El niño palestino de trece años Amir Abu Musa, desplazado como tantos otros por las operaciones militares de Israel en Gaza, se dirigía a una boda con su familia cuando recibió una herida de metralla de una explosión cercana. El menor fue trasladado para recibir tratamiento en el hospital de campaña de la Cruz Roja en Rafah, al sur de la Franja, en el que después de 24 meses de prestar servicios a las comunidades se han implementado importantes mejoras. «Ya no puedo ir a la escuela y no puedo ver a mis amigos. Espero recuperarme y volver a estar sano, aún más que antes», dice en una sala del hospital.
«Tenemos la esperanza de vivir sin inseguridad, sin misiles, sin nada de eso, para jugar con nuestros amigos, ir a la mezquita, a la escuela, y de criar gallinas, porque no podemos hacer eso». El hospital de campaña de la Cruz Roja en Rafah se pensó como algo temporal. Se diseñó para durar doce meses, y ahora lleva dos años funcionando a causa de las necesidades. Ubicado en una zona remota del sur de Gaza, al haber pocas soluciones alternativas seguras o sostenibles al alcance, su existencia es fundamental para las comunidades desplazadas por el conflicto armado.
Según datos del Comité Internacional de la Cruz Roja el hospital de campaña de Rafah ha facilitado más de 11.300 cirugías, 250.000 consultas, más de 1.200 partos, 19.200 sesiones de fisioterapia y al menos 1.500 transfusiones de sangre. «Si bien parece muchísimo, no es suficiente. Las necesidades superan la capacidad de atenderlas. Es necesario que más insumos y equipamiento médico ingresen a Gaza y que sea accesible para todas las comunidades» describen fuentes de esta organización internacional.
El pasado jueves 7 de mayo, después de meses de negociaciones, 25 camiones con repuestos e insumos médicos para el hospital lograron ingresar a Gaza, lo que ayudará a extender su duración por al menos dos años más. El hospital está conformado por una asociación de dieciséis Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo —la dirección está a cargo de la Cruz Roja Noruega— que aportan personal, experiencia y equipamiento. «Estamos aquí para cumplir una función, una función importante», afirma Turkya Abu Krayyem, psicóloga de la Media Luna Roja Palestina que trabaja con pacientes y sus familiares en el hospital de campaña.
«Como especialista, a veces pienso en cómo mis pacientes, muchos de los cuales son niños amputados, seguirán adelante con su futuro. Así es que, al trabajar con estos niños, los estamos rehabilitando psicológicamente, aunque la herida física haya sanado. Pero gracias a la psicología podemos continuar el recorrido, darles esperanzas para vivir». Incluso ahora, meses después del cese de las hostilidades, el sonido de los disparos y las explosiones se siguen oyendo a diario desde el hospital. En toda Gaza, los trabajadores de la salud siguen arriesgando sus vidas para ayudar a otras personas. «Podríamos estar en peligro o ser víctimas de bombardeos, o resultar heridos a raíz de los enfrentamientos, porque estas cosas suceden. Si hay tiroteos en el hospital, podríamos resultar heridos», comenta Turkya.
«Mis hijos lo entienden, así que llaman todos los días cuando estoy en el hospital. 'Mamá, ¿cómo estás? ¿Te encuentras bien?’ Les respondo: 'Estoy bien'. No se duermen hasta que no nos vemos y nos abrazamos, así nos aseguramos de que estamos todos bien. Estamos acostumbrados a las dificultades y los desafíos, así que hacemos un gran esfuerzo para centrarnos en la seguridad y la protección», afirma.
A su vez la doctora Bhavna Chawla es una cirujana del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que trabaja en el hospital de campaña. Ha estado en seis puestos desde su apertura en mayo de 2024. «Este es un lugar muy, muy especial para mí. Es algo que me devolvió la fe en la cirugía de guerra, en los hospitales de campaña y lo mucho que podemos hacer con poco, incluso en la línea de frente», afirma Chawla. «Hemos tenido momentos en los que la metralla y las balas perdidas sobrevolaron el hospital, entraron a las tiendas en las que trabajamos, e incluso a veces en las salas. Pero los equipos siguen fuertes y no abandonan sus tareas».
«En el quirófano, de algún modo todo lo demás se convierte en una especie de ruido blanco al que no se le presta atención, al estar con toda la atención en lo que se está haciendo. Y no veo de qué otra manera podría hacerse». El Hospital de campaña de la Cruz Roja forma parte de un esfuerzo colectivo, un sistema de hospitales e instalaciones de salud en toda Gaza que continúa prestando servicios a las comunidades a pesar de la inmensa presión y la escasez de recursos. Los profesionales de Cruz Roja atienden a los refugiados palestinos según los preceptos del derecho internacional humanitario, que establecen que en un marco como el de Gaza se debe respetar y proteger al personal, las unidades y los transportes médicos, así como a los civiles, algo que no siempre se compadece con la realidad.
Hay que detener el GENOCIDIO que se está llenando s vano en Palestina. Hay que detener al estado terrorista de Israel y encerrar al criminal de guerra Netanyahu! La UE no puede mirar hacia otro lado!