el estado de emergencia energética ante la crisis de suministro provocada por la guerra en Irán. Esta declaración otorga amplios poderes al Gobierno de Manila para, entre otras acciones, controlar precios, reducir impuestos o agilizar las adquisiciones de combustible sin los trámites burocráticos habituales.

Ferdinand Marcos Jr. ha tratado de calmar la creciente tensión social afirmando que el país no está en riesgo inmediato, aunque reconoció que Filipinas cuenta con reservas de petróleo para aproximadamente 45 días. El presidente subrayó que la declaración de emergencia energética, que permanecerá en vigor durante un año salvo que el dirigente la prorrogue o revoque, permite que el «Gobierno tenga más opciones en caso de necesidad».

Como antesala al estado de emergencia energética decretado por el mandatario, el archipiélago había aplicado en los últimos días varias medidas de contingencia. Entre ellas destaca permitir el uso temporal de combustibles más contaminantes para determinados vehículos e industrias, así como la implementación de la jornada laboral de cuatro días para los funcionarios públicos. Filipinas, cuyas importaciones de crudo proceden casi por completo de los países del Golfo Pérsico, enfrenta una situación particularmente delicada. Ante la acuciante situación y la subida exponencial de los precios del combustible, el país ha registrado largas colas en las gasolineras que se extienden durante horas. Paralelamente, crece el malestar social con huelgas de conductores de autobuses que reclaman ayudas económicas al Ejecutivo, mientras los conductores de «jeepney» —medio de transporte popular emblemático del país— han convocado protestas masivas.

¿Cómo afecta la guerra en Irán a los precios mundiales?

El conflicto en Irán ha generado una presión adicional sobre los mercados energéticos globales en un momento ya de por sí delicado. Irán es uno de los principales productores de carburantes del mundo y cualquier inestabilidad en la región del Golfo Pérsico tiene repercusiones inmediatas en los precios internacionales del crudo. La situación bélica ha provocado interrupciones en las rutas de suministro, especialmente el estrecho de Ormuz, y ha generado incertidumbre entre los inversores, lo que tradicionalmente provoca aumentos especulativos en los precios. Para países importadores netos como Filipinas, plenamente dependientes de los flujos comerciales internacionales, esta escalada resulta particularmente perjudicial, ya que carecen de reservas estratégicas significativas y dependen del comercio internacional para satisfacer prácticamente toda su demanda energética.

Varios analistas internacionales advierten que Filipinas podría no ser el único país en decretar estados de emergencia energética en las próximas semanas. Naciones del sudeste asiático con perfiles de dependencia energética similares están monitorizando de cerca la evolución de la crisis. Tailandia, Vietnam e Indonesia han expresado preocupación por sus niveles de reservas y están estudiando medidas preventivas.

En Europa, aunque la situación es diferente debido a la mayor diversificación de fuentes, algunos países de Europa del Este que dependían históricamente del petróleo y gas rusos también evalúan planes de contingencia extraordinarios. La coordinación a nivel comunitario se antoja fundamental para evitar que cada Estado miembro adopte medidas unilaterales que puedan fragmentar el mercado único europeo.

Finalmente las consecuencias económicas de la crisis energética actual van mucho más allá del simple incremento en el precio del combustible. En Filipinas, sectores como el transporte público, la agricultura y la industria manufacturera enfrentan costes operativos que amenazarán su viabilidad en un corto periodo de tiempo. Los pequeños empresarios y los trabajadores autónomos son los más vulnerables ante esta situación, ya que carecen de márgenes para absorber los aumentos de costes. Es probable que el malestar social se manifieste no solo en protestas callejeras, sino también en un deterioro de la confianza en las instituciones. La implementación de jornadas laborales reducidas para funcionarios, aunque presentada como medida temporal, genera inquietud sobre la capacidad del Estado para mantener servicios públicos esenciales. Además en el caso eslovaco, la discriminación de precios podría generar tensiones diplomáticas con países vecinos y deteriorar las relaciones comerciales dentro de la Unión Europea, con efectos económicos difíciles de cuantificar a medio plazo.

4 comentarios

user Geperut | Hace 2 horas

No se porque los franceses se tienen que beneficiar de las ayudas des Gobierno español.

listarov listarov | Hace 3 horas

Y que se espera de esos paises como eslovaquia y demas

user Enlloc | Hace 3 horas

No tiene sentido aplicar una doctrina europea unitaria en cuanto a legislación (combustible, compraventa y alquiler de vivienda, etc) cuando no existe una capacidad adquisitiva y una política fiscal también unitarias. Es tomarle el pelo a la gente.

user val | Hace 4 horas

Es que somos tontos, las ayudas que da el gobierno a la gasolina la pagamos los ESPAÑOLES a base de otros impuestos. EL ESTADO LO RECAUDA DEL PUEBLO. Y luego vienen de Francia, Portugal,... a llenar el deposito. PAGADO CON NUESTROS IMPUESTOS..... no se puede ser mas TONTO.

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