Los ministros de Economía y Comercio de España, Alemania, Italia, Portugal y Austria pidieron a la Comisión Europea a través de una carta publicada este sábado un impuesto a los beneficios de las empresas energéticas para distribuir «de manera equitativa» las consecuencias de la guerra en Oriente Medio.
«El conflicto en Oriente Medio ha provocado un aumento de los precios del petróleo, lo que supone una carga considerable para la economía europea y para los ciudadanos europeos. Es importante que esta carga se distribuya de manera equitativa», señalaron los ministros en la carta, fechada el 3 de abril y dirigida al comisario europeo de Clima, Neutralidad Climática y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, según informó hoy en X el titular de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo.
Para ello, los ministros de los cinco Estados miembros proponen que el Ejecutivo Europeo desarrolle medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas a través de un «instrumento de contribución a escala de la UE sustentado en una base jurídica sólida. Ya en 2022 se introdujo un instrumento similar mediante una contribución solidaria temporal (...) como medida de emergencia para hacer frente a los elevados precios de la energía» provocada por la invasión rusa de Ucrania, recordaron los ministros.
Sin embargo, plantearon a la Comisión estudiar si los beneficios obtenidos en el extranjero por las empresas petroleras multinacionales pueden incluirse de una manera más específica de lo que se hizo en 2022. Los ministros de Economía aseguraron que esta «solución europea» permitiría financiar «ayudas temporales, especialmente para los consumidores, y frenar el aumento de la inflación, sin imponer cargas adicionales a los presupuestos públicos». Asimismo, mandaría «un mensaje claro» que quienes se beneficien de la guerra deben aportar «para aliviar la carga que recae sobre la población en general. Nos complace que la Comisión Europea haya prometido examinar rápidamente la cuestión», concluyeron.
Buenos días. 4+1=5 , somos 27. O sea, 22 países de la Unión Europea no piden ese impuestos a las energéticas. ¿Cómo encaja un impuesto como este en las cuentas de las empresas? Si el EDIBTA no cambia, cambia el beneficio neto. Cualquier contable sabe, no hace falta ser economista, que habrá que aumentar ese beneficio antes de impuestos para mantener el margen, subiendo precios. Ojo, como afectaría a todas las energéticas, la subida de precios no afectaría a la competitividad entre ellas. Recordemos que los precios están liberalizados. No deja de ser una maniobra burda de captación del voto inculto, y de paso si cuela, unos durillos para el Estado. La pasta siempre es buena para el político. Ya saben quien pagará finalmente esos durillos. De otra parte Europa no hace más que pedir que se retire definitivamente el lmpuesto a la producción eléctrica, producción, no negocio; importante detalle. Así pues, ocurre que en España, el gobierno saca pecho de lo barata que se ha llegado a hacer la electricidad gracias a su enfoque de renovables. Así es, sin duda. Pero, con una de las generaciones más baratas tenemos una de las más caras de Europa en la factura al consumidor. ¿Por qué? Intermediarios. El mayor intermediario es el Estado a través de su gestor, el gobierno. Ocurre igual que con los productos del campo, son muy baratos en origen, demasiado; y carísimos en los supermercados o tiendas. Esto hace a nuestras empresas incompetentes en Europa. Saludos.