El inspector jefe de la UDEF que dirigió la investigación del caso Gürtel y de la caja B del PP, Manuel Morocho, ha desvelado que en 2015 avisó al juez instructor Pablo Ruz de la existencia de una investigación policial paralela al extesorero del PP. «Están encima de Bárcenas», ha asegurado que le dijo, y ha añadido que ya entonces, tanto él como el juez, eran conscientes de que lo que se pretendía era «echar abajo la investigación».
También ha defendido que durante la investigación judicial al extesorero no se promovieron registros ni intervenciones telefónicas porque, según ha expuesto, «no había elementos para tomar esa medida tan invasiva de los derechos fundamentales». En su segundo día de testifical en el juicio del caso Kitchen en la Audiencia Nacional, Morocho ha continuado respondiendo a las defensas de los diez acusados en este juicio por la presunta puesta en marcha desde el Ministerio del Interior de una operación parapolicial de espionaje a Bárcenas y a su familia con el objeto de sustraer documentación y audios comprometedores para el PP y sus dirigentes.
Como expuso ayer, la primera vez que fue consciente de esas pesquisas paralelas fue a través de un correo electrónico remitido en agosto de 2015 desde la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía en el que se daba cuenta de seguimientos a Bárcenas y su familia. El abogado del exnúmero dos de Interior Francisco Martínez, uno de los principales acusados junto al exministro Jorge Fernández Díaz, ha querido saber si eso le llevó a realizar alguna investigación al respecto.
Había indicios claros de que querían echar abajo la investigación
Morocho ha respondido que no, y que como ya dijo ayer, se limitó a enseñarle el correo a su jefe de sección, que no dijo nada y se fue del despacho. Actitud que ha destacado «es un elemento lógicamente indicador». «Evidentemente se lo dije al magistrado», al que alertó, según ha expuesto, de que «estaban encima de Bárcenas» y que ante esa evidencia optaron por «actuar con cuidado porque había unos indicios claros de que querían echar abajo la investigación. Entonces no podíamos cometer errores».
El letrado de Martínez, Pedro Colina, también le ha preguntado por qué en ningún momento de la investigación al extesorero se promovieron registros en su domicilio o intervenciones telefónicas, sobre todo después de que en la prensa nacional aparecieran mensajes entre Bárcenas y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en alusión al famoso «Luis, sé fuerte».
Ha explicado que en ese momento no lo vieron necesario porque lo que convenía «era volcarse en el análisis de la información que venía de Suiza y ampliar con Argentina, Estados Unidos y Uruguay». «Ahí se volcó la instrucción porque realmente era lo importante» y ha recalcado que fruto de esas comisiones rogatorias se intervinieron saldos en cuentas vinculados a Bárcenas en Suiza de más de 22 millones de euros.
Daba cuenta diariamente al juez de todo lo que estaba ocurriendo
El abogado de Martínez también le ha preguntado si se quejó ante el juez instructor de las presiones que ayer dijo hacer sufrido por parte de sus superiores y ha relatado que efectivamente «le daba cuenta diariamente de todo lo que estaba ocurriendo». No obstante ha dicho que el juez «tenía como objetivo prioritario que avanzara el procedimiento» y optó por no hacer nada y evitar una actitud «obstruccionista».
En cuanto a las presiones para modificar sus informes por parte de sus superiores, ha señalado que ante esos cambios a los que le instaban, el juez le dijo que si creía que se podían verificar sus deducciones con elementos externos no era admisible que cambiase nada, y en ese sentido «fue taxativo». Ruz, ha recordado, también le dijo que no quería que ningún mando fuera a ninguna reunión con él y le pidió que les advirtiera de que si iban no iban a entrar a la reunión.
El abogado del excomisario José Manuel Villarejo, Antonio García Cabrera, le ha preguntado por su parte por qué solo incluyó en un documento sobre las presiones para cambiar sus informes de Gürtel el nombre de sus superiores directos, no de los acusados en Kitchen, ante lo que este ha dicho que éstos «eran los ejecutores finales de las órdenes que daban ellos».
Las defensas también han cuestionado que Morocho no introdujera en el sistema interno de la Policía (GATI) el nombre de Rosalía Iglesias, mujer de Bárcenas, ante lo que éste ha explicado que no podían introducir todos los datos y que en todas las investigaciones de blanqueo se investiga también a la familia. Según Morocho, la Dirección Adjunta Operativa (DAO) debía saber que Iglesias estaba siendo también investigada porque era público y «notorio» en los medios de comunicación, que «es lo que les preocupaba».