En los últimos años hablar de movimientos «raros» en las bolsas en casi habitual. La rareza es estar unos días con la tranquilidad del día a día. Y el día a día estas primeras semanas de enero ya debería ser movido analizando los resultados que están presentando las empresas. Esta campaña de presentaciones ha empezado con fuerza: la primera semana los grandes bancos americanos fueron los grandes protagonistas.
Confirmaron lo que parece ser una realidad: la economía está fuerte (los bancos son el primer eslabón para validar la salud económica de un país, junto con el consumo). Pero el mercado no premió en demasía, algo que, por otra parte, también nos tiene acostumbrados en las últimas campañas. Además, en ese día a día, la inteligencia artificial debería tener tanto peso, o más, que la gran banca. Y también presentó resultados Taiwan Semiconductor, y fueron espectaculares, y también fueron espectaculares las previsiones para lo que esperan de 2026. Y el mercado sí le premió, y también lo hizo con NVIDIA (su principal cliente junto con Apple) y, aún más, con ASML (su principal proveedor) y en general con toda la tecnología relacionada con la IA. Al ser Taiwan Semiconductor el principal fabricante de microchips, sus perspectivas se entienden como de demanda global de cosas relacionadas con IA en el mundo.
Y esta semana siguen presentando empresas importantes: Netflix decepcionó a pesar de mostrar mucha fortaleza, los de Johnson & Johnson del miércoles deberían mostrar un sesgo más defensivo.
Y ojo a lo que está al llegar: cinco de las «7 Magníficas» presentarán resultados la semana que viene. Con todo esto ya deberíamos estar muy entretenidos, pero es que además Trump ha vuelto a reclamar su cuota de protagonismo. La última novedad es la intención de imponer aranceles a los países europeos que se opongan a su «conquista» de Groenlandia.
Parecía que el mercado ya había absorbido el susto inicial del «Liberation Day» de abril del año pasado y, sobre todo, los acuerdos definitivos de EE.UU. con el resto de sus socios comerciales. De hecho en las últimas presentaciones de resultados ya se están incluyendo estos efectos. Sin embargo, esta nueva declaración de Trump ha vuelto a sembrar dudas y las bolsas han castigado a las empresas más exportadoras europeas y más importadoras americanas. Es cierto que no lo han hecho como podrían haberlo hecho si Trump hubiera demostrado seriedad en otras ocasiones, pero la Espada de Damocles vuelve a estar sobre las bolsas.
De momento, se está quedando en una corrección, que podría ser hasta normal, ya que las bolsas habían vuelto a superar sus máximos y estos recortes son tan habituales como lógicos. El problema sería que las tensiones fueran a más. Pero, además de las cuestiones políticas, los aranceles tienen pendientes la sentencia del Tribunal Supremo americano que puede echar todo lo establecido para atrás. Es una sentencia que se hace esperar desde hace meses y ahora Bloomberg está adelantando que no será mínimo hasta finales de febrero así que la incertidumbre y volatilidad pueden coger fuerza.