El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido al magnate multimillonario Elon Musk que «Marte puede esperar, la humanidad no», después de que este último haya mostrado su sorpresa por la regularización extraordinaria de personas migrantes aprobada este martes por el Ejecutivo.
Sánchez ha respondido así este jueves, a través de un mensaje en la red social ‘X’ recogido por Europa Press, a la reacción del magnate sudafricano, quien, de la mano de su empresa de fabricación aeroespacial SpaceX, pretende aterrizar una de sus aeronaves en el planeta rojo.
En concreto, Musk ha retuiteado con la palabra «Wow» la publicación de otro usuario que recogía el siguiente texto: «España acaba de legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales para ‘derrotar a la extrema derecha’». Ante ello, el líder del Ejecutivo ha ironizado: «Marte puede esperar, la humanidad no».
La medida, que el Gobierno ha autorizado a poner en marcha con trámite de urgencia, podría suponer una recaudación de entre 20 y 26 millones de euros en concepto de tasas administrativas, en un proceso del que, según estima el Ejecutivo, se beneficiarían 500.000 migrantes.
Marte se presenta hoy no solo como el siguiente paso en la exploración espacial, sino como el horizonte de una sociedad construida bajo una lógica totalmente distinta. En la inmensidad del planeta rojo, no hay lugar para la improvisación ni para el asistencialismo que drena los recursos de los que sí aportan. Vivir en Marte exige, por pura necesidad de supervivencia, un entorno de mérito y utilidad absoluta. En una colonia donde el oxígeno, el agua y la energía están contados, el concepto de "vivir de paguitas" es físicamente imposible. Cada individuo debe ser un activo valioso; quien no contribuye, pone en riesgo la vida de toda la comunidad. Es un ecosistema donde la productividad no es una opción, sino una norma de entrada. Asimismo, la distancia y la tecnología necesarias para llegar allí establecen un filtro natural e infranqueable. Marte podría convertirse en el único refugio donde el control de acceso sea absoluto, eliminando por completo la posibilidad de la inmigración ilegal. Sin fronteras terrestres que cruzar ni sistemas de bienestar que explotar, la vida en el planeta rojo se perfila como un proyecto exclusivo para aquellos que poseen la capacidad, el esfuerzo y la disciplina necesarios para sostener una civilización desde cero. En definitiva, Marte no es solo un destino físico, es la oportunidad de resetear la estructura social: un lugar donde solo la excelencia y el trabajo garantizan la permanencia, libre de las cargas y desajustes que lastran las sociedade