Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra este viernes, un nuevo estudio pone el foco en una realidad silenciada: la sobrecarga mental de las madres en España. El 78 % de ellas se siente desbordada y más de la mitad reconoce haber sufrido ansiedad, depresión o agotamiento emocional. El informe El estado de la maternidad en Europa 2024 , basado en las experiencias de 9.600 madres de 12 países europeos, sitúa a España entre los primeros puestos del continente en niveles de burnout materno, un fenómeno cada vez más extendido y todavía poco visibilizado.
En declaraciones a este medio, la psicóloga mallorquina Verónica Duque, especializada en Infanto-Juvenil y Psicología perinatal, subraya que «el agotamiento materno no es una cuestión de debilidad individual, sino el resultado de una estructura social que sigue delegando la crianza casi exclusivamente en las madres». «Se espera que trabajen como si no tuvieran hijos, y que críen como si no trabajaran. Esta madre ideal no existe, pero muchas se sienten fracasadas por no poder alcanzarla», denuncia Duque.
Aunque cada vez más padres participan en la crianza, la realidad de la carga mental sigue recayendo mayoritariamente sobre las madres. Son ellas quienes organizan, recuerdan y planifican: desde las citas médicas, los cambios de armario, hasta las reuniones escolares o la talla de zapatos de sus hijos. «La maternidad actual es más agobiante que hace unas décadas. Las madres se sienten invisibles, solas y frustradas por no llegar a todo», afirma Duque.
Según el informe, solo un 53 % de las madres españolas siente que su rol está reconocido por la sociedad, una cifra inferior a la media europea (59 %). Además, un 64 % de las tareas domésticas y de cuidado sigue recayendo sobre ellas, independientemente de su situación laboral.
Soledad, frustración y abandono institucional
El informe alerta de que muchas madres con problemas de salud mental no acuden al médico porque se sienten desbordadas o priorizan las necesidades de sus hijos.
Verónica Duque insiste en que la solución no puede recaer en las madres. «Hacer tribu, pedir ayuda sin culpa, flexibilizar la autoexigencia y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario son claves para prevenir el burnout materno», explica.
Además, reclama más implicación del sistema sanitario y educativo: «Deberían existir programas de detección precoz desde el embarazo, y acceso gratuito a psicólogos especializados en maternidad. La corresponsabilidad no es un favor: es una necesidad social».
El estudio concluye que el modelo actual de maternidad está roto, y que es urgente ofrecer opciones reales de conciliación que se adapten a las distintas formas de vivir y criar. Porque cuidar la salud mental de las madres no es solo un asunto personal: es una responsabilidad colectiva y un pilar fundamental para el bienestar de toda la sociedad. Si las madres se caen, se tambalea todo.
Eso es lo que ha conseguido este neoliberalismo. Integrar a la mujer en el mercado laboral a trabajar. Donde antes vivía una familia con más de cuatro hijos con un salario ahora ni con dos salarios es compatible.