El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este miércoles para ofrecer una declaración pública en mitad del conflicto en Oriente Próximo, desencadenado desde el pasado sábado con el ataque de EEUU e Israel a Irán, y después de que Donald Trump asegurara este martes que quiere cortar las relaciones comerciales con España por «ser un aliado terrible». Sánchez ha subrayado que el Gobierno de España pide una solución diplomática al conflicto, como en Ucrania y Gaza; «estamos en contra de este desastre» y «no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que es contrario a nuestros valores simplemente por miedo a las represalias de alguno». No obstante, ha dejado claro que «nadie está al lado de los ayatolás», «repudiamos el régimen de Irán», pero «no se puede responder a una ilegalidad con otra».
En una intervención sin presencia de periodistas, Sánchez ha manifestado que la posición del Ejecutivo «es clara y consistente»: «la misma que en Ucrania y en Gaza». Así, ha asegurado que España está en contra de «la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos», especialmente a la sociedad civil, y ha subrayado que este país «no va a asumir que el mundo tiene que solucionar sus problemas con conflictos y bombas. No podemos repetir errores del pasado. En definitiva, la postura de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra», un lema que ya se popularizó en la guerra de Irak, a la que también ha aludido.
En este punto, «y aunque en un escenario todavía incierto» y «sin tener todavía claros los objetivos de quienes realizaron el primer ataque», el mandatorio español ha recordado que «el mundo, España y Europa ya han estado aquí antes». Ha recordado cómo hace 23 años EEUU y otro presidente al actual «nos arrastró a una guerra en Oriente Medio, una guerra que en teoría, así se dijo entonces, se hacía para eliminar las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero en perspectiva produjo el efecto contrario, con la situación de mayor oleada de inseguridad de nuestro continente desde la caída del muro de Berlín». Se ha referido entonces al «regalo del trío de las Azores a los europeos: un mundo más inseguro, y una vida peor».
Sánchez cree que de esta guerra «no va a salir un orden internacional más justo, ni mejores salarios, ni mejores servicios públicos.. de hecho, lo que de momento tenemos es incertidumbre económica, subida del precio del petróleo, del gas... Los gobiernos estamos aquí para mejorar la vida de la gente, no para perjudicarla. Y quienes no lo hacen no pueden usar el humo de la guerra para tapar su fracaso y llenar, de paso, los bolsillos de unos pocos».
Medidas
El presidente ha asegurado que el Ejecutivo «está estudiando escenarios y posibles medidas» para ayudar, si fuera necesario, a hogares, trabajadores, empresas y autónomos a «mitigar» el impacto económico sobre ellos del conflicto en Oriente Próximo. Ha subrayado que, «gracias al dinamismo de la economía española y a la responsabilidad de su política fiscal», España «cuenta en estos momentos con los recursos necesarios para hacer frente también a esta crisis». Además, ha explicado que se está asistiendo a los españoles que se encuentran en Oriente Medio para ayudarles a regresar al país, si así lo desean.
En el final de la comparecencia, ha aclarado, que su gobierno «no va a practicar un seguidismo ciego y servil», que su propósito es «ser coherente, y no va a ser cómplice». Sánchez cree que «la espiral de violencia es «absolutamente evitable». «Algunos dirán que estamos solos, pero el gobierno de España está con quienes tiene que estar».
Las derechitas cobardes, tan patriotas de postín, poniéndose de rodillas ante el amo Trump...