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Seguridad internacional

Alemania, la nueva locomotora del gasto militar y de defensa en Europa

El canciller Friedrich Merz confiesa su objetivo: crear el Ejército convencional más fuerte del Viejo Continente

El canciller alemán Friedrich Merz (C), durante un ejercicio de las Fuerzas Armadas alemanas (Bundeswehr) en Münster. | Foto: Efe - HANNIBAL HANSCHKE

| Berlín |

Alemania incrementará su presupuesto de defensa en un 27,9 % durante 2027, pasando de 82.700 millones de euros actuales a 105.800 millones en el próximo ejercicio fiscal. Esta decisión forma parte de la estrategia del canciller Friedrich Merz para convertir al país germano en la primera potencia militar convencional del Viejo Continente, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y la guerra de Ucrania.

El proyecto presupuestario presentado este miércoles por el Gobierno alemán contempla, además de la partida principal, una asignación complementaria de 27.500 millones de euros procedentes del fondo especial destinado a las Fuerzas Armadas. Esta cantidad representa un incremento del 7,8 % respecto a 2026, lo que situaría el presupuesto total del Ministerio de Defensa en 133.300 millones de euros, siempre que el Parlamento germano apruebe las cuentas antes del verano.

El vicecanciller y ministro de Finanzas, el socialdemócrata Lars Klingbeil, detalló en rueda de prensa que el apoyo a Ucrania, tanto en su vertiente militar como civil, contará con una dotación superior a 11.000 millones de euros. «Mi objetivo es que podamos defendernos de la agresión rusa, que Europa y Alemania tengan capacidad de disuasión y de defensa, y eso es precisamente lo que garantizamos con estos techos de gasto y con la planificación financiera» hasta 2030, señaló el responsable de las finanzas germanas.

La planificación militar alemana hasta 2030

La hoja de ruta presupuestaria del Gobierno alemán establece una escalada progresiva en el capítulo de defensa durante los próximos años. Según la planificación financiera presentada, el gasto militar alcanzará los 149.900 millones de euros en 2028, para después elevarse hasta los 158.900 millones en 2029. Este último año marca un hito significativo, ya que Berlín pretende cumplir con el compromiso adquirido ante la OTAN de destinar el 3,5 % del PIB a inversiones en capacidades militares.

El horizonte de 2030 contempla una asignación todavía más ambiciosa, con 179.900 millones de euros previstos para el sector de la defensa. Esta progresión sostenida refleja la determinación del Ejecutivo germano de transformar radicalmente su postura militar, abandonando décadas de moderación en este ámbito. El plan financiero quinquenal supone casi duplicar la inversión en defensa en apenas cuatro años, un cambio sin precedentes en la política de seguridad alemana desde la reunificación del país.

Compromiso con la seguridad europea

Friedrich Merz, al frente del Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas, ha subrayado de manera reiterada que la capacidad de defensa del país y de la Alianza Atlántica constituye una prioridad absoluta que requiere «seguir gastando mucho dinero». El mandatario conservador ha vinculado esta apuesta por el rearme con acontecimientos recientes en el escenario internacional.

«Los acontecimientos del último año, y no menos los de Irán en los últimos meses, muestran lo importantes que son las inversiones en nuestra capacidad de defensa», recalcó el canciller durante la presentación del proyecto presupuestario. Merz ha insistido en la filosofía que inspira este esfuerzo económico sin precedentes: «Queremos poder defendernos para no tener que defendernos (...) y el presupuesto refleja esto».

Desde que asumió su cargo hace aproximadamente un año, el jefe del Gobierno germano ha manifestado en diversas ocasiones su ambición de crear el Ejército convencional más fuerte de Europa. Esta declaración de intenciones no se limita a la retórica, sino que se plasma en cifras concretas y en un calendario de inversiones claramente definido.

Giro estratégico tras la invasión de Ucrania

El actual incremento presupuestario se enmarca en un cambio de paradigma que se inició en 2022, tras el comienzo de la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin. Aquel acontecimiento supuso un punto de inflexión en la política de defensa alemana, tradicionalmente caracterizada por la contención en el gasto militar y una aproximación diplomática a los conflictos internacionales. Ya aquel ejecutivo, liderado por un socialdemócrata, apretó el acelerador en esta materia.

