El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alcanzará este jueves 5 de febrero un hito histórico al convertirse en el tercer mandatario con más días en el cargo de la democracia española. Con 2.805 días al frente del Ejecutivo, superará la marca establecida por José Luis Rodríguez Zapatero, quien acumuló 2.804 jornadas en el Palacio de la Moncloa entre abril de 2004 y diciembre de 2011. Este logro llega en un momento de especial complejidad política, con un Gobierno que depende de complejas negociaciones parlamentarias para sacar adelante sus iniciativas legislativas.
Desde que juró su cargo el 2 de junio de 2018, tras prosperar la moción de censura contra Mariano Rajoy, el líder socialista ha manifestado en reiteradas ocasiones su intención de agotar la legislatura hasta 2027. En su balance de finales de diciembre de 2025, insistió en este compromiso pese a las dificultades que atravesó el PSOE durante ese año, marcado por diversos casos de corrupción y acoso sexual que afectaron al partido. La determinación de Sánchez de no adelantar las elecciones generales permanece inalterada, incluso ante la posibilidad de no aprobar nuevos presupuestos generales durante el actual mandato.
El recorrido que le queda por delante en el listado histórico está claramente definido. El próximo 15 de mayo de 2026 superará los 2.904 días que José María Aznar permaneció como presidente entre mayo de 1996 y abril de 2004, convirtiéndose así en el segundo mandatario con más longevidad en el cargo. Solo Felipe González quedará por delante en el ranking, con sus 4.903 días al frente del Ejecutivo durante el extenso periodo comprendido entre diciembre de 1982 y mayo de 1996.
Estrategia de acercamiento a los socios parlamentarios
Para garantizar la estabilidad de su Gobierno y alcanzar el objetivo de completar la legislatura, Sánchez ha iniciado 2026 con una serie de gestos dirigidos a sus socios de investidura. El pasado lunes alcanzó un acuerdo con Podemos sobre la regularización de inmigrantes, un pacto que abre la puerta a que la formación morada respalde la delegación de competencias en materia de migración a Cataluña, reivindicación histórica de Junts per Catalunya.
A pesar de que fuentes gubernamentales reconocen que la interlocución con el partido de Carles Puigdemont atraviesa momentos difíciles, desde Moncloa no se renuncia a contar con su apoyo. En esta línea estratégica se enmarca la decisión de incluir en el primer pleno del actual periodo de sesiones, previsto para la próxima semana, el debate de una propuesta del Gobierno centrada en castigar de forma especial la multirreincidencia, un tema que interesa especialmente a la formación independentista catalana.
La estrategia de cesión de protagonismo en los anuncios también ha caracterizado la relación del presidente con otros partidos clave de su mayoría parlamentaria. A principios de enero fue el líder de ERC, Oriol Junqueras, quien comunicó públicamente un nuevo acuerdo sobre el modelo de financiación autonómica. Este gesto replica el que ya se produjo a finales del pasado año cuando se permitió que fuera EH Bildu quien anunciara la prórroga de las medidas incluidas en el denominado escudo social, pese a que posteriormente el real decreto correspondiente no logró el respaldo del Congreso.
Lo mismo ha sucedido este mismo martes, cuando el PNV se ha llevado el gato al agua y ha acordado junto al Gobierno la ampliación del llamado escudo social a los propietarios con una sola vivienda en alquiler, un «acuerdo de mínimos» según los jeltzales que permitirá seguir negociando mejoras en materia de vivienda. El ejecutivo ha optado finalmente por aprobar en dos decretos distintos la revalorización de las pensiones, junto a otras medidas del escudo social que concitan el consenso de los grupos, y la prórroga de la suspensión de los desahucios, según han informado fuentes próximas.
