La Guardia Revolucionaria de Irán ha acusado este martes a los Estados Unidos de violar su espacio aéreo en el sur del país y ha asegurado que se reserva «el derecho a responder», después de que el Ejército estadounidense lanzara bombardeos contra puntos del país a pesar del alto el fuego en vigor y las negociaciones en marcha para intentar lograr un acuerdo de paz. La tensión entre ambos países vuelve a escalar en la región del golfo Pérsico.
«El Ejército terrorista estadounidense, continuando con sus aventuras intervencionistas en la región y su comportamiento agresivo ha penetrado en espacio aéreo iraní en la región del golfo Pérsico», ha dicho en un comunicado la Guardia Revolucionaria de Irán, en el que afirma que los sistemas de defensa antiaérea, «para defender la integridad territorial del país», identificaron y derribaron un dron MQ-9. Teherán asegura haber activado sus sistemas de defensa aérea ante la incursión.
«Asimismo, abrieron fuego contra un dron RQ-4 y contra un avión de combate F-35 que invadieron el espacio iraní, forzándolos a huir y abandonar nuestras aguas territoriales», ha señalado el comunicado recogido por la cadena pública IRIB. Las autoridades iraníes sostienen que lograron repeler varios aparatos militares estadounidenses en la zona.
En este sentido, la Guardia Revolucionaria ha recalcado que ya avisó en el pasado contra cualquier violación del alto el fuego y ha hecho hincapié en que se reserva «el derecho legítimo a responder» a estos ataques, sin que por ahora haya informaciones sobre víctimas o daños en territorio iraní. Irán advierte de una posible respuesta militar en caso de nuevas incursiones.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní ha denunciado la «flagrante violación del alto el fuego» por parte de Estados Unidos y ha acusado a Washington de «continuar con sus acciones ilegales e injustificadas» desde la tregua, pactada el 8 de abril, «especialmente con numerosos casos de piratería marítima contra buques comerciales iraníes durante las últimas 48 horas». El Gobierno iraní eleva el tono diplomático y acusa a Washington de incumplir acuerdos de tregua y mantener acciones hostiles.
«La comisión de estas acciones agresivas de forma simultánea al proceso diplomático mediado por Pakistán revelan nuevamente la imprudencia y falta de compromiso de la delegación estadounidense respecto a la nación iraní, los pueblos de la región y la comunidad internacional», ha señalado Teherán. Irán vincula el episodio a un deterioro del proceso diplomático en marcha.
En este sentido, ha esgrimido que estos hechos demuestran que Irán tiene motivos para mantener «profundas sospechas sobre el régimen estadounidense», teniendo en cuenta «la lógica y un conocimiento profundo de su naturaleza y sus acciones vengativas y criminales contra el pueblo iraní». El Ejecutivo iraní insiste en su desconfianza estructural hacia la política exterior de EEUU.
Por ello, ha expresado su «firme condena» a estos ataques y ha hecho hincapié en que Washington «es totalmente responsable de las consecuencias derivadas de estas agresiones». «Sin duda, la República Islámica de Irán no dejará ningún mal sin respuesta y no dudará a la hora de defender a la nación iraní», ha apostillado. Teherán advierte de una respuesta firme ante cualquier nueva acción militar.
El portavoz del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el capitán Tim Hawkins, ha indicado que estos ataques estadounidenses fueron lanzados «en defensa propia» para «proteger» a las tropas estadounidenses de las amenazas iraníes, antes de detallar que los objetivos fueron embarcaciones y bases de lanzamiento de misiles en el sur de Irán. Washington sostiene una versión opuesta y justifica la operación como defensa de sus fuerzas desplegadas.
Por su parte, el portavoz del Ejército de Irán, Abolfazl Shekarchi, ha advertido de que cualquier ataque contra el país recibirá «una respuesta mucho más violenta» que «irá más allá de las fronteras de la región», antes de recalcar que cualquier bloqueo a las exportaciones iraníes llevará a Teherán a «evitar la salida de petróleo» de Oriente Próximo. El clima de advertencias cruzadas eleva el riesgo de una escalada regional con impacto energético global.