La agresión rusa contra Ucrania provocó que Berlín activase un fondo especial de 100.000 millones de euros para modernizar sus Fuerzas Armadas, una decisión calificada en su momento como histórica. Este fondo extraordinario, del cual provienen los 27.500 millones contemplados para 2027, permitió sortear las restricciones constitucionales sobre el endeudamiento público y acelerar la transformación de la Bundeswehr.

El ministro de Defensa, Boris Pistorius, uno de los políticos mejor valorados en Alemania y también socialdemócrata, ha sido el artífice de la implementación práctica de este giro estratégico. Bajo su dirección, el ministerio ha identificado carencias críticas en equipamiento, personal y capacidades operativas que requieren inversiones masivas y sostenidas en el tiempo. Pistorius dispondrá de un presupuesto récord si finalmente el Parlamento aprueba las cuentas presentadas por el Ejecutivo.

Qué implica el objetivo del 3,5 % del PIB y el papel en la defensa europea

El compromiso de Alemania de alcanzar el 3,5 % del PIB en gasto militar para 2029 supera significativamente el objetivo del 2 % establecido por la OTAN como referencia mínima para sus Estados miembros. Este porcentaje situaría a la nación germana entre los países de la Alianza Atlántica con mayor esfuerzo relativo en defensa, superando incluso a algunas potencias militares tradicionales, algunas de ellas con paraguas de disuasión nuclear como Francia o Reino Unido.

Para poner en contexto esta cifra, el 3,5 % del PIB alemán representa una cantidad superior al presupuesto total de defensa de la mayoría de países europeos. Esta apuesta económica no solo busca reforzar las capacidades nacionales, sino también fortalecer el pilar europeo de la OTAN en un momento de creciente incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la seguridad del continente.

Alemania, como mayor economía de la Unión Europea y potencia industrial de primer orden, está llamada a desempeñar un papel central en la arquitectura de seguridad europea. Durante décadas, razones históricas vinculadas al militarismo del periodo nazi mantuvieron al país en una posición discreta en asuntos de defensa, privilegiando la cooperación multilateral y la diplomacia. Sin embargo, el nuevo escenario geopolítico ha modificado estas premisas tradicionales. La percepción de una amenaza rusa renovada, sumada a la eventual reducción del paraguas de seguridad estadounidense, ha empujado a Berlín a asumir mayores responsabilidades militares. Este cambio no está exento de debates internos, pero cuenta con un respaldo mayoritario tanto en el Parlamento como en la opinión pública alemana.

La posición geográfica de Alemania, en el centro de Europa, convierte al país en un elemento clave para la defensa del flanco oriental de la OTAN. Las inversiones contempladas incluyen no solo equipamiento y armamento, sino también infraestructuras logísticas que permitan el despliegue rápido de fuerzas en caso de crisis. La modernización de bases militares y la mejora de las conexiones ferroviarias y por carretera forman parte de esta estrategia integral de fortalecimiento defensivo. El auge del extremismo en la nación centroeuropea, encarnado en la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) agrega un componente de incertidumbre en esta senda militarista, tanto en clave interna como internacional.

Dimensión europea del rearme germano

Y es que el incremento del gasto militar germano no se produce de manera aislada, sino en coordinación con los socios europeos y en el marco de iniciativas comunes de la Unión Europea. La cooperación en proyectos de defensa conjuntos, como el desarrollo de nuevos sistemas de armas o la creación de capacidades compartidas, forma parte de la estrategia alemana para optimizar los recursos y evitar duplicidades innecesarias.

Iniciativas como el Fondo Europeo de Defensa o la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) se beneficiarán del mayor compromiso financiero alemán. Berlín ha expresado su voluntad de liderar proyectos multilaterales que fortalezcan la autonomía estratégica europea, reduciendo la dependencia de proveedores extracomunitarios en tecnologías críticas para la seguridad. Asimismo, el fortalecimiento de la industria de defensa europea constituye un objetivo paralelo al desarrollo de capacidades militares. Alemania busca que una parte significativa de las inversiones revierta en empresas del continente, generando empleo cualificado y consolidando una base industrial competitiva a nivel global. Este enfoque combina consideraciones de seguridad nacional con objetivos de política industrial y tecnológica.

1 comentario

Carles Bronson Carles Bronson | Hace 3 horas

Mientras no hagan como la ultima vez que se rearmaron y les de por poner a un pintor al frente del gobierno...

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