Detectives privados de Palma participan en el equipo de investigadores que se ha articulado esta semana para tratar de demostrar la inocencia del cantante Julio Iglesias, acusado de agresiones sexuales por dos exempleadas de sus mansiones de República Dominicana y Bahamas.
Según ha podido saber Ultima Hora en primicia, se trata de una prestigiosa firma de detectives privados con sede central en la capital balear y delegaciones en México y República Dominicana. Este periódico se ha puesto en contacto con la empresa, pero los responsables no han querido realizar de momento ningún tipo de declaración.
Un equipo de la citada compañía mallorquina, que lleva más de treinta años en el sector, se desplazará en breve a aquella isla caribeña para iniciar una investigación privada.
El entorno del cantante clama por su inocencia y sostiene que todo se trata de una venganza de poderosísimos empresarios que en su día fueron amigos y socios en distintos negocios de Julio Iglesias y que, tras la muerte del diseñador Óscar de la Renta, también socio del cantante, acabaron distanciándose.
El millonario empresario dominicano Frank Rainieri es señalado por un familiar de Julio Iglesias como posible instigador detrás de las acusaciones de agresión sexual que han puesto al cantante en el centro de la polémica internacional.
De hecho, un primo de Julio Iglesias sostiene que las acusaciones publicadas por elDiario.es y Univision Noticias podrían ser un montaje urdido por este industrial, con quien el artista compartió negocios turísticos hasta 2018.
En este sentido, en enero de 2024 se produjo un episodio que pasó relativamente desapercibido pero que ahora cobra notoriedad. En esa ocasión, Julio Iglesias fue retenido en el aeropuerto de Punta Cana al llegar con su avión privado, un Gulfstream, porque llevaba 42 kilos de comida y fruta en sus maletas.
Todos aquellos productos fueron decomisados por las autoridades dominicanas supuestamente para prevenir la introducción de la mosca del Mediterráneo. Sin embargo, algunas voces apuntan a que se trato del «principio del fin» del reinado de Julio Iglesias en Punta Cana. Un recado de sus poderosos adversarios empresariales para demostrarle que no era intocable.
Hasta ese momento, Julio Iglesias había sido figura clave en el desarrollo turístico de Punta Cana y de su aeropuerto, cuyo 5% al parecer sigue siendo suyo, tras vender un paquete de participaciones. «Fue un mensaje a navegantes, aunque nadie se podía imaginar lo que vendría después», sostienen desde el entorno del artista.
Los hechos denunciados esta semana habrían tenido lugar en 2021 en las mansiones del cantante en República Dominicana y Bahamas. A pesar de haber ocurrido en el extranjero, la justicia española es competente debido a la nacionalidad del intérprete, según han confirmado en fuentes judiciales. Las denunciantes, identificadas bajo dos nombres ficticios, han descrito un entorno de «intimidación ambiental» y condiciones laborales abusivas.
En sus testimonios, sostienen que sufrieron presiones para mantener encuentros sexuales, incluyendo tocamientos y penetraciones no consentidas, así como agresiones físicas, bofetadas y vejaciones verbales constantes ante el resto del personal.
La denuncia, respaldada por la organización Women’s Link Worldwide, apunta a Iglesias como autor principal, pero también incluye a dos encargadas de sus mansiones como presuntas colaboradoras. El famoso cantante y su entorno lo niegan todo de forma categórica.
En fin, todo lo que se hable de Julio Iglesias, no se hablara de la Begoña, Pedro e Iñigo. Así nos va....