Acuerdos con el País Vasco y presión del PP
Y es que, en paralelo a estos movimientos en el ámbito nacional, las negociaciones con el Gobierno vasco han dado frutos recientes. El Ejecutivo central y el autonómico han cerrado recientemente una serie de transferencias que se prevé ampliar tras la reunión celebrada el pasado martes en Moncloa entre Sánchez y el lehendakari, Imanol Pradales. Estos avances representan un elemento más en la compleja arquitectura parlamentaria que sostiene al actual Gobierno de coalición.
Mientras tanto, el Partido Popular y su líder, Alberto Núñez Feijóo, mantienen una constante presión sobre el presidente para que adelante las elecciones generales. Ante estas peticiones reiteradas, Sánchez intensifica su estrategia de acercamiento a los socios de investidura como mecanismo para garantizar que puede cumplir su objetivo de alcanzar el año 2027 sin convocar comicios anticipados. La viabilidad de esta estrategia dependerá en gran medida de su capacidad para seguir tejiendo acuerdos puntuales que compensen la falta de una mayoría parlamentaria estable.
Ranking histórico de presidentes del Gobierno en democracia
La clasificación completa de mandatarios por tiempo en el cargo desde la restauración democrática ofrece una perspectiva reveladora sobre la estabilidad política española. Felipe González encabeza la lista con 4.903 días al frente del Ejecutivo, un periodo que abarcó desde diciembre de 1982 hasta mayo de 1996, durante el cual el PSOE obtuvo cuatro mayorías absolutas consecutivas antes de perder la última legislatura.
José María Aznar ocupa actualmente la segunda posición con 2.904 días, correspondientes a dos legislaturas completas entre mayo de 1996 y abril de 2004. La tercera plaza la ostenta por ahora José Luis Rodríguez Zapatero con 2.804 días, repartidos también en dos mandatos que se extendieron desde abril de 2004 hasta diciembre de 2011. Pedro Sánchez superará a Zapatero este jueves y a Aznar en mayo, consolidándose así en el segundo puesto histórico.
Mariano Rajoy suma 2.354 días en el cargo, periodo que se extendió desde diciembre de 2011 hasta junio de 2018, cuando la moción de censura presentada por Sánchez puso fin anticipadamente a su segundo mandato.
Los mandatos más breves desde la transición
Los dos primeros jefes de Gobierno de la etapa democrática son quienes menos tiempo permanecieron en Moncloa. Adolfo Suárez fue nombrado por el rey Juan Carlos y juró el cargo el 5 de julio de 1976, revalidándolo posteriormente tras las primeras elecciones del 15 de junio de 1977, que configuraron las Cortes que alumbrarían la Constitución de 1978. Continuó como presidente tras los comicios generales de 1979, pero dimitió a mitad de mandato. El 25 de febrero de 1981 dejó la presidencia sumando un total de 1.697 días en el puesto.
Su sustituto fue Leopoldo Calvo Sotelo, quien tras una sesión de investidura dramáticamente interrumpida por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, juró como presidente del Gobierno el 26 de febrero de ese mismo año. Calvo Sotelo estuvo al frente del Ejecutivo hasta el 1 de diciembre de 1982 y, con apenas 644 días, ostenta el récord de quien ha desempeñado esa responsabilidad durante el periodo más breve desde la recuperación de la democracia española. Para muchos analistas la longevidad de un mandato presidencial constituye un indicador relevante de estabilidad política y capacidad de gestión gubernamental. Un periodo extenso al frente del Ejecutivo permite implementar reformas estructurales de largo alcance, consolidar políticas públicas y desarrollar una visión estratégica que trascienda la gestión de corto plazo. Sin embargo, un largo tiempo también puede reflejar desgaste y la consiguiente fragmentación parlamentaria y la necesidad de complejas alianzas para mantener la gobernabilidad, como sucede en el caso actual con la dependencia del Gobierno de múltiples socios parlamentarios con agendas diferenciadas y en un momento donde la polarización campa a sus anchas.
Como son las cosas, es merecedor de mas días en prision por el mal que esta haciendo en España el y toda su familia empezando por su esposa y hermano.