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Los cinco misterios sin resolver de la investigación de la Fiscalía a Juan Carlos I

Una información novedosa o relevante podría abrir en cualquier momento otro procedimiento

Imagen de archivo del rey emérito Juan Carlos I durante un acto. | Efe

| Madrid |

La investigación de la Fiscalía del Tribunal Supremo al rey emérito Juan Carlos I deja por el camino varios incógnitas por resolver que no cierran el relato judicial sobre la figura del monarca, de manera que una información novedosa o relevante podría abrir en cualquier momento un nuevo procedimiento.

Aunque la Fiscalía sí que ha constatado posibles delitos, resulta que estarían prescritos o bien habrían sido cometidos antes de la abdicación en 2014, cuando Juan Carlos I estaba protegido por la inviolabilidad, más allá de los misterios no resueltos que afectan al patrimonio del monarca.

Los millones de Arabia Saudí

El 8 de agosto de 2008 la fundación panameña LUCUM, de la que el emérito era el único beneficiario, abrió una cuenta secreta en Suiza y recibió un ingreso de 65 millones de euros del Ministerio de Hacienda Saudí, que quedó reflejado como «importe enviado por el rey Abdallah de Arabia Saudí como regalo según la tradición saudí de cara a otras monarquías».

Según la Fiscalía, la investigación no ha podido esclarecer «vinculación alguna» entre el ingreso de 64,8 millones de euros y la adjudicación del AVE a La Meca a un consorcio de empresas españolas ni que ese pago esté relacionado con comisiones, sino que «se trataría» de un «regalo» «en consideración» a su condición de jefe de Estado.

El maletín del sultán

Tampoco hay rastro documental del maletín repleto de billetes procedentes del sultán de Bahrein. La Fiscalía indica que el 7 de abril de 2010 se realizó un ingreso «en efectivo» de 1.895.250 dólares en una cuenta de LUCUM «cantidad al parecer entregada a S.M. D. Juan Carlos por el sultán de Bahrein, sin que se conozcan más datos».

Tan solo hay dos referencias breves a este hecho y en una de ellas los fiscales hablan de «encaje penal» por un posible cohecho, una hipótesis que también se plantea con los 65 millones -aquí además se abre la puerta a un blanqueo- si bien todo desemboca en la inviolabilidad que amparaba al emérito entonces.

El origen de los fondos

Según la información recibida de Jersey, el 9 de marzo de 2004 Joaquín Romero Maura constituyó un «trust» denominado The JRM 2004 Trust con 14.923.604 euros, fruto de la liquidación de otros dos instrumentos similares -Tartessos Trust y Hereu Trust- creados en los años 90 por Manuel Jaime de Prado y Colón de Carvajal, considerado testaferro del rey, quien en 2004 liquidó eso trusts.

Ante la ausencia de documentación sobre ellos, la Fiscalía desconoce el origen de los fondos con que fueron creados (4 millones en un caso y un millón en el otro) y advierte de las «razones desconocidas» por las cuales en 1999 Simeón de Bulgaria transfirió 9 millones de dólares a uno de ellos.

Los familiares

Juan Carlos I no fue el único en beneficiarse del dinero opaco que ocultó al fisco durante años. La Fiscalía revela que el empresario mexicano Allen Jesús Sanginés Krause transfirió casi un millón de euros, destinado tanto «al abono de gastos particulares» de Juan Carlos o «de personas relacionadas con él por tratarse de familiares o allegados del mismo», como «al pago de viajes efectuados» por el emérito así como «por sus familiares o allegados».

Las escopetas

La Fiscalía detalla que el emérito recibió como «regalo» tres armas de fuego por un importe de 101.636 euros a cargo de la Fundación Zagatza, constituida por su primo Álvaro de Orleans y que tuvo como beneficiario a Juan Carlos I, que recibió esas escopetas de su primo como una donación.

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