El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó el martes sus previsiones de crecimiento debido a la fuerte alza de los precios de la energía y a las interrupciones en el suministro provocadas por la guerra con Irán, y advirtió de que la economía mundial quedaría al borde de la recesión si el conflicto empeora y el petróleo se mantiene por sobre los 100 dólares por barril hasta 2027.
Ante la enorme incertidumbre que rodea el conflicto de Oriente Medio, los responsables financieros reunidos en Washington para las reuniones de primavera boreal del FMI y el Banco Mundial presentaron tres escenarios de crecimiento: más débil, peor y severo, dependiendo de cómo se desarrolle la guerra. El escenario de referencia más optimista del informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales supone una guerra corta en Irán y pronostica un crecimiento del PIB real del 3,1% para 2026, 0,2 puntos porcentuales menos que en enero.
Los precios del petróleo promediarían 82 dólares por barril en 2026, lo que se compara con los cerca de 100 dólares para el precio de referencia de los futuros del Brent. De no ser por el conflicto en Oriente Medio, el FMI habría subido 0,1 puntos porcentuales su previsión de crecimiento, al 3,4%, debido al continuo auge de la inversión en tecnología, tasas de interés más bajas, aranceles estadounidenses menos severos y el apoyo fiscal en algunos países. Pero la guerra ha creado un riesgo mucho mayor para la economía mundial que la oleada inicial de altos aranceles impuesta por el presidente Donald Trump hace un año, dijo el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, a Reuters en una entrevista.
«Lo que está ocurriendo en el golfo Pérsico es potencialmente mucho, mucho más grave, y eso es lo que nuestros escenarios están documentando», dijo. En un «escenario adverso» de un conflicto largo que mantenga los precios del petróleo en torno a los 100 dólares por barril durante todo el año y en 75 dólares en 2027, el FMI prevé que el crecimiento del PIB mundial caería al 2,5%. En enero, el organismo había pronosticado que el crudo caería a unos 62 dólares este año. Y el peor escenario posible del FMI, el «escenario severo», supone un conflicto largo y cada vez más profundo, así como precios del petróleo mucho más altos que provocan importantes dislocaciones en los mercados financieros y condiciones financieras más restrictivas, lo que resultaría en una caída del crecimiento mundial al 2,0%.
«Esto supondría estar al borde de una recesión mundial», dijo el FMI, que añadió que el crecimiento solo ha estado por debajo de ese nivel cuatro veces desde 1980: las dos últimas recesiones graves fueron en 2009 y la pandemia de COVID-19 en 2020. Gourinchas dijo que, en este escenario, varios países entrarían en recesión abierta, con precios del petróleo que promediarían 110 dólares por barril en 2026 y 125 dólares en 2027. Precios así de altos durante un largo período también aumentarían las expectativas de que «la inflación llegó para quedarse», lo que provocaría mayores aumentos de precios y demandas de incrementos salariales. «Ese cambio en las expectativas de inflación va a obligar a los bancos centrales a pisar el freno (con respecto a la rebaja de tasas) y tratar de reducir la inflación», dijo, agregando que esto puede requerir más sacrificios que en 2022.
Sin embargo, el FMI dijo que los bancos centrales podrían «ignorar» un repunte pasajero de los precios de la energía y mantener las tasas de interés estables en un contexto de menor actividad económica, lo que supondría una relajación monetaria de facto, pero solo si las expectativas de inflación se mantienen estables. En el escenario severo, la inflación mundial para 2026 superaría el 6%, en comparación con el 4,4% del escenario de referencia más optimista, que es la hipótesis en la que se basan las previsiones de crecimiento regional y por países del FMI.
PRINCIPALES PERSPECTIVAS ECONÓMICAS
El FMI revisó a la baja su previsión de crecimiento para Estados Unidos al 2,3%, apenas una décima de punto porcentual menos que en enero. Esto refleja el efecto positivo de las reducciones de impuestos, el efecto retardado de las bajadas de tasas de interés y la continua inversión en centros de datos de inteligencia artificial, que compensan parcialmente el aumento de los costos energéticos. Se espera que estos efectos se mantengan, con un crecimiento del 2,1% en 2027, una décima de punto más que en enero.
La zona euro, que aún lucha frente el aumento de los precios de la energía provocado por la invasión rusa de Ucrania en 2022, se ve más afectada por el conflicto de Oriente Medio, con una caída del crecimiento de 0,2 puntos porcentuales en ambos años, al 1,1% en 2026 y a un 1,2% en 2027. El crecimiento de Japón se mantiene prácticamente sin cambios en el escenario más favorable, con un débil 0,7% para 2026 y un 0,8% para 2027, pero el FMI dijo que espera que el Banco de Japón suba las tasas a un ritmo ligeramente más rápido de lo previsto hace seis meses.
El FMI pronosticó un crecimiento del 4,4% para China en 2026, una décima menos que en enero, ya que el aumento de los costos de la energía y las materias primas se ve parcialmente compensado por la reducción de los aranceles estadounidenses y las medidas de estímulo gubernamentales. Sin embargo, el FMI señaló que los obstáculos derivados de sectores inmobiliarios deprimidos, una fuerza laboral en declive, menores rendimientos de la inversión y un menor crecimiento de la productividad reducirán el crecimiento de China en 2027 al 4,0%, una previsión que se mantiene sin cambios con respecto a enero.
En general, las economías emergentes y en desarrollo, donde el PIB tiende a depender más de los insumos petroleros, se ven más afectadas por el conflicto de Oriente Medio que las economías avanzadas, con una caída del crecimiento de 0,3 puntos porcentuales en 2026, al 3,9%. En ningún otro lugar se manifiesta esto de forma más evidente que en el epicentro del conflicto en la región de Oriente Medio y Asia Central, que verá caer su crecimiento del PIB en 2026 en dos puntos porcentuales completos, al 1,9%, en un contexto de daños generalizados en las infraestructuras y una drástica reducción de las exportaciones de energía y materias primas. (Reporte de David Lawder; edición en Español de Manuel Farías)